No le has maltratado físicamente. Pero le has ignorado tantas veces; le has mirado con indiferencia, como a un extraño.—¿Te parece poco?

indiferenciaNo le has maltratado físicamente… Pero le has ignorado tantas veces; le has mirado con indiferencia, como a un extraño. —¿Te parece poco? Surco, 245.

Una de las grandes deficiencias de la sociedad actual se expresa en la dificultad de perdonar

perdonar, pasar página

Una de las grandes deficiencias de la sociedad actual se expresa en la dificultad de perdonar. Personas singulares y naciones enteras vuelven una vez y otra sobre los agravios recibidos, chapotean en esos recuerdos como en un charco lleno de inmundicia, y no quieren esforzarse por olvidarlos y perdonar. Otra —y muy clara— es la enseñanza de Nuestro Señor, que compendia la historia de la clemencia divina con la humanidad en estas palabras: bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. (Mons. Javier Echevarría, abril 2016)

Es preciso escuchar, pero escuchar con verdadera intención de comprender

Aprende-a-escuchar.jpgPara acertar con cualquier consejo —parece bastante obvio, pero quizá no esté de más decirlo—, hay primero que dedicar atención al problema y hacerse cargo bien de qué le pasa a la persona a quien se lo vamos a dar .

Muchos problemas personales se habrían resuelto —y pueden aún resolverse— con una adecuada actitud de escucha, escuchando con verdadera intención de comprender a la otra persona, y no sólo en el plano intelectual, sino también en el emocional, puesto que no basta con entender lo que piensa, también hay que entender lo que siente. Porque la vida no es sólo lógica, ni sólo emocional, sino las dos cosas .

Es preciso escuchar, pero escuchar con verdadera intención de comprender. De este modo lograremos ese mínimo de confianza que se necesita para que alguien empiece a abrir su intimidad.

Ocurre que cada persona está permanentemente dándose a conocer, irradiando mensajes, comunicando. A través de esos mensajes —la mayoría de ellos no directamente conscientes—, cada persona se gana la confianza o desconfianza de quienes le rodean. Seguir leyendo “Es preciso escuchar, pero escuchar con verdadera intención de comprender”

¿Cómo hacer para que se sientan importantes los demás?

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Si quieres tener amigos, tómate la molestia de hacer cosas por los demás: cosas que requieran tiempo, energía, generosidad y atención. Saluda a la gente con entusiasmo y de corazón. Para una persona, su nombre es el sonido más importante del idioma. Una de las maneras más sencillas de ganarse a alguien es recordar cómo se llama y hacerle sentir que te importa. Invierte el tiempo y la energía necesarios para grabar en tu mente de forma indeleble los nombres de los demás. Seguir leyendo “¿Cómo hacer para que se sientan importantes los demás?”

El arte de saber escuchar

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Momo es la pequeña protagonista de aquel famoso libro de Michael Ende que lleva su nombre. Una niña surgida un buen día en la vida de unas personas sencillas.

Nadie sabe quién es, ni de dónde viene, ni nada. Vive en unas ruinas de un antiguo teatro griego o romano. Pero todo el mundo quiere a la chiquilla. Las gentes se han dado cuenta de que han tenido mucha suerte por haber conocido a Momo. Se les hace la niña algo imprescindible. ¿Cómo han podido antes vivir sin ella? A su lado cualquiera está a gusto.
A la hora de hacer balance de su atractivo, no es fácil decir qué cualidad especial le adorna: no es que sea lista; tampoco pronuncia frases sabias; no es que sepa cantar, o bailar, ni hacer ninguna maravilla extraordinaria… ¿Qué es entonces lo que tiene? 

La pequeña Momo sabe escuchar; algo que no es tan frecuente como parece. Momo sabe escuchar con atención y simpatía. Ante ella, la gente tonta tiene ideas inteligentes. Ante ella, el indeciso sabe de inmediato lo que quiere. El tímido se siente de súbito libre y valeroso. El desgraciado y agobiado se vuelve confiado y alegre. El más infeliz descubre que es importante para alguien en este mundo. Y es que Momo sabe escuchar .

Escuchar no es sólo cuestión de paciencia. Requiere sobre todo deseo de aprender, deseo de enriquecerse con las aportaciones de los demás. Quien mientras escucha piensa sobre todo en preparar su respuesta, apenas escucha realmente. Sin embargo, quien escucha con atención, con verdadero deseo de comprender, sin dejarse arrastrar por un inmoderado afán de hablar él o de rebatir lo que oye, quien sabe escuchar de verdad, se hace cada vez más valioso y hace que la persona que le habla se sienta también más valorada y querida.

Propósito en el Año de la Misericordia: esforzarme por escuchar más, o ser un poco más simpático y agradable.

Fuente: Saber escuchar

El poder oculto de la amabilidad

Senza nome-True Color-02La amabilidad es el atajo que devuelve a Dios las almas extraviadas: «La amabilidad ha convertido más pecadores que el celo, la elocuencia o la sabiduría; y, de estas tres cosas, ninguna ha convertido a nadie si no ha sido con amabilidad» (Faber. Conferencias espirituales, p. 23).

Cuantas veces nuestro propio arrepentimiento empezó gracias a un acto de amabilidad. Puede que casi todos los comienzos de conversión se deban a ese sentimiento conmovedor que brota ante una muestra de amabilidad de la que nos sentimos indignos.

Por eso cada vez que eres amable, lo sepas o no, alientas los esfuerzos de otros por ser buenos. Animar amablemente a los demás a seguir adelante en su empeño es crucial, porque el desaliento es lo que más se resiste a la gracia. Cuantos proyectos, cuantos propósitos que buscaban dar gloria de Dios han fracasado por falta de una mirada amable, de unas palabras que infundiera ilusión, de una sonrisa que aprobara ese empeño.

Quizá, Señor, no préstamos a los demás la ayuda que necesitan porque estamos demasiado ocupados en nuestras cosas; porque no estamos atentos a los demás; y no lo quiero pensar porque la envidia nos lleva a mirarlos con desapego y juicio crítico.

Propósitos: tener más detalles con los demás; prodigar más palabras amables; mejorar el tono de voz para manifestar mi comprensión hacia ese corazón que sufre; con frecuencia lo que más cura es un gesto de humanidad.

Señor, que las personas que hablen conmigo reciban aliento necesario para emprender con valentía aquello que estaba a punto de abandonar a causa del desánimo. Ese aliento puede ser el primer eslabón de una nueva cadena que obtenga la perseverancia final.

La solicitud es la amabilidad que se adelanta

amabilidadLa solicitud nos lleva a atender un deseo o satisfacer una necesidad antes de que nadie nos lo pida. Se trata de adelantarse a su petición, de captar lo que necesita y satisfacer amablemente su silenciosa petición. Por eso, la solicitud es un acto de caridad aún más hermoso que la simple disposición a servir al otro.

La solicitud es una lucha constante por obrar bien por iniciativa propia. Es una manifestación fascinante de la caridad. Hay algo divino en la solicitud. De hecho, la mayoría de los bienes que recibimos de Dios, nos los concede sin habérselos pedido.

La solicitud es causa de una alegría y felicidad mucho mayor que la mera disposición a servir. Cuanto más puro es un gesto amor, más abundantes son sus beneficios naturales y sobrenaturales. De algún modo, cuanto más damos, más recibimos.

Mantén los ojos abiertos para descubrir que es lo que necesitan los demás. Procura quitar los obstáculos de su camino; ocúpate en sorprenderle agradablemente; permanece dispuesto a hacer algún recado sin aguardar a que te lo pidan. Esta amabilidad aimoita el amor solicito de Dios.