¡Oh cristalina fuente…!

cristo de san juan de la cruzCanción XII

¡Oh cristalina fuente,

si en esos tus semblantes plateados,

formases de repente

los ojos deseados,

que tengo en mis entrañas dibujados!

Dice que tiene dibujada en sus entrañas esa mirada, es decir que tiene, por la fe, infundidas esas verdades. Pero así como el dibujo no es perfecta pintura, así las noticias de la fe no le parece perfecto conocimiento. Su anhelo es alcanzar la clara visión y entonces como dice el Apóstol: cuando venga lo que es perfecto, se acabará lo que es en parte, es decir lo que es por la fe….

Pero sobre este dibujo de la fe hay otro dibujo de amor en el alma del amante que, cuando hay unión de amor, se puede decir que en verdad el Amado vive en el amante, y el amante en el Amado. Y de tal manera se transforman ambos por esta unión que se puede decir que cada uno es el otro, y ambos uno. La razón es porque la unión y transformación del amor da posesión de sí al otro y cada uno se deja y se cambia por el otro. Así también lo dijo el Apóstol: vivo yo, pero ya no yo, que es Cristo quien vive en mi. Pues aunque vivía él, ya no era vida suya sino de Cristo en él.

Fuente: Cántico espiritual de san Juan de la Cruz

Crécete ante los obstáculos

12Crécete ante los obstáculos.
—La gracia del Señor no te ha de faltar: «inter medium montium pertransibunt aquae!» —¡pasarás a través de los montes!
¿Qué importa que de momento hayas de recortar tu actividad si luego, como muelle que fue comprimido, llegarás sin comparación más lejos que nunca soñaste?

En la historia espiritual de San Josemaría hay, efectivamente, un primer documento sobre la expresión latina del punto en este pasaje de Apuntes íntimos, escrito el domingo 13-XII-1931:

«Ayer almorcé en casa de los Guevara. Estando allí, sin hacer oración, me encontré –como otras veces– diciendo: «Inter medium montium pertransibunt aquae» (Ps. 103, 11).

Creo que, en estos días, he tenido otras veces en mi boca esas palabras, porque sí, pero no les di importancia. Ayer las dije con tanto relieve, que sentí la coacción de anotarlas: las entendí: son la promesa de que la Obra de Dios vencerá los obstáculos, pasando las aguas de su Apostolado a través de todos los inconvenientes que han de presentarse».

Álvaro del Portillo califica el fenómeno como «locución intelectual», que comporta un «oír dentro de su alma»; y en otro lugar menciona lo que le dijo, a este propósito, el Fundador: «sin ruido de palabras, pero que permanecían grabadas a fuego en mi alma». Evidentemente así lo sentía San Josemaría –«las entendí»–, como se deduce también de este pasaje de su predicación –seis años después– en la Legación de Honduras de Madrid:

«Dios mío, ¿me habré yo desgajado de ti? Pero esto no es posible, Señor; yo no quiero abandonarte y yo sé que Tú no me abandonas. Aún recuerdo la voz que, en días de borrachera de gracia, decía: Inter medium montium pertransibunt aquae!, que es como señalar: las aguas de mi Obra sobrepasarán los montes».

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Tu Misa ¿es tu vida?

4f4707c45138784c236923f02c9.jpg__1440x600_q85_crop-smart_subsampling-2Hoy nuestro rato de oración lo dedicamos a la Santa Misa. Empezamos con estas preguntas:

Tu Misa ¿es tu vida? Tu vida ¿es una Misa que se prolonga todo el día?  ¿Te das cuenta de que eres cristiano en la medida en que vives del sacrificio eucarístico? Sí, porque se tata de ofrecer el sacrificio de Cristo total, el del Cristo místico, es decir: el sacrificio de Jesús y el tuyo…
Por eso la Misa es el centro de la vida cristiana, como Cristo es el centro del cristianismo… Cristianismo sin Cristo, es como una orquesta sin músicos… y sin música; es como permanecer en el mundo de las ideas; es como un amor sin presencia del amado; es como una amistad sin confidencias: cristiano sin Misa, es un sin sentido… Por eso, toda la razón de ser de nuestra vida, todo el sentido de nuestra existencia hemos de descubrirlo y actualizarlo en cada Misa…, cada vez que comulgamos

¿Quieres solucionar los problemas del mundo? Acércate a la Eucaristía. El mundo está mal, porque falta amor… Pero la Eucaristía que es puro amor, amor que se inmola, amor que se anonada, se derrama cada día sobre el altar como medicina que cura las heridas de este mundo.

¿Te das cuenta de que tras recibir la comunión si permaneces fiel a la gran transformación que se ha apoderado de tí, puedes vivir tu día como Cristo, ser Cristo…? Eso es comulgar y por eso podemos transformar nuestra vida diaria en apostolado; si hacemos de nuestro día una Misa prolongada.

Y no lo olvides, estamos en las manos de Dios… Esa es la gran ciencia: estar a fondo en las manos de Dios… ¡Confía!

Propósito: Entre todas mis obligaciones, saber encontrar tiempo para alimentar mi alma con la sagrada Comunión, con la Comunión diaria, si fuera posible… con la santa Misa.

Serenidad

camino 8Serenidad.
—¿Por qué has de enfadarte si enfadándote ofendes a Dios, molestas al prójimo, pasas tú mismo un mal rato… y te has de desenfadar al fin?

Este punto está en el Cuaderno VI, nº 881, 28-XI-1932. He aquí el texto del Cuaderno:

«Serenidad. ¿Por qué has de enfadarte, si, enfadándote, ofendes a Dios, molestas al prójimo, pasas tú mismo un mal rato, y no arreglas las cosas…, y te has de desenfadar, al fin?».

Nótese la omisión de la frase «y no arreglas las cosas» y la evolución de la puntuación hasta llegar al texto definitivo.

Este punto, como tantos otros de este capítulo primero, pone al lector «contra las cuerdas». Un joven comentaba a este propósito, en un coloquio con San Josemaría , que él tenía todos los defectos de los que se habla en el primer capítulo de Camino. Le contestó:

«Eso quiere decir que esos defectos los he tenido yo primero, y probablemente los seguiré teniendo escondidos en mi soberbia».

Con esa su natural humildad, San Josemaría nos confirma el carácter autobiográfico de Camino.

Agranda tu corazón

camino 7No tengas espíritu pueblerino.
—Agranda tu corazón, hasta que sea universal, «católico».
No vueles como un ave de corral, cuando puedes subir como las águilas.

El tema del águila, con su vuelo de largo alcance como horizonte de la vida espiritual, es una imagen tradicional en la literatura cristiana, que tiene su matriz en la Sagrada Escritura [1].

El contrapunto del «ave de corral» es menos frecuente, pero, con su lenguaje llano, lo utilizó Santa Teresa para censurar a los que frenan a la gente que corre hacia Dios y pretenden, «a los que vuelan como águilas con las mercedes que les hace Dios, quererlos hacer andar como pollo trabado» [2].

Fuente: Edición Crítica de Camino
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Acostúmbrate a decir que no

camino 5Acostúmbrate a decir que no.

El 4-XI-1972, durante un encuentro de catequesis en Lisboa explicó este breve punto:

«Te contesto. Estamos muy inclinados a decir que sí, a todo lo que es agradable a nuestros sentidos y a nuestras potencias: y, muchas veces, eso no es lo que más agrada al Señor. Por lo tanto, los buenos cristianos, en muchas circunstancias, tenemos que decir que no» [1].

La cuestión ya se había suscitado en un coloquio multitudinario que tuvo lugar unos días antes, el 28-X-1972, en Madrid. Alguien hizo la pregunta a Mons. Escrivá: «¿Por qué no nos explica el punto de Camino que dice: ‘acostúmbrate a decir que no’?». Respondió:

«Tú sabes que, cuando decimos que sí, todo son facilidades; pero cuando hemos de decir que no, viene la lucha, y a veces no viene la victoria en la lucha, sino la derrota. Por lo tanto, nos hemos de acostumbrar a decir que no para vencer en esa lucha.

Porque de esta victoria interna sale la paz para nuestro corazón, y la paz que llevamos a nuestros hogares –cada uno, al vuestro–, y la paz que llevamos a la sociedad y al mundo entero. Porque por ahí hablan de paz y no quieren pelear dentro de su alma esta pelea, que es de paz y de amor» [2].

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Allí solo importarás Tú

cristo de san juan de la cruzCanción IV

¡Oh bosques y espesuras,  
plantadas por la mano del Amado,
 oh, prado de verduras,  
de flores esmaltado,  
decid si por vosotros ha pasado!

Oh, prado de verduras… Esta es un imagen del Cielo,  porque las cosas que hay en él siempre están con ese verdor inmarcesible, que ni mueren ni envejecen con el tiempo, y en ellas, como en frescas verduras, se recrean y deleitan los santos.

Ayer leíamos en el Evangelio de la Misa: Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será la mujer? Si uno los piensa despacio, Señor, en esa idea que tenían del Cielo los pobres saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, no es para menos que uno prefiera que para eso mejor que no hay resurrección... Se imaginarían a los siete hermanos peleándose y discutiendo en el Cielo por quién de ellos sería la pobre mujer… Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios… Gracias Señor porque el Cielo no es como una prolongación de la vida terrena, con sus frenesís y contingencias. Sí, el Cielo consistirá en mirarte, Dios mío, y quedar maravillado… Ya nada importará nada salvo Tú. Y advertiremos entonces que las bellezas y dulzuras de esta vida, no son sino espejos ajados donde tu luz con dificultad se reflejaba… Allí ya no importarán tanto ni las criaturas, ni el fútbol, ni las películas… Allí sólo importarás Tú: ¡Dios mío!