La generosidad del árbol de corazones

Después de conocer un poco más de la vida de la nueva beata Guadalupe, me ha hecho recordar su vida de entrega generosa este bello relato del árbol de corazones:

En un país muy lejano, muy desconocido y diferente a cuantos conocemos, se encontraba en la pradera de colores el árbol de corazones. Era uno de los ejemplares más admirados y queridos de todo el país, no sólo por su belleza sino por su significado para todos. Era el árbol de las mil historias y las mil leyendas, y tal como citaba una de ellas, era un árbol muy especial. No era como cuantos conocemos en nuestro mundo; tenía el tronco de color naranja y la copa de sus hojas estaba formada por miles de corazones multicolores, todo ello cubierto por un halo de brillo y majestuosidad. Cada una de sus hojas de corazón tenía una finalidad, las de color amarillo eran las destinadas a la familia, las de color blanco las de la amistad, las de color rojo las del amor, las del color verde de la naturaleza, las de color azul de la pureza de espíritu y las de color malva eran muy reservadas, eran las de los afligidos y la tristeza. Es por ello que había pocas hojas de este color, pues se trataba de un árbol de buenos y nobles sentimientos, pero no todo el mundo albergaba en lo más profundo de su corazón tales proezas.

Así nuestro querido árbol de corazones estaba en continuo contacto con el mundo que lo rodeaba, y por ello siempre estaba observando todos los sentimientos que afloraban en cada uno de los universos paralelos que tenía a su alrededor, guardando así el equilibrio entre ellos y las gentes que lo habitaban.

Pero un buen día todo cambió, parecía una mañana como otra cualquiera pero el cielo había amanecido gris, un profundo olor azufre recorría toda la pradera, el viento era demasiado cálido para la época en la que nos encontrábamos, las nubes parecían casi negras y todo acontecía muy diferente a cualquiera de los días vividos con anterioridad. Así fue transcurriendo el día, y en la lejanía se vio aparecer a Pipi, era un lindo pajarito del paraíso de color negro y turquesa, era de las más bellas aves de cuantas existía, y como su nombre indicaba venía del paraíso, del edén, y venía muy apesadumbrado.

Mi querido Pipi ¿qué es lo que enturbia tus pensamientos? Preguntó el árbol de corazones totalmente desconcertado.

Árbol de corazones debes de ayudarnos; vengo del Paraíso y hay un gran estruendo formado por los mundos que nos rodean, están contagiados unos de otros de falta de buenos sentimientos, el universo se tambalea y con él la existencia que los guarda, ya no hay esperanza; todos lloran y buscan consuelo sin hallarlo, eres tú mi única llave a la alegría que se nos esconde.

El árbol de corazones muy atento, escuchaba cuanto le estaba diciendo su amable amiguito. Pipi estaba triste y abatido, más sabía lo que significaba pedirle tanto al árbol de corazones… Así, interrumpiendo los pensamientos de nuestro pájaro del paraíso, árbol de corazones mirando con cariño a su fiel amiguito alado, sabía cuánto tenía que hacer.

Mientras el aire se hacía más turbio e irrespirable, empezó a temblar moviendo así todas y cada una de sus hojas corazón multicolores, Pipi al mismo tiempo alrededor de él iba batiendo con fuerza sus alas, de esta manera cada una de las hojas de árbol de corazones empezaron a desprenderse de él, y una suave brisa fue trasladando y meciendo a cada uno de estos corazones de colores, el aire se hacía cada vez más puro, las nubes iban blanqueando su color, y la pradera poco a poco iba luciendo en todo su esplendor.

Pipi sollozando seguía moviendo rítmicamente sus pequeñas y lindas alitas, hasta que sólo quedó una hoja corazón en la parte más alta del árbol de corazones, y Pipi paró sin pensárselo, su querido amigo había perdido todos los colores que lo formaban, incluso el tronco se había coloreado de gris, y sólo la hojita corazón de color rojo le daba un toque de color, árbol estaba realmente cansado y agotado por tanto esfuerzo, así, mirando con cariño a Pipi, le dijo:

Mi querido y fiel amigo, he aquí dónde se separaban nuestros caminos, dónde se distancian para nunca volver, mientras el mundo rejuvenece con brotes nuevos de bellos sentimientos de arrebatadores colores, yo envejezco y muero.

Pipi, sabía lo que estaba diciendo, más no quería que aquello ocurriera, así mientras sollozaba sin consuelo alguno fue entonando una linda melodía.

De repente los cielos se abrieron y aparecieron miles de aves del paraíso, cada una de un color diferente tornando el cielo de un gran arco iris alado, todos se fueron aproximando al árbol de corazones y junto con Pipi, cada uno fue cogiendo un minúsculo trocito de hoja de corazón roja, y volando por toda la pradera las aves fueron soltando el pedacito que habían cogido del árbol de corazones, el sol brilló como nunca y poco a poco fueron brotando pequeños arbolitos de corazones por toda la pradera, no quedando un hueco sin cubrir.

Así mientras el gran árbol de corazones se iba marchitando, iban floreciendo miles de árboles de corazones adornando aquel paraje, cubriéndolo con los mejores sentimientos de los universos, con una nueva hoja que tenía todos los colores, la hoja de la Esperanza, que habitaba en todos los nuevos árboles de corazones así como los mundos que los rodeaban, gracias al gran sacrificio y esfuerzo del primer gran Árbol de Corazones.

Un comentario sobre “La generosidad del árbol de corazones

  1. El árbol de los amigos, un gran mensaje para la vida

    Desde que nacemos todos empezamos a tallar con sentimientos propios y a veces encontrados, el árbol de los amigos de cada uno. Tanto tu vida, como la mía esta llena de encuentros con otras personas, seres que marcan nuestra existencia de una u otra forma, dejando recuerdos dulces, experiencias amargas, sabores alegres o indiferencia ausente, pero cada persona que pasa por nuestra vida se lleva un pedacito de nuestro corazón. Algunas en un solo encuentro y otras poco a poco como una suave brisa de cariño. Pero todas dejan su firma en tu existencia.

    Y eso te marca, modifica tus sensaciones, tu realidad y tu forma de sentir la vida. Algunas lo hacen dejando un matiz, y otras modificando tu ADN vital depositando un sabor profundo e intenso. Algunas quisiste que permaneciesen cerca y otras que se alejasen lo más posible. Pero todas dejaron surcos en tu vida.

    El encuentro entre dos personas es como el de dos sustancias químicas: si hay reacción, ambas se transforman.  

    Dos almas no se encuentran por causalidad. –  

    Ya sabéis que siempre he defendido en estas páginas que la casualidad no existe, y creo firmemente que todos tenemos algún hilo rojo en nuestra vida que nos conecta de forma especial con otras personas, con personas que queremos actualmente o que amamos en el pasado. Pero también con esos amigos que añoramos, con esas personas que pese a no tener mucho trato desaparecen y dejan una marca en la corteza de nuestro árbol de amigos.

    Desde aquí quiero agradecer a todos aquellos que forman parte de mi camino vital habiendo tejido su propio trocito en esa telaraña de sentimientos y relaciones que dan calor a mi corazón. Algunos seguís presentes desde hace mucho tiempo, otros desaparecieron para mi desdicha y otros regresaron entregándome algo más de energía para superar contratiempos y poder seguir diciendo que amo la vida.

    Cómo dice el texto, cada uno tiene su lugar y su función… al igual que nosotros lo tenemos en la existencia de otros.

    Cada persona que pasa por nuestra vida es un mundo, con sus experiencias pasadas, sus ilusiones, creencias, miedos y valores. Por lo que cada encuentro con uno de esos amigos es una transfusión de alma, donde a veces tenemos el mismo grupo sanguíneo y en otras es complicada la compatibilidad, por lo que se produce rechazo y a veces hasta dolor. Aún así creo que pasaron por tu vida por algún motivo.

    Si quieres puedes volver a disfrutar de este poema tan esclarecedor y bello. Ahora leyéndolo obtendrás matices que quizás antes no te llegaron:

    El árbol de los amigos

    Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren todo el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas las vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

    Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro papá y nuestra mamá, nos muestra lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.

    Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

    Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.

    También existen aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.

    Hablando de cerca, no podemos olvidar a los amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre hoja y otra.

    El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.

    Pero lo que nos deja más felices es darnos cuenta que aquellas que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

    Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre… simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevaron mucho, pero no habrá de los que no nos dejaran nada.

    Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por causalidad.

    Las personas se encuentran cuando necesitan encontrarse. Paulo Coelho – ¡Compártelo!   

    Tú sabes que puedes lograr en un solo encuentro con alguien, que cada persona que pasa por nuestra vida deje su poso en nuestra esencia de una u otra forma. Es tu decisión que esta sea de mayor o menor intensidad, que te aporte mayor o menor felicidad.

    Por último ¿Cuál es tu árbol de los amigos? ¿Cómo son sus hojas?

    ¡Qué tengas un gran día!

    MARIA

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