La primera Discípula

paz interiorAyer fue la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y hoy es Nuestra Señora de los Dolores; sí, ella sigue de cerca como buena discípula las huellas del Maestro.

Tu y yo también queremos ser sus discípulos, y teniendo en cuenta que el discípulo no es más que el maestro y que nuestro Maestro se sacrificó y ofreció este su sacrificio en expiación de unos pecados que no eran suyos, ¿no es razonable que nosotros aprendamos a sacrificarnos, y a ofrecer a Dios nuestros sacrificios por unos pecados que sí son nuestros? El sacrificio de nuestra pereza, de nuestra sensualidad, de nuestra comodonería; el sacrificio de nuestra inútil curiosidad cuando nos interesamos por lo que no nos importa; el de la imaginación, obligándola a que esté donde debe; el de los sentidos, impidiendo que estén derramados como ventanas abiertas a toda la algarabía de voces sin rostro que sofocan las llamadas del Espíritu Santo, el sacrificio de esos pequeños o grandes caprichos, que nos apartan de lo que se debe hacer para hacer lo que no se debe, simplemente porque nos gusta; el del amor propio, evitando las discusiones y las réplicas hirientes y sabiendo pasar por alto pequeñeces sin importancia; el del mal genio, y de la impaciencia, y de la susceptibilidad, y sonreír ante las contrariedades. Ésos son los sacrificios agradables a Dios, los que el Señor acoge con complacencia para unirlos al suyo, porque son la expresión de una buena voluntad que se traduce en obras, tal como san Agustín (citado por santo Tomás) escribió: «Sacrificio verdadero es todo aquello que se practica a fin de unirse santamente a Dios». [Fuente: El sacrificio del altar de Federico Suarez]

¡Bien! Empecemos… ¡Nuestra Señora de los Dolores ayuda a tus hijos!

Tu Misa ¿es tu vida?

4f4707c45138784c236923f02c9.jpg__1440x600_q85_crop-smart_subsampling-2Hoy nuestro rato de oración lo dedicamos a la Santa Misa. Empezamos con estas preguntas:

Tu Misa ¿es tu vida? Tu vida ¿es una Misa que se prolonga todo el día?  ¿Te das cuenta de que eres cristiano en la medida en que vives del sacrificio eucarístico? Sí, porque se tata de ofrecer el sacrificio de Cristo total, el del Cristo místico, es decir: el sacrificio de Jesús y el tuyo…
Por eso la Misa es el centro de la vida cristiana, como Cristo es el centro del cristianismo… Cristianismo sin Cristo, es como una orquesta sin músicos… y sin música; es como permanecer en el mundo de las ideas; es como un amor sin presencia del amado; es como una amistad sin confidencias: cristiano sin Misa, es un sin sentido… Por eso, toda la razón de ser de nuestra vida, todo el sentido de nuestra existencia hemos de descubrirlo y actualizarlo en cada Misa…, cada vez que comulgamos

¿Quieres solucionar los problemas del mundo? Acércate a la Eucaristía. El mundo está mal, porque falta amor… Pero la Eucaristía que es puro amor, amor que se inmola, amor que se anonada, se derrama cada día sobre el altar como medicina que cura las heridas de este mundo.

¿Te das cuenta de que tras recibir la comunión si permaneces fiel a la gran transformación que se ha apoderado de tí, puedes vivir tu día como Cristo, ser Cristo…? Eso es comulgar y por eso podemos transformar nuestra vida diaria en apostolado; si hacemos de nuestro día una Misa prolongada.

Y no lo olvides, estamos en las manos de Dios… Esa es la gran ciencia: estar a fondo en las manos de Dios… ¡Confía!

Propósito: Entre todas mis obligaciones, saber encontrar tiempo para alimentar mi alma con la sagrada Comunión, con la Comunión diaria, si fuera posible… con la santa Misa.

El primer mes de embarazo

En este año, dedicado a la familia en el blog, vamos a poner algunas entradas dedicadas al embarazo mes a mes. El Dr. R. Usandizaga, ginecólogo obstetra, explica para http://www.todopapas.com las características más importantes del primer mes o las primeras cuatro semanas del embarazo. Detalla sus características, evolución y síntomas, así como los cuidados y medidas preventivas a tener en cuenta por la embarazada para que el feto se desarrolle adecuadamente.

Misericordia: la experiencia del amor como perdón

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Pero la caridad significa perdonar lo que es imperdonable, o de otro modo no es virtud. La esperanza significa esperar cuando todo es desesperado, o de otro modo no es virtud. Y la fe significa creer lo increíble, o de otro modo no es virtud (G. K. Chesterton).

Cuando alguien nos “falla”, podemos reaccionar de formas muy diversas. Me centrare en estas dos posibles reacciones: la “confianza alertada” y la desconfianza. ¿En qué se diferencian? La desconfianza es muy distinta de ese “estar alerta”, prevenido. Esta última mantiene la confianza, aunque en alerta, atenta a lo que pueda pasar.

La confianza alertada es muy distinta a la desconfianza. ¿En qué se diferencian? La diferencia está en el “salto”, que con frecuencia se realiza de la desconfianza a la “sospecha generalizada”.

De hecho, es fácil comprobar como la sospecha empieza a formar parte de nuestro comportamiento social, manifestándose en costumbres y usos que no somos capaces de hacer conscientes. Muchas veces, solamente después que hemos vuelto sobre nuestra propia conducta, nos damos cuenta de cuán dentro llevamos la sospecha. Somos desconfiados, sospechamos y tantas veces nos equivocamos. Seguir leyendo “Misericordia: la experiencia del amor como perdón”

La conversión de los hijos de Dios en su caminar hacia la Casa del Padre

A winter view of the American Falls and Goat Island at Sunset - Niagara Falls, New YorkSigo sin internet. Así que paciencia.

La Iglesia nos hace una propuesta de conversión en el tiempo de Cuaresma. Pero ¿por qué esa insistencia de la Iglesia en la conversión? Porque: 

“La semilla divina de la caridad, que Dios ha puesto en nuestras almas, aspira a crecer, a manifestarse en obras, a dar frutos que respondan en cada momento a lo que es agradable al Señor. Es indispensable por eso estar dispuestos a recomenzar, a reencontrar –en las nuevas situaciones de nuestra vida– la luz, el impulso de la primera conversión” (san Josemaría)

Ya estamos muy avanzados en este tiempo (V semana de Cuaresma): un tiempo de penitencia, de purificación, de conversión. Buen momento éste para hacer examen: ¿cómo va esta propuesta de conversión de hijos de Dios en nuestro caminar hacia la casa del Padre? Y sobre todo ¿Cómo saber si vamos bien en nuestro deseo de conversión? La respuesta la tienes en tu alegría. ¿Estás contento, a pesar de los pesares? ¿Sí? Entonces vas bien: Seguir leyendo “La conversión de los hijos de Dios en su caminar hacia la Casa del Padre”