Aquí no se puede ser feliz sin sufrir… porque no se puede ser feliz sin amar… Y el amor es una moneda con dos caras; amar es ser feliz y sufrir

42598668_1083792248465341_3701211601302434938_nSegún muchos afirman, estamos en una sociedad bienestar y, si me lo permiten -al menos en esta parte del mundo-, también en una sociedad hedonista, es decir, donde la comodidad, el placer y el sentirse bien tienen gran carga decisoria. Expliquemos algunas consecuencias de este enfoque.

Si la felicidad es el resultado de “hacer lo que debo” y “porque me da la gana”… Y si es mi conciencia [parte de la inteligencia] quien me dice lo que debo o no hacer… Y es mi voluntad libre quien me impele a hacer las cosas porque me da la gana… Ahora bien, si el criterio que manda en mis decisiones es el sentimiento y el cómo me siento… Y, por ejemplo, si hoy, porque me siento con mucho sueño, no me levanto… Entonces quienes gobiernan mi vida son los sentimientos y no la inteligencia y voluntad libres… En efecto, estamos cambiando las fuentes de la felicidad por el sentimiento de sentirnos bien… De hecho, hemos llegado al punto de que nos cuesta distinguirlos.

El ser humano tiene, usando el símil de un avión, como dos motores y un GPS: 1) el GPS sería la Inteligencia; y los dos motores: la Voluntad y la Afectividad. El problema está cuando la Afectividad actúa también como GPS, en cuanto que me dirige hacia lo que me hace sentir bien y me aleja de lo que me hace sentir mal… Es este último caso la lógica viene a ser la siguiente: “aunque se que eso está mal y que no debería hacerlo, como me hacen sentir bien, pues lo hago…” Un gordo, por ejemplo, sabe que está gordo y querría no comer pero no es capaz de sentirse con hambre, no lo soporta y entonces decide comer para sentirse bien… Y así con todo.

Pero la felicidad no es solo sentirse bien, es más… La felicidad llega cuando sé que estoy haciendo lo que debo y que lo estoy haciendo porque quiero… Es consecuencia de sentirse en plenitud y dueño de uno mismo… Es decir, es algo que nace en nosotros, viene de dentro, no de fuera… No está en comprar, en tener, en viajar, en sentir cosas consumiendo algo que venga de fuera.

La madurez humana es un complejo proceso que lleva a la plenitud de la razón, de la voluntad y de las emociones que van como al unísono… La persona inmadura, cuando en vez de dejarse regir por la razón y la voluntad, se rige por la afectividad (el miedo, la ira, el sentirse bien, etc), está, sin darse cuenta, oponiéndose a la felicidad, y la está cambiando por sentirse bien. La sociedad hedonista ha puesto en el pedestal el placer [de comer, del sexo, de viajar]. Se trata de sentir el placer… y por eso, el enemigo número uno es el sufrimiento… y de ahí el miedo a sufrir…

Pero ¿cómo quitar ese miedo a sufrir?

Un error muy frecuente es pensar que, por ejemplo, como tengo miedo a hablar en público, pues no hablo en público y ya está… No! Solo te curarás hablando, enfrentando ese sufrimiento: sufriendo… No podemos ser miedicas y evitar sistemáticamente sufrir. Porque esa huida no me quita el miedo a sufrir… Y cierra la puerta a la felicidad porque no se puede ser feliz sin sufrir … Porque no se puede ser feliz sin amar… El amor es una moneda con dos caras: amar es ser feliz y sufrir…Y sufrir es con frecuencia la prueba del amor

Por ejemplo., por qué no quieren tener hijos las mujeres ahora? Porque tienen miedo a sufrir: y si sale mal…; con lo que van a sufrir en este mundo… Pero todos sabemos que amar a los hijos es también sufrir… Hace tiempo, alguien se lamentaba del sufrimiento que le producía la situación de algunos de sus hijos. le pregunté: entonces, tu no quieres sufrir? no! respondió. Pues si no quieres sufrir, no le quieras…, le dije. Pero cómo voy a hacer eso? respondió… Pues, entonces, tendrás que aprender a sufrir, por amor a tus hijos

6 comentarios sobre “Aquí no se puede ser feliz sin sufrir… porque no se puede ser feliz sin amar… Y el amor es una moneda con dos caras; amar es ser feliz y sufrir

  1. Si tuviéramos más capacidad para cambiar, seguramente conseguiríamos mejores resultados. Las empresas gastan millones de € en gestionar cambios, en moverse de un punto A a un punto B, en que las personas asimilen psicológicamente el cambio y se sientan cómodos con la nueva situación. Cambiar está de moda, lo sé, y además con razón, si no hay cambio no hay evolución, no hay vida.

    Una vez escuché que una empresa puede crecer o decrecer pero no mantenerse igual. Con el tiempo descubrí que esta persona tenía toda la razón, ¡Qué difícil es lograr estabilidad empresarial! y qué facil es perderla… Siendo así, uno tiene que orientar su brújula hacia el Norte que considere más oportuno, con visión clara y con determinación, sin tener miedo a los cambios.

    No tener miedo a los cambios, ideas que te pueden ayudar
    •1. Siempre estás cambiando, aunque no lo quieras. Hay quien teme a los cambios porque piensa que en su vida no existen. Personas que huyen de los cambios sin saber que son los cambios los que los encontrarán tarde o temprano. Aunque no quieras cambiar lo estás haciendo. El 1% de tus células se renuevan cada día, todas las células de tu esqueleto se renuevan cada 10 años, a lo largo de tu vida perderás a la mayor parte de tus seres queridos, amigos y familiares, también es posible que tengas hijos, es posible que te cases, que te divorcies, que contraigas una enfermedad grave, que te toque la lotería… Aunque no lo quieras los cambios te van a encontrar a ti. Lo mejor que puedes hacer es tener una actitud determinada frente a ellos y frente a la vida.
    •2. Es normal que tengas miedo. Cambiar da miedo, sobretodo cuando no sabemos si el cambio será para mejor o para peor. ¿Porqué nos da miedo cambiar? Porque estamos perdiendo identidad, porque creemos que por el hecho de cambiar dejaremos de ser cómo somos, nuestra vida será diferente, y ya nada volverá a ser igual. En realidad no debemos tener miedo al cambio ya que tú siempre vas a ser tú, estés dónde estés, con quien estés, y hagas lo que hagas. Tener demasiado miedo al cambio implica una sentimiento de poca estima de poca confianza en ti mismo/a.
    •3. Gestiona tus pensamientos de estabilidad. Cuando nos proponen un cambio o cuando un cambio se nos viene encima lo primero que pensamos es “!Nooooo¡ !No quiero cambiar¡”, es como si alguien viniera a sacarte de la cama a las 5 de la mañana y te pusiera a correr en una cinta. Si quieres ser proactivo/a con el cambio, tienes que empezar a gestionar tus pensamientos de resistencia al cambio. Practicar alguna técnica para cambiar de actitud, conseguir aclarar tu mente y mantenerla abierta. ¿Quién sabe?, es posible que cambiar no sea tan malo.
    •4. Cambia poco a poco. No te emociones demasiado ni quieras cambiar todo de la noche a la mañana. Observa como un alpinista sube al Everest, como se aclimata y necesita casi un mes en el Tibet para hacer la expedición. Sube hasta 6.000 metros, baja. Sube hasta 6.500, baja hasta 6.000. Acostúmbrate a dar pequeños pasos hacia tus objetivos, de nada sirve correr demasiado.
    •5. Ocurra lo que ocurra, acéptalo. Ni tú ni yo somos dueños de lo que nos ocurrirá en los próximos 10 años, ni tampoco de lo que ocurrirá en nuestro entorno. Si es cierto que podemos crear condiciones favorables para muchas cosas, que podemos empezar a creer para ver, pero hay una gran parte de acontecimientos que no dependen de nosotros. Así que lo mejor que podemos hacer es aceptar lo que ocurre, no vivir bajo la mísera negación toda la vida, sino aceptar lo que ha ocurrido, aunque duela en lo más profundo. Mejor dicho, hazte amigo del miedo, así lo explico en este video:
    •6. Es la incertidumbre la que motiva a los aventureros. Sino fuera por el sentimiento de incertidumbre y por el amor a lo desconocido no habríamos descubierto nada. Ayer estuve viendo la última aventura de Jesús Calleja en Namibia para ver a los elefantes salvajes desde el aire con un paramotor a ruedas. A pesar de jugarse la vida varias veces (porque se da unas cuantas leches serias contra el suelo), sigue intentándolo hasta que lo consigue. Son los repetidos intentos del que quiere cambiar su clave del éxito. Entrena tu determinación más a menudo.
    •7. Son los que cambian los que consiguen nuevas metas. Solemos admirar a las personas que han conseguido grandes logros, sentimos incluso un sentimiento de simpatía. Pero nadie se acordaría de ellos si hubieran fracasado. Los que se atreven, los que dan un paso, los que lo intentan una y otra, y otra y otra, son los que lo consiguen. Si no lo has conseguido es porque no lo has intentado lo suficiente (o porque tu estrategía era… digamos… algo equivocada)

    Sobretodo es importante que al cambiar te hagas una pregunta ¿qué es lo peor que puede pasar? al fin y al cabo nada es tan grave, nada es tan dramático como lo pintas. Ya sabes que algunos personajes famosos lograron grandes metas después de unos cuantos fracasos, así que a lo mejor no es tan malo eso de cometer errores.

    Espero que empieces muy bien la semana.

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  2. La expresiva frase de san Agustín que encabeza esta reflexión evoca la frecuente relación que muchas personas de todo tipo establecen entre el amor, el dolor o la vida misma. A modo de ejemplo, dejo aquí tres testimonios en los que esa relación se repite insistentemente, y que llevan normalmente a la confusión o al fracaso.

    El famoso cineasta Woody Allen dice en “La última noche de Boris Grushenko”: “Si no quieres sufrir, no ames pero si no amas para qué quieres sufrir. Amar es sufrir. Para evitar el sufrimiento se debe no amar. Pero entonces se sufre por no amar. Luego, amar es sufrir, y no amar es sufrir. Sufrir es sufrir. Ser feliz es amar. Ser feliz es, por tanto, sufrir. Pero sufrir hace que uno no sea feliz. Así, para no ser feliz, se debe amar, o amar para sufrir, o sufrir de demasiada felicidad… ¡Espero que estéis tomando nota!”. Una especie de laberinto sin salida…

    También tres formulaciones de tres jóvenes. Uno de ellos, dice así: “A veces sufrir te enseña a vivir, y a seguir adelante” (en un tono más positivo) y el segundo: “No pierdas la oportunidad de amar, por miedo a sufrir, si no arriesgas no ganas”; y un tercero: “… por no ser la chica que deseabas, por no haberte valorado cuando te tuve, perdón por todas las veces que te hice llorar, perdón por todo el daño que te causé… Pero ya no hay tiempo atrás, ahora me toca sufrir a mí por mi culpa, por perder a la persona que más quiero…”.

    Y dando un gran salto es interesante destacar los verbos que Ignacio va encadenando en sus ejercicios y que llegan a constituir la esencia de lo que él pretende en ellos: “Conocer-amar-seguir” a Jesús (en la petición a partir de la segunda semana, y “en todo amar-servir” (n. 233, expresión síntesis de su espiritualidad). Un testimonio lo comenta así: “Amarte a ti, Señor en todas las cosas y a todas en Ti. En todo amar y servir,…. Tu amor me ha dado vida, tu amor me ha dado ser, de Ti me viene todo y a Ti debe volver. Gustoso, pues, te ofrezco mi haber, mi poseer, tu amor y gracia dame, demás no es menester. Presente en las creaturas y activo en todo estás en mí, como en un templo, te dignas habitar. De Ti bondad y gracia me llueven sin cesar, mi oficio ya no es otro sino servir y amar…”

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  3. Me pregunto por qué en vez de libertad qué Dios le dio al hombre, No cambio ese don, por el don de quitar el mal del hombre?…. Qué es la razón del
    mayor sufrimiento la libertad para hacer o provocar el mal y el sufrimiento?

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