“La libertad religiosa irá creciendo en el Islam” [Papa Francisco]

4 comentarios sobre ““La libertad religiosa irá creciendo en el Islam” [Papa Francisco]

  1. Durante su vuelo de regreso desde Marruecos, el Papa se reunió 45 minutos con los periodistas y afrontó cuestiones como la situación de los cristianos en países musulmanes, la emigración o por qué
    todavía no ha sancionado a un cardenal juzgado por no haber denunciado abusos.

    ¿LE PREOCUPA QUE EN MARRUECOS ESTÉ PROHIBIDA LA CONVERSIÓN AL CRISTIANISMO?

    “La libertad (religiosa) siempre se desarrolla, va creciendo. Piense que en los cristianos de hace 300 años, que no aprobaban la libertad que tenemos hoy. Progresivamente se es más consciente de la fe, del modo de comprenderla”.

    “Ahora hemos eliminado la pena de muerte del Catecismo de la Iglesia Católica. Hace 300 años, a los herejes se les quemaba vivos. La Iglesia ha crecido en conciencia moral”.

    “Crece también el respeto por la persona. Y la libertad de culto también crece. También nosotros tenemos que seguir creciendo”.

    ¿POR QUÉ HA RECHAZADO LA RENUNCIA DE CARDENAL CONDENADO TRAS NO DENUNCIAR ABUSOS?

    “Él, como hombre de Iglesia, ha dimitido. Pero yo no puedo aceptarlo moralmente porque jurídicamente, incluso en la jurisprudencia clásica, existe la presunción de inocencia mientras la causa esté abierta”.

    “(El cardenal) ha recurrido la sentencia, y la causa está abierta. Cuando el segundo tribunal dicte sentencia definitiva, veremos qué sucede. Pero hay que tener presente la presunción de inocencia”.

    MIEDO A LOS EMIGRANTES

    “Es verdad que muchas personas de buena voluntad, no sólo católicos, también personas de buena voluntad, están un poco intimidadas por el miedo, que es el mensaje habitual de los populismos: el miedo. Se siembra miedo y luego se toman decisiones. El miedo es el comienzo de las dictaduras”.

    “Quienes hacen muros, ya sean de alambres con cuchillas, o ya sean de ladrillos, se convertirán en prisioneros de esos muros que construyen”.

    SOLUCIÓN A CRISIS MIGRATORIA

    “Una vez vi un vídeo hecho en una prisión donde meten a los refugiados que regresan, a los que envían de vuelta. No son cárceles oficiales, son prisiones de vendedores de carne, de traficantes”.

    Allí venden a las mujeres y niños, se quedan sólo los hombres. Y las torturas que grabaron son increíbles.

    “Sí, no dejo entrar. Es cierto que es porque no tengo sitio, pero hay otros países (a los que podrían ir), está la humanidad de la Unión Europea. Se debería hablar entre los miembros de la Unión Europea. No los dejo entrar, o los dejo ahogarse allí, o los despido sabiendo que muchos caerán en manos de estos traficantes que venderán mujeres y niños, matarán o torturarán para hacer esclavos a los hombres”.

    “Una cosa que (Angela Merkel) impulsa: evitar la emigración no con la fuerza, sino con la generosidad, con inversiones educativas, económicas, etc., Esto es muy importante”.

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  2. El Papa quiso dedicar su último evento en Marruecos a la pequeña comunidad católica del país, que se estima en un 0,7 por ciento entre 35 millones de habitantes.

    Francisco presidió la misa dominical en el centro deportivo Principe Moulay Addellah donde acudieron miles de católicos de hasta 60 países distintos.

    El Papa centró su homilía en la parábola del Hijo Pródigo. Habló de la actitud de rechazo que experimenta el hijo mayor cuando regresa el hermano que ha dilapildado la fortuna del padre. Francisco lamentó que esa misma actitud se reproduzca hoy en día en muchas personas y comunidades.

    FRANCISCO
    “Una vez más sale a la luz la tensión que se vive dentro de nuestros pueblos y comunidades, e incluso de nosotros mismos.FLASH ¿Quién tiene derecho a permanecer entre nosotros, a tener un puesto en nuestras mesas y asambleas, en nuestras preocupaciones y ocupaciones, en nuestras plazas y ciudades? Parece continuar resonando esa pregunta fratricida: acaso ¿soy guardián de mi hermano?”.

    El Papa explicó que las situaciones que llevan a personas y a pueblos a enfrentarse son innegables pero animó a no buscar la confrontación porque sus consecuencias son nefastas.

    FRANCISCO
    “Siempre nos amenaza la tentación de creer en el odio y la venganza como formas legítimas de brindar justicia de manera rápida y eficaz. Pero la experiencia nos dice que el odio, la división y la venganza, lo único que logran es matar el alma de nuestros pueblos, envenenar la esperanza de nuestros hijos, destruir y llevarse consigo todo lo que amamos”.

    Invitó a contemplar el corazón de Jesús para entrar en una dinámica que permita vivir como hermanos y no como enemigos.

    Francisco también elogió a esta pequeña comunidad católica y a su perseverancia en la fe en medio de los desafíos.

    FRANCISCO
    “Gracias por los esfuerzos realizados para que sus comunidades sean oasis de misericordia. Los animo y aliento a seguir haciendo crecer la cultura de la misericordia, una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea su sufrimiento”.

    Antes de concluir la ceremonia, el arzobispo de Rabat agradeció su visita al Papa e hizo repetir a todos los asistentes estas palabras de cariño dedicadas a Francisco.

    “Gracias Papa Francisco por habernos visitado”.

    3. EN DIRECTO: Vaticano presenta

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  3. Cua­res­ma 2019: Tex­to ín­te­gro del Men­sa­je del Papa

    Pu­bli­ca­do hace 1 mes – Agen­cia SIC

    El papa Fran­cis­co ha he­cho pú­bli­co su men­sa­je para la Cua­res­ma de 2019. El tema de este año es “La crea­ción, ex­pec­tan­te, está aguar­dan­do la ma­ni­fes­ta­ción de los hi­jos de Dios” (Rm 8,19).

    El papa Francisco ha hecho público su mensaje para la Cuaresma de 2019. El tema de este año es “La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios” (Rm 8,19). Pidamos a Dios -escribe el Santo Padre- que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo […]

    Pida­mos a Dios -es­cri­be el San­to Pa­dre- que nos ayu­de a em­pren­der un ca­mino de ver­da­de­ra con­ver­sión. Aban­do­ne­mos el egoís­mo, la mi­ra­da fija en no­so­tros mis­mos, y di­ri­já­mo­nos a la Pas­cua de Je­sús; ha­gá­mo­nos pró­ji­mos de nues­tros her­ma­nos y her­ma­nas que pa­san di­fi­cul­ta­des, com­par­tien­do con ellos nues­tros bie­nes es­pi­ri­tua­les y ma­te­ria­les. Así, aco­gien­do en lo con­cre­to de nues­tra vida la vic­to­ria de Cris­to so­bre el pe­ca­do y la muer­te, atrae­re­mos su fuer­za trans­for­ma­do­ra tam­bién so­bre la crea­ción.

    (Tex­to ín­te­gro. Bo­le­tín sala stam­pa de la San­ta Sede)

    “La crea­ción, ex­pec­tan­te, está aguar­dan­do la ma­ni­fes­ta­ción de los hi­jos de Dios» (Rm 8,19)

    Que­ri­dos her­ma­nos y her­ma­nas:

    Cada año, a tra­vés de la Ma­dre Igle­sia, Dios «con­ce­de a sus hi­jos an­he­lar, con el gozo de ha­ber­nos pu­ri­fi­ca­do, la so­lem­ni­dad de la Pas­cua, para que […] por la ce­le­bra­ción de los mis­te­rios que nos die­ron nue­va vida, lle­gue­mos a ser con ple­ni­tud hi­jos de Dios» (Pre­fa­cio I de Cua­res­ma). De este modo po­de­mos ca­mi­nar, de Pas­cua en Pas­cua, ha­cia el cum­pli­mien­to de aque­lla sal­va­ción que ya he­mos re­ci­bi­do gra­cias al mis­te­rio pas­cual de Cris­to: «Pues he­mos sido sal­va­dos en es­pe­ran­za» (Rm 8,24). Este mis­te­rio de sal­va­ción, que ya obra en no­so­tros du­ran­te la vida te­rre­na, es un pro­ce­so di­ná­mi­co que in­clu­ye tam­bién a la his­to­ria y a toda la crea­ción. San Pa­blo lle­ga a de­cir: «La crea­ción, ex­pec­tan­te, está aguar­dan­do la ma­ni­fes­ta­ción de los hi­jos de Dios» (Rm 8,19). Des­de esta pers­pec­ti­va que­rría su­ge­rir al­gu­nos pun­tos de re­fle­xión, que acom­pa­ñen nues­tro ca­mino de con­ver­sión en la pró­xi­ma Cua­res­ma.

    1. La re­den­ción de la crea­ción

    La ce­le­bra­ción del Tri­duo Pas­cual de la pa­sión, muer­te y re­su­rrec­ción de Cris­to, cul­men del año li­túr­gi­co, nos lla­ma una y otra vez a vi­vir un iti­ne­ra­rio de pre­pa­ra­ción, cons­cien­tes de que ser con­for­mes a Cris­to (cf. Rm 8,29) es un don ines­ti­ma­ble de la mi­se­ri­cor­dia de Dios.

    Si el hom­bre vive como hijo de Dios, si vive como per­so­na re­di­mi­da, que se deja lle­var por el Es­pí­ri­tu San­to (cf. Rm 8,14), y sabe re­co­no­cer y po­ner en prác­ti­ca la ley de Dios, co­men­zan­do por la que está ins­cri­ta en su co­ra­zón y en la na­tu­ra­le­za, be­ne­fi­cia tam­bién a la crea­ción, coope­ran­do en su re­den­ción. Por esto, la crea­ción —dice san Pa­blo— desea ar­dien­te­men­te que se ma­ni­fies­ten los hi­jos de Dios, es de­cir, que cuan­tos go­zan de la gra­cia del mis­te­rio pas­cual de Je­sús dis­fru­ten ple­na­men­te de sus fru­tos, des­ti­na­dos a al­can­zar su ma­du­ra­ción com­ple­ta en la re­den­ción del mis­mo cuer­po hu­mano. Cuan­do la ca­ri­dad de Cris­to trans­fi­gu­ra la vida de los san­tos —es­pí­ri­tu, alma y cuer­po—, es­tos ala­ban a Dios y, con la ora­ción, la con­tem­pla­ción y el arte ha­cen par­tí­ci­pes de ello tam­bién a las cria­tu­ras, como de­mues­tra de for­ma ad­mi­ra­ble el “Cán­ti­co del her­mano sol” de san Fran­cis­co de Asís (cf. Enc. Lau­da­to si’, 87). Sin em­bar­go, en este mun­do la ar­mo­nía ge­ne­ra­da por la re­den­ción está ame­na­za­da, hoy y siem­pre, por la fuer­za ne­ga­ti­va del pe­ca­do y de la muer­te.

    2. La fuer­za des­truc­ti­va del pe­ca­do

    Efec­ti­va­men­te, cuan­do no vi­vi­mos como hi­jos de Dios, a me­nu­do te­ne­mos com­por­ta­mien­tos des­truc­ti­vos ha­cia el pró­ji­mo y las de­más cria­tu­ras —y tam­bién ha­cia no­so­tros mis­mos—, al con­si­de­rar, más o me­nos cons­cien­te­men­te, que po­de­mos usar­los como nos plaz­ca. En­ton­ces, do­mi­na la in­tem­pe­ran­cia y eso lle­va a un es­ti­lo de vida que vio­la los lí­mi­tes que nues­tra con­di­ción hu­ma­na y la na­tu­ra­le­za nos pi­den res­pe­tar, y se si­guen los de­seos in­con­tro­la­dos que en el li­bro de la Sa­bi­du­ría se atri­bu­yen a los im­píos, o sea a quie­nes no tie­nen a Dios como pun­to de re­fe­ren­cia de sus ac­cio­nes, ni una es­pe­ran­za para el fu­tu­ro (cf. 2,1-11). Si no an­he­la­mos con­ti­nua­men­te la Pas­cua, si no vi­vi­mos en el ho­ri­zon­te de la Re­su­rrec­ción, está cla­ro que la ló­gi­ca del todo y ya, del te­ner cada vez más aca­ba por im­po­ner­se.

    Como sa­be­mos, la cau­sa de todo mal es el pe­ca­do, que des­de su apa­ri­ción en­tre los hom­bres in­te­rrum­pió la co­mu­nión con Dios, con los de­más y con la crea­ción, a la cual es­ta­mos vin­cu­la­dos ante todo me­dian­te nues­tro cuer­po. El he­cho de que se haya roto la co­mu­nión con Dios, tam­bién ha da­ña­do la re­la­ción ar­mo­nio­sa de los se­res hu­ma­nos con el am­bien­te en el que es­tán lla­ma­dos a vi­vir, de ma­ne­ra que el jar­dín se ha trans­for­ma­do en un de­sier­to (cf. Gn 3,17-18). Se tra­ta del pe­ca­do que lle­va al hom­bre a con­si­de­rar­se el dios de la crea­ción, a sen­tir­se su due­ño ab­so­lu­to y a no usar­la para el fin desea­do por el Crea­dor, sino para su pro­pio in­te­rés, en de­tri­men­to de las cria­tu­ras y de los de­más.

    Cuan­do se aban­do­na la ley de Dios, la ley del amor, aca­ba triun­fan­do la ley del más fuer­te so­bre el más dé­bil. El pe­ca­do que anida en el co­ra­zón del hom­bre (cf. Mc 7,20-23) —y se ma­ni­fies­ta como avi­dez, afán por un bie­nes­tar des­me­di­do, de­sin­te­rés por el bien de los de­más y a me­nu­do tam­bién por el pro­pio— lle­va a la ex­plo­ta­ción de la crea­ción, de las per­so­nas y del me­dio am­bien­te, se­gún la co­di­cia in­sa­cia­ble que con­si­de­ra todo de­seo como un de­re­cho y que an­tes o des­pués aca­ba­rá por des­truir in­clu­so a quien vive bajo su do­mi­nio.

    3. La fuer­za re­ge­ne­ra­do­ra del arre­pen­ti­mien­to y del per­dón

    Por esto, la crea­ción tie­ne la irre­fre­na­ble ne­ce­si­dad de que se ma­ni­fies­ten los hi­jos de Dios, aque­llos que se han con­ver­ti­do en una “nue­va crea­ción”: «Si al­guno está en Cris­to, es una cria­tu­ra nue­va. Lo vie­jo ha pa­sa­do, ha co­men­za­do lo nue­vo» (2 Co 5,17). En efec­to, ma­ni­fes­tán­do­se, tam­bién la crea­ción pue­de “ce­le­brar la Pas­cua”: abrir­se a los cie­los nue­vos y a la tie­rra nue­va (cf. Ap 21,1). Y el ca­mino ha­cia la Pas­cua nos lla­ma pre­ci­sa­men­te a res­tau­rar nues­tro ros­tro y nues­tro co­ra­zón de cris­tia­nos, me­dian­te el arre­pen­ti­mien­to, la con­ver­sión y el per­dón, para po­der vi­vir toda la ri­que­za de la gra­cia del mis­te­rio pas­cual.

    Esta “im­pa­cien­cia”, esta ex­pec­ta­ción de la crea­ción en­con­tra­rá cum­pli­mien­to cuan­do se ma­ni­fies­ten los hi­jos de Dios, es de­cir cuan­do los cris­tia­nos y to­dos los hom­bres em­pren­dan con de­ci­sión el “tra­ba­jo” que su­po­ne la con­ver­sión. Toda la crea­ción está lla­ma­da a sa­lir, jun­to con no­so­tros, «de la es­cla­vi­tud de la co­rrup­ción para en­trar en la glo­rio­sa li­ber­tad de los hi­jos de Dios» (Rm8,21). La Cua­res­ma es signo sa­cra­men­tal de esta con­ver­sión, es una lla­ma­da a los cris­tia­nos a en­car­nar más in­ten­sa y con­cre­ta­men­te el mis­te­rio pas­cual en su vida per­so­nal, fa­mi­liar y so­cial, en par­ti­cu­lar, me­dian­te el ayuno, la ora­ción y la li­mos­na.

    Ayu­nar, o sea apren­der a cam­biar nues­tra ac­ti­tud con los de­más y con las cria­tu­ras: de la ten­ta­ción de “de­vo­rar­lo” todo, para sa­ciar nues­tra avi­dez, a la ca­pa­ci­dad de su­frir por amor, que pue­de col­mar el va­cío de nues­tro co­ra­zón. Orar para sa­ber re­nun­ciar a la ido­la­tría y a la au­to­su­fi­cien­cia de nues­tro yo, y de­cla­rar­nos ne­ce­si­ta­dos del Se­ñor y de su mi­se­ri­cor­dia. Dar li­mos­na para sa­lir de la ne­ce­dad de vi­vir y acu­mu­lar­lo todo para no­so­tros mis­mos, cre­yen­do que así nos ase­gu­ra­mos un fu­tu­ro que no nos per­te­ne­ce. Y vol­ver a en­con­trar así la ale­gría del pro­yec­to que Dios ha pues­to en la crea­ción y en nues­tro co­ra­zón, es de­cir amar­le, amar a nues­tros her­ma­nos y al mun­do en­te­ro, y en­con­trar en este amor la ver­da­de­ra fe­li­ci­dad.

    Que­ri­dos her­ma­nos y her­ma­nas, la “Cua­res­ma” del Hijo de Dios fue un en­trar en el de­sier­to de la crea­ción para ha­cer que vol­vie­se a ser aquel jar­dín de la co­mu­nión con Dios que era an­tes del pe­ca­do ori­gi­nal (cf. Mc 1,12-13; Is 51,3). Que nues­tra Cua­res­ma su­pon­ga re­co­rrer ese mis­mo ca­mino, para lle­var tam­bién la es­pe­ran­za de Cris­to a la crea­ción, que «será li­be­ra­da de la es­cla­vi­tud de la co­rrup­ción para en­trar en la glo­rio­sa li­ber­tad de los hi­jos de Dios» (Rm 8,21). No de­je­mos trans­cu­rrir en vano este tiem­po fa­vo­ra­ble. Pi­da­mos a Dios que nos ayu­de a em­pren­der un ca­mino de ver­da­de­ra con­ver­sión. Aban­do­ne­mos el egoís­mo, la mi­ra­da fija en no­so­tros mis­mos, y di­ri­já­mo­nos a la Pas­cua de Je­sús; ha­gá­mo­nos pró­ji­mos de nues­tros her­ma­nos y her­ma­nas que pa­san di­fi­cul­ta­des, com­par­tien­do con ellos nues­tros bie­nes es­pi­ri­tua­les y ma­te­ria­les. Así, aco­gien­do en lo con­cre­to de nues­tra vida la vic­to­ria de Cris­to so­bre el pe­ca­do y la muer­te, atrae­re­mos su fuer­za trans­for­ma­do­ra tam­bién so­bre la crea­ción.

    Va­ti­cano, 4 de oc­tu­bre de 2018
    Fies­ta de san Fran­cis­co de Asís

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  4. Cuaresma y Semana Santa
    Recursos para vivir la Cuaresma y la Semana Santa. El Papa Francisco nos ha propuesto encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en la vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.
    De la Iglesia y del Papa
    01/03/2019
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    Opus Dei – Cuaresma y Semana Santa
    Del Papa Francisco
    ∙ Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2019: El Papa Francisco destaca que la Cuaresma, que comienza el 6 de marzo, es signo sacramental de la conversión a la que están llamados constantemente todos los cristianos, a fin de encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en la vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.
    ∙ Libro electrónico: “Papa Francisco – Homilías de Semana Santa” (2013). Disponible en ePub, Mobi y PDF.
    De san Josemaría
    ∙ Textos (y audios) sobre la Pasión, Muerte en la Cruz y La Resurrección de Jesucristo incluidos en el apartado Dentro del Evangelio de la sección Conocer a Jesucristo.
    Del beato Álvaro del Portillo
    ∙ Cuaresma y apostolado.
    ∙ Cuaresma: un hondo sentido de reparación.
    ∙ Preparar la Semana Santa.
    Otros
    ∙ Getsemaní: Prólogo del libro escrito por Mons. Javier Echevarría, que profundiza en las horas previas a la Pasión en las que Jesucristo rezó en el huerto de los olivos.
    ∙ Cuaresma: El camino hacia la Pascua. Texto sobre la Cuaresma, perteneciente al ciclo sobre el Año litúrgico.
    ∙ Semana Santa: Nos amó hasta el fin. Explicación de la liturgia de estos días.
    Audios
    De San Josemaría
    ∙ Vía Crucis de San Josemaría. Catorce estaciones del libro Vía Crucis escrito por el Fundador del Opus Dei (33ª ed, 2008. Editorial Rialp). Producido por la Fundación Beta Films.
    ∙ La conversión de los hijos de Dios. San Josemaría pronunció esta homilía en Cuaresma: un tiempo litúrgico en el que aconseja “mantener el alma joven, invocar al Señor, saber oír, haber descubierto lo que va mal, pedir perdón”.
    ∙ Tras los pasos del Señor. “Jesús es el camino. Él ha dejado sobre este mundo las huellas limpias de sus pasos, señales indelebles que ni el desgaste de los años ni la perfidia del enemigo han logrado borrar”, dice San Josemaría en esta homilía.
    ∙ Desprendimiento (Cuaresma). Homilía de san Josemaría sobre la virtud cristiana del desprendimiento.
    ∙ El respeto cristiano a la persona y a su libertad. “No puedo negar que a mi me causa tristeza el alma del que ataca injustamente la honradez ajena, porque el injusto agresor se hunde a sí mismo”, escuchamos en esta homilía San Josemaría.
    ∙ La lucha interior (Domingo de Ramos). Homilía de san Josemaría publicada en Es Cristo que pasa.
    ∙ La Eucaristía, misterio de fe y amor (Jueves Santo). Homilía de san Josemaría, fundador del Opus Dei, sobre el Jueves Santo y publicada en Es Cristo que pasa.
    ∙ La muerte de Cristo, vida del cristiano (Viernes Santo). Homilía del Viernes santo, pronunciada por san Josemaría y recogida en Es Cristo que pasa.
    ∙ Cristo presente en los cristianos (Domingo de Resurrección). Homilía pronunciada por san Josemaría el Domingo de Resurrección de 1967, que se encuentra recogida en Es Cristo que pasa.
    De Mons. Javier Echevarría
    Semana Santa: ocho meditaciones para descargar en audio: Escuche la oración que Mons. Javier Echevarría realiza con motivo de cada uno de los días santos, desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección.
    Algunas preguntas sobre la Cuaresma y la Semana Santa
    Seis preguntas clave para entender la Semana Santa.
    ¿Cómo fue la Última Cena? Entrevista a Bernardo Estrada, profesor de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.
    ¿Por qué nos imponen la ceniza?
    ¿Por qué 40 días de Cuaresma?
    ¿Qué sentido tiene la mortificación cristiana? (Cuatro artículos)
    ¿Qué actitud mostró Jesús ante las prácticas penitenciales?
    ¿Qué pasó en la Última Cena?
    ¿Por qué condenaron a muerte a Jesús?
    ¿Quién fue Caifás?
    ¿Qué era el Sanedrín?
    ¿Cómo fue la muerte de Jesús?
    ¿Cómo se explica la resurrección de Jesús?
    Vídeos
    ∙ Vídeo breve de San Josemaría: Mirar al crucifijo. Acordarse de Dios en el trabajo no siempre es fácil. Un pequeño crucifijo sobre la mesa puede ayudar a dirigir el pensamiento al Señor mientras continuamos con nuestras tareas.
    Vídeo breve de San Josemaría: Alegría y dolor. Ante un revés en la vida, san Josemaría aconseja recuperar la serenidad en la oración. “En cuanto aceptes la voluntad de Dios, el dolor no es dolor, porque esa cruz la lleva Él”.

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