Una petición y una caricia

Jueves, 15 enero, 2015

604La escena es del Evangelio de hoy. Cientos de personas rodean al Maestro y escuchan su Palabra. De repente, uno de ellos ve acercarse a un leproso, y da la voz de alarma. Según la Ley de Moisés, quien entraba en contacto físico con un enfermo de lepra quedaba impuro. Temerosos de tocarle, todos se retiran, asombrados de la osadía del enfermo. Se hace silencio… Aquel hombre se aproxima a Jesús, acortando peligrosamente las distancias. Jesús estña quieto y mantiene clavada en él una cariñosísima mirada. Se acerca aún más el leproso y entonces dice aquellas maravillosas palabras: “Si quieres, puedes limpiarme”…

La petición

Estrictamente hablando no es una petición sino un acto sublime de fe. La petición desde luego está presente: Se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas”… Ahí está toda esa carne repugnante, arrodillada a los pies del Maestro; su actitud es un grito silencioso de súplica: “Mírame, Señor, ¿no te doy lástima?”. Leer el resto de esta entrada »

Enciende tu fe, se acerca la Navidad

Viernes, 19 diciembre, 2014

san_josemar_eda_2Se acerca la Navidad, y hemos de mantener vivo el deseo de contemplarle en su Humanidad, de conocer cada detalle de su vida desde que nace hasta que muere. Nada en la tierra puede compararse con los tesoros de gracia y de vida, que se esconden en su Humanidad, donde habita la plenitud de la divinidad corporalmente (Col 2,9). Por eso repetía con con una fuerza maravillosa san Josemaría:

Considera lo más hermoso y grande de la tierra…, lo que place al entendimiento y a las otras potencias…, y lo que es recreo de la carne y de los sentidos…
Y el mundo, y los otros mundos, que brillan en la noche: el Universo entero. —Y eso, junto con todas las locuras del corazón satisfechas…, nada vale, es nada y menos que nada, al lado de ¡este Dios mío! —¡tuyo!— tesoro infinito, margarita preciosísima, humillado, hecho esclavo, anonadado con forma de siervo en el portal donde quiso nacer, en el taller de José, en la Pasión y en la muerte ignominiosa… y en la locura de Amor de la Sagrada Eucaristía. (Camino 432)

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¡Feliz Navidad!

Viernes, 5 diciembre, 2014

Navidad, momento de derribar muros y construir puentes. Perdonemos, abracemos, amemos, tal como lo hizo Jesús de Nazaret. Un buen mensaje para la navidad

 

 

Mis recuerdos del beato Álvaro del Portillo

Sábado, 27 septiembre, 2014

descargaCon ocasión de la beatificación de Álvaro del Portillo pongo aquí, solo a modo de listado, algunos de mis recuerdos del queridisimo don Álvaro, en el tiempo que pasé en Roma:

  1. Al poco de llegar a Cavabianca, mi primer saludo con el mono de encargado de jardín…
  2. Cómo se reía en el “cronicón” de Navidad al escuchar mis ocurrencias (lo del perro en vestuarios: a ti te pasa lo que ami, que no aclaras)… “Rafita” al entrar y saludar desde el coche
  3. Al morir mi padre, la llamada telefónica de don Javier y del Padre: parada cardíaca (ah!), cuida a tu madre… yo aguante bien unos días hasta que me tras una tertulia, me llamó…  el rato que estuvimos hablando en la salita… ya me he enterado, tu madre … flojera y color de los ojos … pero tienes Padre… A partir de ahí se disiparon dificultades internas

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Ticio, el mosquito y el camello

Martes, 26 agosto, 2014

Ignoro si la expresión “filtráis el mosquito y os tragáis el camello” pertenece al refranero judío de los tiempos de Cristo o brota del agudísimo sentido del humor del Señor; pero, en todo caso, me parece divertidísima. Uno se imagina a un tal Ticio ante la leche del desayuno. Por algún motivo, en la taza se ha colado un camello (no me preguntéis cómo; tampoco sé en qué postura puede acomodarse semejante bicho dentro de un tazón, así que lo imaginaré como pueda, con jorobas y todo, nadando entre los cornflakes). El tal Ticio llama a gritos al camarero de la cafetería, y éste, al acercarse, se percata de que el animal que el beduino de la mesa de al lado había dejado atado al semáforo de la entrada se ha soltado de sus ligaduras y, ávido de cornflakes, se ha sumergido en la taza del pobre Ticio. Espera una potente regañina y una denuncia en el centro de salud, o en la protectora de animales.

Pero, ante su asombro, el Ticio señala con el dedo un punto entre dos copos de cereal, y le muestra al camarero un mosquito que, envidioso del camello, quería su ración de cornflakes. Vuelve el pobre camarero con unas pinzas, recoge suavemente el insecto, lo agita para que suelte la leche robada que llevara en el buche, y se marcha sin ocuparse del camello. El ticio levanta el tazón -animal incluido- y de un solo trago devora leche, cornflakes, camello y jorobas sin inmutarse. Luego se relame, se limpia el bigotillo con la servilleta, y se marcha con un eructillo mientras deja el precio sobre la mesa. Esta vez, a causa del mosquito -¡Qué vergüenza!- no habrá propina…

¿Quién es ese Ticio? Leer el resto de esta entrada »

El diamante (y el alma)

Viernes, 25 julio, 2014

descargaMañana salgo y estaré unos días (hasta el 6 de agosto) de Campamento con unos 100 muchachos cerca de Barkisimeto. No sé cómo estarán allí las cosas de internet. Ya sabéis que procuraré poner alguna cosa en el blog cada día si es posible.

Aquí os dejo con esta antigua anécdota:

 

Una multitud le rodeaba. El orgullo del instante se le subió a la cabeza. Corrió a su camarote y cogió el diamante. Luego explicó a la gente que ese diamante constituía todos los ahorros de su vida, para así crear mayor impresión. Enseguida comenzó a hacer malabarismos con el diamante en la cubierta del barco. Estaba arriesgando más y más. En cierto momento lanzó el diamante muy alto en el aire y la muchedumbre se quedó sin aliento. Sabiendo lo que el diamante significaba, todos le rogaron que no lo hiciera otra vez. Impulsado por la excitación del momento, lanzó el diamante mucho más alto. La multitud de nuevo perdió el aliento y después respiró con alivio cuando recuperó el diamante. Teniendo una total confianza en sí mismo y en su habilidad, dijo a la multitud que lo lanzaría en el aire solo una vez más, pero esta vez subiría tanto que se perdería de vista por un momento. De nuevo le rogaron todos que no lo hiciera. Pero con la confianza de tantos años de experiencia, lanzó el diamante tan alto, tan alto que de hecho desapareció por un momento de la vista de todos. Entonces el diamante volvió a brillar al sol. En ese momento, el barco cabeceó y el diamante cayó al mar y se perdió para siempre.

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Nuestra alma en gracia es más valiosa que todas los tesoros y piedras preciosas del mundo. Igual que el hombre del cuento, algunos de nosotros hicimos o seguimos haciendo malabarismos con nuestras almas. Confiamos en nosotros mismos y en nuestra capacidad, y en el hecho de que nos hemos salido con la nuestra todas las veces anteriores. Con frecuencia hay personas alrededor que nos ruegan que dejemos de correr riesgos, porque reconocen el valor de nuestra alma en gracia. Pero seguimos jugando con ella una vez más… sin saber cuando el barco finalmente cabeceará y perderemos nuestra oportunidad para siempre.

El maestro y el pájaro enjaulado

Jueves, 17 julio, 2014

Ave-descendiendo-en-la-puesta-del-sol-hermoso

Paseaban el maestro y su discípulo por la ciudad y se detuvieron ante una tienda cuyo escaparate estaba repleto de jaulas con pájaros multicolores.
 Tras contemplar unos instantes las aves el maestro preguntó:
¿Quién ama más a los pájaros: el que los tiene en una jaula, los cuida, les da de comer, impide que le ocurra ningún mal, o el que los deja en libertad?
El discípulo respondió sin titubear:
El que los deja en libertad…
Sonrió el maestro y dijo:
Pero en libertad se han de buscar el alimento y están expuestos a mil y un peligros…
 -apuntó el discípulo- Pero así son ellos mismos. Existen para ser libres…
Guardó silencio el maestro y luego añadió:
Lo mismo a hecho Dios con nosotros. Podía tenernos controlados. Procurar que no nos falte nada. Librarnos de todos los peligros. Impedir que sufriéramos… Pero nos ha hecho libres. Hemos de espabilarnos para vivir. Estamos expuestos al sufrimientos y somos capaces de hacer el mal. Y no aceptamos que eso lo ha hecho precisamente porque nos ama… Somos raros los hombres…
Y siguieron paseando por la ciudad…

Hoy en día es la libertad uno de los valores más defendidos y mejor considerados. Parece como si aquellos otros valores clásicos del honor, la honestidad, el heroismo, el servicio o la generosidad, hubieran quedado olvidados  en nuestros días… La libertad sigue estando en primera línea. La historia de arriba intenta dar una explicación acerca del fin de la libertad del hombre: es una participación, un chispazo del Amor de Dios que reverbera  en nuestra alma.

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