El respeto que merecen las personas reclama de todos el respeto y la sinceridad

Sabías que los niños con mejor memoria tienen mayor capacidad para mentir 1.jpgLa maldad en las palabras… El respeto que merecen las personas reclama de todos decir siempre la verdad. Jesús señala el parecido que existe entre el diablo y el hombre mentiroso. Dijo a los fariseos: vuestro padre es el diablo porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira. Solo por esto vale la pena amar la verdad sobre todas las cosas –todo el que es de la verdad escucha mi voz– y vivir siempre de acuerdo con ella. [F. F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]

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El mutismo con frecuencia significa enfado: esta es la forma de demostrarlo

tristeza.jpgEl silencio premeditado… La ausencia de palabras, por ejemplo, encierra muchos significados. El silencio pertinaz en medio de un grupo supone un peso que influye negativamente en todos… A veces se ignora qué le pasa a esta persona; alguien puede pensar que quizá le ha ofendido; no se sabe qué idea tiene sobre el tema que se está tratando; tampoco se sabe si va a estallar con destemplanza; se desconoce si es oportuno dirigirle la palabra, hacerle una alusión o preguntarle. Se supone –con razón– que sobre la marcha juzga lo que oye, y por eso provoca inquietud y molesta… Con frecuencia significa enfado: esta es la forma de demostrarlo. El mutismo puede ser también despecho, rencor, envidia, desprecio… Algunos guardan silencio para parecer más importantes, llamar la atención, dar la impresión de ser más sabios… Seguir leyendo “El mutismo con frecuencia significa enfado: esta es la forma de demostrarlo”

El método de Catholic Voices: 3. Piensa en triángulos

piensa en triangulos.jpg3. Piensa en triángulos

Una forma eficaz de prepararse para un debate es reducir tus argumentos a tres puntos clave. Puede que no tengas la oportunidad de desarrollarlos todos, o quizá tengas tiempo para añadir otros. Pero para la mente es fácil recordar tres (por eso el papa Francisco suele dar tres mensajes en sus homilías). Si alguna vez te pierdes o te metes en un callejón sin salida, hay tres amigos a los que siempre puedes recurrir. Y, si las cosas se ponen verdaderamente mal, siempre puedes decir: «Mira, ¿puedo simplemente señalar estas tres cosas?». Si has reformulado bien, el primer punto se referirá a la intención positiva del opositor, y los otros dos ampliarán la perspectiva. (Seguimos)

Y recuerda que «de callar no te arrepentirás nunca: de hablar, muchas veces»

paciencia.jpgHay personas que nunca callan… Existen muchas personas que son como la radio: su voz es un río constante que no cesa y aturde a los de alrededor. A su lado es imposible decir algo: no hay pausa ni respiro ni lugar para intervenir… Desconocen el silencio porque no lo llevan dentro, y pueden destruir el silencio íntimo de los demás. La Sagrada Escritura nos dice que los sabios ocultan su saber, la boca del necio anuncia la confusión. Seguir leyendo “Y recuerda que «de callar no te arrepentirás nunca: de hablar, muchas veces»”

La inútil y necia tozudez que lleva discutir por discutir… No insistas

pareja-discutiendo-625x300.jpgDiscutir por discutir. Se tienen a veces diálogos improcedentes, inútiles, conflictivos, que más que unir separan. Y hay personas inclinadas a provocarlos; quien conversa con ellas se encuentra sin más con una polémica imprevista, no deseada… Con estas personas cualquier motivo –idea o palabra– basta para que comience una discordia que puede acabar en altercado. Son personas tozudas que se aferran a una posición y no ceden, exigen del otro que admita su idea, si escuchan, es para corregir lo que le dicen, siempre rechazan, insisten… [F. F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]

Orgullecida estoy (humor)

No es lo mismo decir al hijo: ¡Tienes la habitación hecha una verdadera pocilga!; a decirle: ¿quieres que te ayude a organizar las cosas?

adolescencia.jpgDecir bien las cosas. Ser buenos comunicadores… No en vano, nos dice el Señor que de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno del buen tesoro saca cosas buenas… Quien habla desea que su mensaje sea bien recibido. Por esta razón conviene cuidar el modo; no solo elegir las mejores palabras, sino atender al tono, al énfasis. Porque la recepción del mensaje depende de estos matices que manifiestan respeto, aprecio, benevolencia…

No es lo mismo que una madre diga a su hijo adolescente: «¿te has dado cuenta, hijo? ¡Tienes la habitación hecha una verdadera pocilga!», a decirle: «he visto que tienes la habitación desordenada, ¿quieres que te ayude a organizar las cosas?». El primer mensaje es inútil, solo sirve para que el chico se ponga furioso; el segundo quizá reciba una respuesta negativa, pero el hijo ha sido consciente de la benevolencia de su madre y, probablemente, ordenará su habitación. Entre las mil formas de decir, conviene elegir la mejor y no la peor. [F. F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]