La virtud de la esperanza se corresponde con el anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre

esperanzaLa virtud de la esperanza se corresponde con el anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre; este anhelo protege del desaliento, sostiene en todo desfallecimiento, dilata el corazón. Vivir es una tarea, y nadie está dispensado de buscar la felicidad. Disponemos de inteligencia, libertad y tiempo: estos tesoros no son para malgastarlos.
Ante la adversidad, «vela con cuidado, que todo pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve, largo. Mira que, cuanto más peleares, más mostrarás el amor que tienes a tu Dios». (Santa Teresa, Exclamaciones del alma a Dios, 15, 3.)

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El método de Catholic Voices: 10. No se trata de ti

test-ego10. No se trata de ti

Tu miedo, tu timidez y tu actitud a la defensiva son los productos de un ego que se queja. Piensa en Juan el Bautista, un comunicador sin miedo; su fuerza provenía de saber que él era la puerta por la que podría pasar la gente para llegar a Jesucristo.
Los nervios no son malos; la adrenalina te mantiene concentrado. Pero el exceso de nervios puede ser la señal de que pensamos demasiado en nosotros mismos. El ego nos engaña y nos induce a pensar que nosotros somos el centro de atención. Rezar antes es vital (antes de intervenir, en Catholic Voices rezamos la oración que está al final de este capítulo) para recordar para qué y para quién hablas. Pide al Espíritu Santo que esté contigo y hable a través de ti, y la gracia de ser su testigo.
Si sale mal, ¡alégrate! El éxito no enseña casi nada, y el fracaso acaba con la falsa ilusión de que todo depende de nosotros. Estás haciendo el trabajo de Dios; no depende de que lo hagas bien o mal. Examínate, aprende y vuelve a empezar.

Cuando la virtud de la esperanza está arraigada en el corazón, el coraje –un sincero tesón– se añade y se desarrolla

medioambiente.jpgLa esperanza da fuerzas para arriesgar… El Señor describe en la parábola de los talentos el modo como tres hombres realizaron el encargo de su amo: los dos primeros trabajaron y arriesgaron; el tercero tuvo miedo –eso dijo– y escondió el talento para no perderlo, no se aventuró, no hizo nada y al final lo perdió todo. La esperanza se activa y crece con la acción, y así se puede alcanzar más de lo que se esperaba: diez ciudades, cinco ciudades.
Cuando la virtud de la esperanza está arraigada en el corazón, el coraje –un sincero tesón– se añade y se desarrolla, de forma que los sufrimientos implicados en la búsqueda, sin desaparecer, ayudan: no solo se alcanza antes o después el deseo buscado, sino que nuestro ser crece, nos hacemos mejores por dentro: nos gozamos también en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación ejercita la paciencia, la paciencia sirve a la prueba, y la prueba, a la esperanza. Y la esperanza no defrauda[293].

La justicia significa dar a cada uno lo suyo

Este video trata de la justicia que consiste en dar a cada uno lo suyo.

En la montaña, cuando alguien dice «no puedo dar un paso más», es preciso entender que siempre o casi siempre sí puede.

de excursion.jpgCrecer en esperanza requiere convicción: la predicación de Jesús en los pueblos y ciudades de Palestina nacía de una convicción: esa siembra era necesaria y en el tiempo tendría fruto. Esta confianza alimentaba el tesón del Señor sobre el cansancio y sobre la hostilidad de los fariseos.
La esperanza no es compatible con la pasividad, la pereza y la falta de sacrificio: cuando se desea un futuro mejor es necesaria la acción, no basta con esperar que las cosas ocurran a causa de factores externos. No se trata tampoco de aguardar, sino de alcanzar; y junto al ejercicio de la paciencia -saber esperar– se requiere audacia, asumir los riesgos, modificar los proyectos, ejercer la fortaleza necesaria para superar obstáculos que se oponen.
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El método de Catholic Voices: 9. Se trata de dar testimonio, no de vencer a nadie

Friends arguing9. Se trata de dar testimonio, no de vencer a nadie

Las personas que cambian su forma de ver el mundo se dan cuenta de que sus anteriores ideas preconcebidas cayeron solas, por su propio peso, no porque fueran refutadas una a una. El mundo entonces parece diferente. Lo llamamos «conversión». Suele comenzar cuando un prejuicio o una convicción se topan con una realidad que lo contradice; generalmente esta realidad es una persona más que una idea. Piensa en los marcos que la sociedad contemporánea proyecta sobre la Iglesia, y sé su contradicción en carne y hueso. Cada desafío que se nos presenta es una oportunidad para dar testimonio.
El enemigo de este planteamiento es el deseo de «vencer», de «derrotar al adversario». Rivalidades, vencedores y vencidos, «nosotros» y «ellos»… Esa es la mentalidad de nuestro mundo. Jesús nos enseña un camino distinto. El evangelio de san Juan nos muestra que, a pesar de que le acosaban y atacaban continuamente, nunca respondió con violencia ni reaccionó con victimismo, sino que permaneció firme en el amor. Sé lo que representas, recuerda a quién representas.

“La esperanza es el armazón del existir humano en el tiempo” (L. Polo)

flor-en-el-desierto.jpg«Tengan siempre en el corazón esta certeza: Dios camina a su lado, en ningún momento los abandona. Nunca perdamos la esperanza. Jamás la apaguemos en nuestro corazón». Francisco Homilía, 24-7-2013

La esperanza es la virtud del caminante. Virtud teologal, por una parte, que apunta directamente al Cielo. Virtud humana que nos permite mirar el mundo, con sus problemas y sus gentes, con optimismo. Siempre encontraremos una salida, una puerta que se abre, un camino que no habíamos visto… Es también hábito y virtud humana en cuanto que el hombre tiende a más de forma natural.
Cuando el caminante se dirige a su meta definitiva y eterna, estamos tratando de la virtud teologal de la fe, que abre camino siempre a la esperanza. Es la luz que esclarece el sendero.
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