El Papa se despide de Rumanía

2 comentarios sobre “El Papa se despide de Rumanía

  1. Resumen de la visita del Papa Francisco a Rumania
    El Santo Padre viajo el 31 de mayo de 2109, a Rumanía, un país donde el 97% de la población se ha declarado cristiana, y la comunidad católica representa el 7,4%.

    2/06/19 5:23 PM

    El Papa visita Transilvania y cumple la promesa de Juan Pablo II
    (ZENIT) El Santo Padre viajo el 31 de mayo de 2109, a Rumanía, un país donde el 97% de la población se ha declarado cristiana, y la comunidad católica representa el 7,4%. A parte de la mayoría ortodoxa, en Rumanía vive una comunidad católica activa perteneciente a 2 tradiciones: latina y bizantina.

    Entre los momentos más importante del 30º viaje internacional del Papa Francisco, está previsto que se encuentre con el Patriarca Daniel, de la Iglesia Ortodoxa Rumana, el viernes, 31 de mayo, y con el Sínodo Permanente de dicha Iglesia a las 16:15 horas, a quienes ofrecerá un discurso; también rezará la oración del Padre Nuestro en la nueva catedral ortodoxa junto al Patriarca Daniel, a las 17 horas, y celebrará la Misa de beatificación de 7 obispos mártires greco-católicos, torturados entre 1950 y 1970 bajo el régimen comunista, el domingo, 2 de junio en Blaj.

    Domingo 2 de junio

    El último día del viaje apostólico, el domingo, 2 de junio de 2019, a las 11 horas (10 horas en Roma), tendrá lugar la beatificación de los 7 obispos greco-católicos mártires en el Campo de la Libertad en Blaj.

    Ese mismo día, el Encuentro de la Comunidad Rom de Blaj, en el que Francisco ofrecerá unas palabras, será a las 15:45 horas (14:45 horas en Roma), y a las 16:35 horas, el Santo Padre se trasladará en helicóptero al aeropuerto de Sibiu.

    Por último, está previsto que el Pontífice llegue al aeropuerto de Roma-Ciampino el domingo por la tarde, a las 18:45 horas.

    Sábado 1 de junio

    El Papa visita la Catedral de Santa María Reina en Iasi, en la entrada de la catedral, el Papa Francisco fue recibido y el Obispo auxiliar de Iasi le ha entregado un crucifijo con el que ha bendecido a las personas que se encontraban allí reunidas.

    Dentro del templo esperaban más fieles, que han recibido al Santo Padre con aplausos. El párroco de la catedral junto a una familia, le han ofrecido al Pontífice el agua bendita para rociarla.

    Antes de bendecir a los presentes, el Papa ha improvisado unas palabras: «Me gustaría daros a todos mi bendición junto con mi gratitud por estar aquí. Gracias por venir, gracias por estar con su vuestros enfermos y gracias a vosotros que sobrelleváis la enfermedad ofreciéndola al Señor. Ahora oremos juntos a la Virgen, antes de la bendición».

    Así, el Papa y los participantes en este acto han rezado un avemaría frente al mosaico de la Virgen de la Asunción.

    Después de orar, el Papa ha bendecido a todos los presentes con el crucifijo y ha salido de la catedral, de nuevo, saludando y bendiciendo a los que encontraba a su paso.

    A la salida de este acto, el Santo Padre se ha trasladado en papamóvil hacia el Palacio de la Cultura, donde tendrá lugar el encuentro con los jóvenes y las familias.

    Por ser el Día del Niño, el Santo Padre ha consagrado a la Virgen a más de 100.000 jóvenes, padres, hijos, abuelos y niños en Iasi, al noreste del país, capital de la provincia de Moldavia, y una de las ciudades más antiguas de Rumania, frente al inmenso Palacio de la Cultura, en una conmovedora y entusiasta reunión: ¡el discurso del Papa Francisco fue interrumpido por 19 estallidos de aplausos!

    El propio Papa pidió un gran aplauso para los niños, recordando que es el «Día del niño» y solicitando rezar por ellos para que la Virgen María los «mantenga bajo su capa».

    Cogido de la mano por 4 niños vestidos con coloridos trajes tradicionales, el Papa Francisco ha llegado a pie al centro del encuentro entre familias, jóvenes y adultos que aplaudían su llegada con entusiasmo. En el altar, una gran imagen de Cristo crucificado, la bandera del país y icono de la Virgen morena de Cacica, venerada en la zona, han presidido la ceremonia.

    El Obispo de Iasi ha regalado al Papa un cuadro con el icono de la Santa Virgen María de Cacica, «bajo cuya mirada hoy nos encontramos», ha indicado Mons. Gherghel, y «quiere indicarnos el propósito de nuestra peregrinación: ¡Cristo ha resucitado! Con los corazones llenos de la alegría pascual, todos juntos, ¡le damos la bienvenida!».

    El Papa asiste a la celebración de la Santa Misa en Sumuleu Ciuc, allí el Arzobispo de Alba Iulia, Monseñor György-Miklós Jakubínyi, ha dirigido unas palabras de agradecimiento al Santo Padre y ha recordado la visita de Juan Pablo II en 1999, quien solo pudo visitar la capital, Bucarest. El entonces papa lamentó no haber acudido a Transilvania, donde viven la mayoría de los fieles católicos de Rumanía, pero prometió que, si regresaba al país, los visitaría.

    Además de la rosa de oro para la Virgen Auxiliadora de Sumuleu Ciuc, el Papa ha hecho entrega de un cáliz a Monseñor György-Miklós Jakubínyi. El Papa Francisco ha ofrecido a la Casa Archidiocesana un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús de madera.

    Después de la celebración de la Eucaristía, se ha trasladado en coche al centro religioso, donde le han recibido el director de la casa, atendida por Caritas diocesana, y algunos colaboradores más. El lugar fue inaugurado en 2016 y está gestionado por Caritas diocesana de Alba Iulia. Se trata de un espacio utilizado para conferencias y eventos nacionales e internacionales, tanto culturales como espirituales.

    El Papa Francisco ha comenzado su segunda jornada en Rumanía celebrando la Eucaristía en el Santuario de Sumuleu Ciuc, corazón peregrino de los húngaros, cuya población católica representa el 70%.

    Después de la celebración eucarística, el Pontífice ha regalado a la Virgen de Csiksomlyo la rosa de oro enviada en 1818 por Pío VII a la emperatriz de Austria, Carolina Augusta de Baviera. Es un objeto de plata con oro, compuesta por mármol rosa, de 84 centímetros de alto. Es la cuarta rosa de oro que Francisco regala.

    A las 9.30 (8.30 horas en Roma), el Santo Padre viajo en avión hasta Bacau y desde allí fue transferido en helicóptero a la Base Aérea de la Brigada de Montaña de Miercurea Ciuc y después se dirigió en coche al Santuario de Sumuleu- Ciuc, donde presidio la Santa Misa a las 11.30 horas (10.30 horas en Roma)

    Más tarde se trasladó a Iasi en helicóptero, allí visito la Catedral de Santa María Reina a las 17.25 (16.25 en Roma) y participo con los jóvenes y las familias en un encuentro mariano organizado en la plaza del Palacio de la Cultura, a las 17.45 horas (16.45 en Roma).

    Viernes 31 de mayo

    El Papa Francisco ha iniciado su viaje pontificio a Rumanía. Después de rezar el Padre Nuestro en la Catedral Ortodoxa de la Salvación del Pueblo, Francisco se ha trasladado en papamóvil a la Catedral de San José para celebrar la Santa Misa.

    Durante la celebración eucarística con el Papa Francisco, enunciada en latín con algunas partes en rumano, se han congregado en el templo unas 1.200 personas y otros tantos miles se encontraban en los alrededores del templo.

    En el día en el que se celebra la fiesta de la Visitación de la Virgen a su prima Isabel, el Santo Padre ha recordado en su homilía, pronunciada en italiano, la oración del Magnificat. Se trata de un canto de esperanza que nos quiere despertar e invitar a entonarlo también hoy nosotros.

    El Papa Francisco ha regalado Catedral de San José un cáliz que el Arzobispo ha mostrado a la Asamblea justo antes de impartir la bendición final.

    Como suele hacer tradicionalmente durante sus viajes apostólicos, el Papa Francisco se reunió con los jesuitas en Rumanía la noche de su primer día de visita al país, el 31 de mayo de 2019.

    Después de celebrar la misa en la catedral católica de Bucarest, la última reunión oficial del día, el Papa se dirigió a la Nunciatura de la capital, donde habló durante una hora con 22 hermanos que trabajan en el país, entre los cuales hay 14 rumanos, dijo la Oficina de Prensa de la Santa Sede por la tarde.

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  2. El Papa se despidió de Rumania. Antes de partir, visitó a la comunidad gitana: “Pido perdón por las discriminaciones. Los católicos no son ajenos a tanto mal”

    02/06/2019

    © Vatican Media

    “Pido perdón, en nombre de la Iglesia, al Señor y a ustedes, por todo lo que, a lo largo de la historia, los hemos discriminado, maltratado o mirado de forma equivocada”. Lo dijo el Papa Francisco esta tarde durante el Encuentro con la comunidad gitana de Blaj, el último de su viaje apostólico a Rumania.

    “En la Iglesia de Cristo hay un lugar para todos. Si no fuera así, no sería la Iglesia de Cristo. La Iglesia es lugar de encuentro y tenemos necesidad de recordarlo no como un bello eslogan, sino como parte del documento de identidad de nuestro ser cristianos”, indicó el Papa, recordando que “el Evangelio de la alegría se transmite en la alegría del encuentro y de saber que tenemos un Padre que nos ama”.

    “Mirados por Él, entendemos cómo hemos de mirarnos entre nosotros. Con este espíritu, he querido estrechar sus manos, poner mis ojos en los de ustedes, hacerlos entrar en el corazón, en la oración, con la confianza de entrar yo también en su oración, en su corazón”, les dijo Francisco. “Sin embargo, llevo un peso en el corazón. Es el peso de las discriminaciones, de las segregaciones y de los maltratos que han sufrido sus comunidades. La historia nos dice que también los cristianos, también los católicos, no son ajenos a tanto mal. Quisiera pedir perdón por esto. Pido perdón, en nombre de la Iglesia, al Señor y a ustedes, por todo lo que, a lo largo de la historia, los hemos discriminado, maltratado o mirado de forma equivocada, con la mirada de Caín y no con la de Abel, y no fuimos capaces de reconocerlos, valorarlos y defenderlos en su singularidad”, agregó el Papa.

    “A Caín no le importa su hermano. La indiferencia es la que alimenta los prejuicios y fomenta los rencores. ¡Cuántas veces juzgamos de modo temerario, con palabras que hieren, con actitudes que siembran odio y crean distancias! Cuando alguno viene postergado, la familia humana no camina. No somos en el fondo cristianos, ni siquiera humanos, si no sabemos ver a la persona antes que sus acciones, antes que nuestros juicios y prejuicios”, advirtió Francisco, quien recordó que este encuentro era el último de su visita a Rumania.

    “He venido a este país bello y acogedor, he venido como peregrino y hermano, para encontrar. Los he encontrado a ustedes, he encontrado a tanta gente, para construir un puente entre mi corazón y el de ustedes. Y ahora regreso a casa, vuelvo enriquecido, llevando conmigo lugares y momentos, pero sobre todo llevando conmigo sus rostros. Sus rostros colorearán mis recuerdos y poblarán mi oración. Les doy las gracias, los llevo conmigo”, concluyó el Papa, quien del barrio gitano se desplazó al aeropuerto de Sibiu, de donde partió a las 17.42 de regreso a Roma, concluyendo su 30º viaje apostólico internacional.

    Alvaro Vargas Martino

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