Al hilo del Evangelio de la semana

Tengo hoy por la tarde meditación con gente joven, y estoy pensando en voz alta algunas ideas que te dejo aquí por si te sirven de algo. Saludos.

Jesús les replicó: destruir este templo y en 3 días lo levantaré. Para los judíos en el tiempo de Señor existía una relación tácita entre de imagen del Templo y la del cuerpo. Por eso no les extraña tanto la afirmación del Señor como el tiempo al que hace referencia… A ti y a mi se nos dice hoy con esta imagen que nuestro templo está en nosotros y al igual que el celo de su casa le llevó a Jesús a emplear esa violencia Santa, así nosotros hemos de emplear la violencia necesaria (lucha ascética) para arrojar todo lo que empañe la santidad y pureza en nuestra alma y de ese modo arrojar los ídolos que no pueden compartir el mismo puesto en el altar de nuestro corazón de nuestro único Dios (Anécdota Pachamama).

Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando. Desde la noticia del mal desempeño como administrador hasta su despido hay un tiempo. Al igual que nuestra vida, desde que cometemos el mal si nos concede un tiempo para el perdón y la reparación. Vamos a aprovechar tú y yo el tiempo que sí nos concede para ganar la vida eterna. (Anécdota de la semilla de Dios)

Ese acoge a los pecadores y come con ellos. La acusación que aunque quiere ir en el fondo es tremendamente consoladora. Jesús acoge al pecador (al igual que María refugio de los pecadores) y come con ellos y paso un buen rato en sus casas y los escuches y comprende y los perdona y los ayuda y los anima. Ojalá tú y yo no seamos como los hipócritas que se encierran con sus gentes puras, y no acogen, ni comen con los pecadores. Son precisamente ellos, los pecadores, los que más necesitan saborear y recibir el amor misericordioso que Dios les tiene. (Anécdota del leproso)

Si alguno viene a mí y no pospone a su padre, a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Decimos con facilidad que primero es Dios, sin embargo, con frecuencia lo posponemos y por tanto anteponemos y damos prioridad a otras cosas. Por ejemplo, el domingo y hay que ir a misa, ¿por qué lo vas dejando…? 

Insísteles hasta que entren y se llene mi casa. Se trata del apostolado a puesto lado de la eucaristía. Ha organizado un magnífico banquete para nosotros y nos damos por excusados. Y ahí lo vemos, todo un Dios llorando porque sus invitados no quieren acudir al banquete. Vamos tú y yo a insistir a nuestros amigos y familiares hasta que entren y si llene su casa… Y así Dios dejará de llorar. (Anécdota del ángel que consolaba a Jesús en el huerto de los olivos)

Cuando des una comida, no invites a tus amigos, porque corresponderán invitándote. Invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos. Es decir que cuando pierdo aquí, gano en el cielo. Es un perder para ganar. ¡Ah ya lo entiendo! Se trata de identificarme contigo: Jesús crucificado; y descubrir en la pérdida de tus llagas mi ganancia; y me invitas (tú como invitado) a hacer yo lo mismo con cosas tan sencillas como una comida.

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