Vivir es saberse queridos, sentirse queridos

Entre tantos «cadáveres» ambulantes, sólo aquel hombre se conservaba humano. Cuando preguntó qué era lo que mantenía a este pobre leproso tan unido a la vida, alguien le dijo que observara su conducta por las mañanas. Y vio que, apenas amanecía, aquel hombre acudía al patio que rodeaba la leprosería y se sentaba enfrente del alto muro de cemento que la rodeaba. Y allí esperaba. Esperaba hasta que, a media mañana, tras el muro, aparecía durante unos cuantos segundos otro rostro, una cara de mujer, vieja y arrugadita, que sonreía.

Entonces el hombre comulgaba con esa sonrisa y sonreía él también. Luego el rostro de mujer desaparecía y el hombre, iluminado, tenía ya alimento para seguir soportando una nueva jornada y para esperar a que mañana regresara el rostro sonriente. Era -le explicaría después el leproso- su mujer.

Cuando le arrancaron de su pueblo y le trasladaron a la leprosería, la mujer le siguió hasta el poblado más cercano. Y acudía cada mañana para continuar expresándole su amor. «Al verla cada día -comentaba el leproso- sé que todavía vivo.»

No exageraba: vivir es saberse queridos, sentirse queridos

Por José Luis Martín Descalzo

2 comentarios sobre “Vivir es saberse queridos, sentirse queridos

  1. VIVIR CON DIOS ES SENTIRSE QUERIDOS

    Vivir con Dios es vivir anclados a seguridades eternas, es vivir con justicia, lealtad, sinceridad y paz, es escoger el camino del bien, donde está Dios ahí está todo esto.
    Vivir con Dios es vivir con los criterios sobrenaturales, trascendentes, apoyándonos no en seguridades humanas que son caducas, insuficientes, pasajeras y superficiales.
    Vivir con Dios es abrirse a lo infinito y no perder el horizonte de lo Bueno, Bello y Verdadero.
    Vivir con Dios es vivir con Esperanza, es mantener viva, clara la visión de la Vida Eterna, cuando tengo la seguridad y la claridad de mi futuro, mi presente se convierte en un presente cierto, seguro.
    Vivir con Dios es creer que siempre hay una solución ante los problemas y pensar que yo no estoy solo nunca, que Dios está conmigo y me ayudará siempre a solucionarlo y a darme fuerzas para superar cualquier contratiempo, dificultad o sufrimiento.
    Vivir con Dios es ver al hombre sereno, alegre, paciente en su soledad, siempre alegre y jamás enojado con la vida, para él no existe jamás el vacío de su existencia, no tiene ira, ni resentimientos, busca llenarse con una felicidad profunda, auténtica y no pasajera ni superficial, nunca está triste, desanimado, angustiado.

    VIVIR CON DIOS ES ENTIRSE QUERIDOS

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s