Misericordia: la experiencia del amor como perdón

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Pero la caridad significa perdonar lo que es imperdonable, o de otro modo no es virtud. La esperanza significa esperar cuando todo es desesperado, o de otro modo no es virtud. Y la fe significa creer lo increíble, o de otro modo no es virtud (G. K. Chesterton).

Cuando alguien nos “falla”, podemos reaccionar de formas muy diversas. Me centrare en estas dos posibles reacciones: la “confianza alertada” y la desconfianza. ¿En qué se diferencian? La desconfianza es muy distinta de ese “estar alerta”, prevenido. Esta última mantiene la confianza, aunque en alerta, atenta a lo que pueda pasar.

La confianza alertada es muy distinta a la desconfianza. ¿En qué se diferencian? La diferencia está en el “salto”, que con frecuencia se realiza de la desconfianza a la “sospecha generalizada”.

De hecho, es fácil comprobar como la sospecha empieza a formar parte de nuestro comportamiento social, manifestándose en costumbres y usos que no somos capaces de hacer conscientes. Muchas veces, solamente después que hemos vuelto sobre nuestra propia conducta, nos damos cuenta de cuán dentro llevamos la sospecha. Somos desconfiados, sospechamos y tantas veces nos equivocamos. Seguir leyendo “Misericordia: la experiencia del amor como perdón”

La conversión de los hijos de Dios en su caminar hacia la Casa del Padre

A winter view of the American Falls and Goat Island at Sunset - Niagara Falls, New YorkSigo sin internet. Así que paciencia.

La Iglesia nos hace una propuesta de conversión en el tiempo de Cuaresma. Pero ¿por qué esa insistencia de la Iglesia en la conversión? Porque: 

“La semilla divina de la caridad, que Dios ha puesto en nuestras almas, aspira a crecer, a manifestarse en obras, a dar frutos que respondan en cada momento a lo que es agradable al Señor. Es indispensable por eso estar dispuestos a recomenzar, a reencontrar –en las nuevas situaciones de nuestra vida– la luz, el impulso de la primera conversión” (san Josemaría)

Ya estamos muy avanzados en este tiempo (V semana de Cuaresma): un tiempo de penitencia, de purificación, de conversión. Buen momento éste para hacer examen: ¿cómo va esta propuesta de conversión de hijos de Dios en nuestro caminar hacia la casa del Padre? Y sobre todo ¿Cómo saber si vamos bien en nuestro deseo de conversión? La respuesta la tienes en tu alegría. ¿Estás contento, a pesar de los pesares? ¿Sí? Entonces vas bien: Seguir leyendo “La conversión de los hijos de Dios en su caminar hacia la Casa del Padre”

La vocación es una nueva luz, un acontecimiento que nos da una nueva visión de la vida, y la llena de sentido.

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Cuenta Gorki la historia de un pensador ruso que pasaba por una etapa de cierta crisis interior y decidió ir a descansar unos días a un monasterio. Allí le asignaron una habitación que tenía en la puerta un pequeño letrero en el que estaba escrito su nombre. Por la noche, no lograba conciliar el sueño y decidió dar un paseo por el imponente claustro. A su vuelta, se encontró con que no había suficiente luz en el pasillo para leer el nombre que figuraba en la puerta de cada dormitorio.
Fue recorriendo el claustro y todas las puertas le parecían iguales. Por no despertar a los monjes, pasó la noche dando vueltas por el enorme y oscuro corredor. Con la primera luz del amanecer distinguió, al fin, cuál era la puerta de su habitación, por delante de la cual había pasado tantas veces, sin reconocerla.
Aquel hombre pensó que todo su deambular de aquella noche era una figura de lo que a los hombres nos sucede con frecuencia en nuestra vida. Pasamos muchas veces por delante de la puerta que conduce al camino que estamos llamados, pero nos falta luz para verlo.
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Es posible el cambio

Un poco por casualidad, me he encontrado con esta página: Es posible el cambio. Puede resultar muy conveniente conocerla a padres y educadores, así como a sacerdotes. Por eso la pongo en el blog. Este es el vídeo de presentación:

Está dirigida a jóvenes entre 14 y 18 años que quieren madurar su masculinidad y personalidad para salir de la AMS (atraccion mismo sexo).

Los vídeos que tienen son muy interesantes: esposiblelaesperanza. Pienso que pueden aportar mucha luz sobre estos temas.

En un vasto paisaje helado, azotado por la ventisca, se desliza un trineo. Su único ocupante…

Trineo de perros 91 (Small)La gente busca la felicidad, pero recuerda “no bastan las buenas intenciones”. Te copio esta antigua anécdota:

En un vasto paisaje helado, azotado por la ventisca, se desliza un trineo. Su único ocupante viaja hacia el polo Norte. De su rostro, cubierto de agujas de hielo, destacan los ojos febriles clavados con ansia en el horizonte. Avanza el trineo con la prisa de quien pareciera llegara tarde. No permite que el tiro de perros se desvíe un ápice del septentrión; no les concede respiro a su esfuerzo, ni disminuye su velocidad. No se distrae el viajero en su valioso equipaje, que es todo lo que posee. Todo en él es una tensa voluntad de alcanzar pronto la meta. En llegar al polo Norte ha puesto lo mejor de sus energías, la más entrañable de sus esperanzas, el sentido final de su destino.
Solamente de trecho en trecho, nuestro viajero se detiene un instante para comprobar si la dirección es correcta y cuánta es la distancia que todavía le separa del Norte. Y aquí la sorpresa. Los instrumentos le demuestran, sin lugar a dudas, que la dirección resulta exacta, pero la distancia del Polo Norte es cada vez mayor. En vano verifica una y otra vez sus instrumentos: no están estropeados, no hay error en la medición, la dirección es buena, más la distancia en cada comprobación no cesa de aumentar. Pero nuestro perplejo viajero, entre el desaliento y la esperanza, fuerza más y más la velocidad, castiga sin piedad a sus perros y los lanza vertiginosamente entre la ventisca con la desesperación de quien pareciera que huye. Todo es inútil, no obstante, en cada sucesiva medición, pese a la fidelidad de la dirección, el polo Norte se aleja más y más….

¿Qué le ocurre, al protagonista de tan dramático viaje? Si nos distanciáramos lo necesario para poder ver desde lo alto aquella situación, descubriríamos que aquel vasto paisaje helado por cuyo interior viaja este diminuto trineo, no es más que un inmenso témpano de hielo, un colosal iceberg, que se desplaza hacia el Sur a mucha mayor velocidad de la que nuestro pobre viajero corre hacia el Norte. La meta del viaje y los ideales de su equipaje eran nobles. Su esfuerzo, admirable. Pero la base sobre la que se sustentaba toda la aventura era tan radicalmente errada que le conducía con fatalidad al polo opuesto. El deseo y búsqueda bien intencionada de la felicidad, de llegar al Polo Norte, no basta para alcanzarla; los planteamientos de fondo, la visión del hombre, del mundo y de Dios, la base sobre la que sustentar este proyecto es tanto o más importante.