Hoy domingo en Papa Francisco celebrará la Misa de canonización de Pablo VI y Oscar Romero en la plaza de san Pedro

La discreta pero profunda influencia de Pablo VI en el pontificado de Francisco:

A continuación el momento en el que el Papa los nombra como santos:

14 comentarios sobre “Hoy domingo en Papa Francisco celebrará la Misa de canonización de Pablo VI y Oscar Romero en la plaza de san Pedro

  1. 🙏—PRECES POR LOS SACERDOTES—–🙏
    A nuestro Santísimo Padre el Papa,
    Dale Señor tu corazón de Buen Pastor.

    A los sucesores de los Apóstoles,
    Dales Señor, solicitud paternal por sus
    sacerdotes.

    A los Obispos puestos por el Espíritu Santo,
    Compromételos con sus ovejas, Señor.

    A los párrocos,
    Enséñales a servir y a no desear ser
    servidos, Señor.

    A los confesores y directores espirituales,
    Hazlos Señor, instrumentos dóciles de
    tu Espíritu.

    A los que anuncian tu palabra,
    Que comuniquen espíritu y vida, Señor.

    A los asistentes de apostolado seglar,
    Que lo impulsen con su testimonio,
    Señor.

    A los que trabajan por la juventud,
    Que la comprometan contigo, Señor.

    A los que trabajan entre los pobres,
    Haz que te vean y te sirvan en ellos,
    Señor.

    A los que atienden a los enfermos,
    Que les enseñen el valor del
    sufrimiento, Señor.

    A los sacerdotes pobres,
    Socórrelos, Señor.

    A los sacerdotes enfermos,
    Sánalos, Señor.

    A los sacerdotes ancianos,
    Dales alegre esperanza, Señor.

    A los tristes y afligidos,
    Consuélalos, Señor.

    A los sacerdotes turbados,
    Dales tu paz, Señor.

    A los que están en crisis,
    Muéstrales tu camino, Señor.

    A los calumniados y perseguidos,
    Defiende su causa, Señor.

    A los sacerdotes tibios,
    Inflámalos, Señor.

    A los desalentados,
    Reanímalos, Señor.

    A los que aspiran al sacerdocio,
    Dales la perseverancia, Señor.

    A todos los sacerdotes,
    Dales fidelidad a Ti y a tu Iglesia,
    Señor.

    A todos los sacerdotes,
    Dales obediencia y amor al Papa,
    Señor.

    A todos los sacerdotes,
    Que vivan en comunión con su Obispo,
    Señor.

    Que todos los sacerdotes,
    Sean uno como Tú y el Padre, Señor.

    Que todos los sacerdotes,
    Promuevan la justicia con que Tú eres
    justo.

    Que todos los sacerdotes,
    Colaboren en la unidad del presbiterio,
    Señor.

    Que todos los sacerdotes, llenos de Ti,
    Vivan con alegría en el celibato, Señor.

    A todos los sacerdotes,
    Dales la plenitud de tu Espíritu y
    transfórmalos en Ti, Señor.

    De manera especial te ruego por aquellos sacerdotes por quienes he recibido tus gracias; el sacerdote que me bautizó, los que han absuelto mis pecados reconciliándome contigo y con tu Iglesia, aquellos en cuyas Misas he participado y que me han dado tu cuerpo en alimento, los que me han transmitido tu palabra y conducido hacia Ti.
    FORMULA BREVE
    A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.

    ORACION
    Divino Corazón de Jesús, Corazón lleno de celo por la gloria de tu Padre, te rogamos por todos los sacerdotes, Señor. Por tu Espíritu Santo llénalos de fe, de celo y amor. Así sea.

  2. ALETEIA

    La Iglesia festeja la canonización de siete nuevos santos y beatos, entre ellos un joven santo: Nunzio Sulprizio
    Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico
    El papa Francisco ha presentado a siete nuevos santos y beatos a los fieles de la Iglesia católica, entre ellos Pablo VI, monseñor Romero, como ejemplo de una vida cristiana radical que sabe dejar por amor del Señor: dejar las riquezas, la nostalgia de los puestos y el poder”. Lo dijo este domingo 14 de octubre de 2018 en la Plaza de San Pedro ante una multitud de alrededor de 70.000 personas reunidas para la ceremonia de canonización.

    Francisco vistió el cíngulo, el cordón con borlas que se ata a la cintura, aún manchado de sangre que vestía monseñor Romero cuando fue asesinado por un francotirador de un disparo en el pecho el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba misa en el hospital de enfermos de cáncer La Divina Providencia, de la capital salvadoreña.

    5000 salvadoreños presentes en la Plaza de San Pedro lloraban, oraban y manifestaban su alegría por un acontecimiento que se esperaba hace 28 años.

    El Pontífice se refirió a Pablo VI un santo en medio de “dificultades e incomprensiones” y al nuevo santo de América, el obispo de los pobres: “Es hermoso que junto a él y a los demás santos y santas de hoy, se encuentre Monseñor Romero, quien dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos”.

    Lo mismo puede decirse de Francesco Spinelli de Vincenzo Romano, de Maria Caterina Kasper, de Nazaria Ignazia Santa Teresa de Jesús y también de nuestro joven napolitano Nunzio Sulprizio.

    Francisco en el marco del Sínodo dedicado a los jóvenes ha proclamado santo a Sulprizio y agregó de él: “el joven santo, valiente, humilde, que supo encontrar a Jesús en el sufrimiento, en el silencio y en la ofrenda de sí mismo..”.

    El Papa firma canonización del “Patrón de los inválidos”, Nunzio Sulprizio
    “Todos estos santos, en diferentes contextos, han traducido con la vida la Palabra de hoy, sin tibieza, sin cálculos, con el ardor de arriesgar y de dejar. Que el Señor nos ayude a imitar su ejemplo”, añadió.

    Santidad no a medias
    El pontífice utilizó para esta misa el cáliz, el palio y llevó en la procesión inicial el báculo pastoral que uso Pablo VI. De esta manera, presentó a los nuevos santos como un modelo de vida radicalmente serena y feliz en el amor de Cristo:

    “Pablo VI lo hizo, siguiendo el ejemplo del apóstol del que tomó su nombre. Al igual que él, gastó su vida por el Evangelio de Cristo, atravesando nuevas fronteras y convirtiéndose en su testigo con el anuncio y el diálogo, profeta de una Iglesia extrovertida que mira a los lejanos y cuida de los pobres”.

    Francisco destacó que los santos enfrentan dificultades y obstáculos. Así instó a mirar a la vida de Pablo VI: “Pablo VI, aun en medio de dificultades e incomprensiones, testimonió de una manera apasionada la belleza y la alegría de seguir totalmente a Jesús”.

    El Papa incomprendido por abrir las puertas de la Iglesia. Francisco sostuvo al respecto: “También hoy nos exhorta, junto con el Concilio del que fue sabio timonel, a vivir nuestra vocación común: la vocación universal a la santidad. No a medias, sino a la santidad”.

    10 asombrosas similitudes entre papa Pablo VI y papa Francisco
    Enamorados del amor de Jesús
    El Papa insistió que se necesita de estar enamorados del amor de Jesús para salir de las “estructuras que ya no son adecuadas para el anuncio del Evangelio, los lastres que entorpecen la misión, los lazos que nos atan al mundo”.

    Así sucedió para ese hombre, que –cuenta el Evangelio– «se marchó triste» (v. 22). Se había aferrado a los preceptos y a sus muchos bienes, no había dado su corazón.

    Francisco subrayó que ese hombre “aunque se encontró con Jesús y recibió su mirada amorosa, se fue triste. La tristeza es la prueba del amor inacabado. Es el signo de un corazón tibio”.

    “En cambio – sostuvo- , un corazón desprendido de los bienes, que ama libremente al Señor, difunde siempre la alegría, esa alegría tan necesaria hoy”.

    Por eso, insistió que “Jesús nos invita hoy a regresar a las fuentes de la alegría, que son el encuentro con él, la valiente decisión de arriesgarnos a seguirlo, el placer de dejar algo para abrazar su camino. Los santos han recorrido este camino”.

    Así fue el momento de la proclamación de los nuevos santos:

    Milagros
    En la ceremonia, asistió la familia de Amanda, la niña nacida el 25 de diciembre de 2014 en Verona (Italia), con apenas 24 semanas de gestación, que recibió el milagro, el cual fue elegido para la canonización del papa Pablo VI.

    Igualmente estuvo presente en San Pedro, Cecilia Flores de Rivas, la mujer cuya curación inexplicable fue elegida como el milagro realizado por la intercesión de monseñor Romero para poder llegar a los altares. La señora estaba acompañada por su marido y sus tres hijos. Ella sufrió tras dar a luz el síndrome de Hellp, enfermedad que se presenta en mujeres embarazadas que padecen hemólisis, elevación de enzimas hepáticas y bajada de plaquetas y fue su marido quien pidió al beato Romero que intercediera para que su esposa no muriera.

    Reliquias
    Asimismo, fueron expuestos durante la ceremonia los símbolos (reliquias) de este gran evento: La camiseta de Pablo VI, con las manchas de sangre de la herida del atentado en Manila; una parte del hueso de la costilla de monseñor Romero y Galdámez, que le extrajeron durante la autopsia que le practicaron el 24 de marzo de 1980, tras su asesinato.

    Además de las reliquias de Francesco Spinelli: huesos de un pie; Vincenzo Romano: vértebra; Nunzio Sulprizio: fragmento óseo del dedo de la mano; Maria Caterina Kasper: huesos de la columna vertebral; Mesa Nazaria Ignazia March: mechón de pelo.

    Al final, el Papa Francisco rezó el ángelus con los fieles presentes y antes saludó a los mandatarios y las delegaciones que visitaron el Vaticano para acompañar la ceremonia: En representación de España acudió la reina emérita Doña Sofía, el presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; el de Chile, Sebastián Piñera; el de Panamá, Juan Carlos Varela Rodríguez, y la vicepresidenta de Honduras, Olga Alvara.

  3. “Jesús es radical. Él lo da todo y lo pide todo”: Canonización de Pablo VI y otros 6 beatos

    Homilía del Papa Francisco

    •octubre 14, 2018 11:52•Redacción•Pablo VI, Papa y Santa Sede

    (ZENIT – 14 oct. 2018).- El Papa Francisco ha proclamado santos al Pontífice Pablo VI (Giovanni Battista Montini) (1897-1978), al Arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero Galdámez (1917-1980); al sacerdote diocesano Francesco Spinelli (1853-1913); al presbítero Vincenzo Romano (1751-1831); a la virgen Maria Caterina Kasper (1820-1898); a la virgen Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús (1889-1943); y al laico Nunzio Sulprizio (1817-1836).

    La Misa de Canonización se ha celebrada este domingo, 14 de octubre, a las 10:15 horas, en la plaza de San Pedro, en el contexto del Sínodo de los Obispos, sobre los jóvenes, la fe y discernimiento vocacional, que se celebra en el Vaticano del 3 al 28 de octubre.

    “O todo o nada”

    Siguiendo el ejemplo de estos nuevos 7 santos católicos, el Santo Padre Francisco ha anunciado: “Jesús es radical. Él lo da todo y lo pide todo: da un amor total y pide un corazón indiviso”.

    “También hoy se nos da como pan vivo, ¿podemos darle a cambio las migajas?”, ha planteado el Papa en la plaza de San Pedro. “A él, que nos ofrece la vida eterna, no podemos darle un poco de tiempo sobrante. Jesús no se conforma con un «porcentaje de amor»: no podemos amarlo al veinte, al cincuenta o al sesenta por ciento. O todo o nada”.

    “No a medias, sino a la santidad”

    Francisco ha explicado que “nuestro corazón debe elegir entre amar a Dios o amar las riquezas del mundo, vivir para amar o vivir para sí mismo” y ha propuesto: “Preguntémonos de qué lado estamos. Preguntémonos cómo va nuestra historia de amor con Dios. ¿Nos conformamos con cumplir algunos preceptos o seguimos a Jesús como enamorados, realmente dispuestos a dejar algo para él?”.

    Pablo VI, en medio de dificultades e incomprensiones, testimonió “de una manera apasionada la belleza y la alegría de seguir totalmente a Jesús”, ha señalado el Papa Francisco. Hoy nos exhorta “a vivir nuestra vocación común: la vocación universal a la santidad. No a medias, sino a la santidad”.

    “Dejó la seguridad del mundo”

    “Es hermoso que junto a él y a los demás santos y santas de hoy, se encuentre Monseñor Romero, quien dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos”, ha expresado el Santo Padre.

    Asimismo, Francisco ha asegurado que Francisco Spinelli, Vicente Romano, María Catalina Kasper, Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús y Nuncio Sulprizio, “el santo joven”, “han traducido con la vida la Palabra de hoy, sin tibieza, sin cálculos, con el ardor de arriesgar y de dejar. Que el Señor nos ayude a imitar su ejemplo”.

    ***

    Homilía del Papa Francisco

    La segunda lectura nos ha dicho que «la palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo» (Hb 4,12). Es así: la palabra de Dios no es un conjunto de verdades o una edificante narración espiritual; no, es palabra viva, que toca la vida, que la transforma. Allí, Jesús en persona, que es la palabra viva de Dios, nos habla al corazón.

    El Evangelio, en particular, nos invita a encontrarnos con el Señor, siguiendo el ejemplo de ese «uno» que «se le acercó corriendo» (cf. Mc 10,17). Podemos identificarnos con ese hombre, del que no se dice el nombre en el texto, como para sugerir que puede representar a cada uno de nosotros. Le pregunta a Jesús cómo «heredar la vida eterna» (v. 17). Él pide la vida para siempre, la vida en plenitud: ¿quién de nosotros no la querría? Pero, vemos que la pide como una herencia para poseer, como un bien que hay que obtener, que ha de conquistarse con las propias fuerzas. De hecho, para conseguir este bien ha observado los mandamientos desde la infancia y para lograr el objetivo está dispuesto a observar otros; por esto pregunta: «¿Qué debo hacer para heredar?».

    La respuesta de Jesús lo desconcierta. El Señor pone su mirada en él y lo ama (cf. v. 21). Jesús cambia la perspectiva: de los preceptos observados para obtener recompensas al amor gratuito y total. Aquella persona hablaba en términos de oferta y demanda, Jesús le propone una historia de amor. Le pide que pase de la observancia de las leyes al don de sí mismo, de hacer por sí mismo a estar con él. Y le hace una propuesta de vida «tajante»: «Vende lo que tienes, dáselo a los pobres […] y luego ven y sígueme» (v. 21). Jesús también te dice a ti: «Ven, sígueme».Ven: no estés quieto, porque para ser de Jesús no es suficiente con no hacer nada malo. Sígueme: no vayas detrás de Jesús solo cuando te apetezca, sino búscalo cada día; no te conformes con observar los preceptos, con dar un poco de limosna y decir algunas oraciones: encuentra en él al Dios que siempre te ama, el sentido de tu vida, la fuerza para entregarte.

    Jesús sigue diciendo: «Vende lo que tienes y dáselo a los pobres». El Señor no hace teorías sobre la pobreza y la riqueza, sino que va directo a la vida. Él te pide que dejes lo que paraliza el corazón, que te vacíes de bienes para dejarle espacio a él, único bien. Verdaderamente, no se puede seguir a Jesús cuando se está lastrado por las cosas. Porque, si el corazón está lleno de bienes, no habrá espacio para el Señor, que se convertirá en una cosa más. Por eso la riqueza es peligrosa y – dice Jesús–, dificulta incluso la salvación. No porque Dios sea severo, ¡no! El problema está en nosotros: el tener demasiado, el querer demasiado sofoca nuestro corazón y nos hace incapaces de amar. De ahí que san Pablo recuerde que «el amor al dinero es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Lo vemos: donde el dinero se pone en el centro, no hay lugar para Dios y tampoco para el hombre.

    Jesús es radical. Él lo da todo y lo pide todo: da un amor total y pide un corazón indiviso. También hoy se nos da como pan vivo; ¿podemos darle a cambio las migajas? A él, que se hizo siervo nuestro hasta el punto de ir a la cruz por nosotros, no podemos responderle solo con la observancia de algún precepto. A él, que nos ofrece la vida eterna, no podemos darle un poco de tiempo sobrante. Jesús no se conforma con un «porcentaje de amor»: no podemos amarlo al veinte, al cincuenta o al sesenta por ciento. O todo o nada.

    Queridos hermanos y hermanas, nuestro corazón es como un imán: se deja atraer por el amor, pero solo se adhiere por un lado y debe elegir entre amar a Dios o amar las riquezas del mundo (cf. Mt 6,24); vivir para amar o vivir para sí mismo (cf. Mc8,35). Preguntémonos de qué lado estamos. Preguntémonos cómo va nuestra historia de amor con Dios. ¿Nos conformamos con cumplir algunos preceptos o seguimos a Jesús como enamorados, realmente dispuestos a dejar algo para él? Jesús nos pregunta a cada uno personalmente, y a todos como Iglesia en camino: ¿somos una Iglesia que solo predica buenos preceptos o una Iglesia-esposa, que por su Señor se lanza a amar? ¿Lo seguimos de verdad o volvemos sobre los pasos del mundo, como aquel personaje del Evangelio? En resumen, ¿nos basta Jesús o buscamos las seguridades del mundo? Pidamos la gracia de saber dejar por amor del Señor: dejar las riquezas, la nostalgia de los puestos y el poder, las estructuras que ya no son adecuadas para el anuncio del Evangelio, los lastres que entorpecen la misión, los lazos que nos atan al mundo. Sin un salto hacia adelante en el amor, nuestra vida y nuestra Iglesia se enferman de «autocomplacencia egocéntrica» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 95): se busca la alegría en cualquier placer pasajero, se recluye en la murmuración estéril, se acomoda a la monotonía de una vida cristiana sin ímpetu, en la que un poco de narcisismo cubre la tristeza de sentirse imperfecto.

    Así sucedió para ese hombre, que –cuenta el Evangelio– «se marchó triste» (v. 22). Se había aferrado a los preceptos y a sus muchos bienes, no había dado su corazón. Y aunque se encontró con Jesús y recibió su mirada amorosa, se fue triste. La tristeza es la prueba del amor inacabado. Es el signo de un corazón tibio. En cambio, un corazón desprendido de los bienes, que ama libremente al Señor, difunde siempre la alegría, esa alegría tan necesaria hoy. El santo Papa Pablo VI escribió:

    «Es precisamente en medio de sus dificultades cuando nuestros contemporáneos tienen necesidad de conocer la alegría, de escuchar su canto» (Exhort. ap. Gaudete in Domino, 9). Jesús nos invita hoy a regresar a las fuentes de la alegría, que son el encuentro con él, la valiente decisión de arriesgarnos a seguirlo, el placer de dejar algo para abrazar su camino. Los santos han recorrido este camino.

    Pablo VI lo hizo, siguiendo el ejemplo del apóstol del que tomó su nombre. Al igual que él, gastó su vida por el Evangelio de Cristo, atravesando nuevas fronteras y convirtiéndose en su testigo con el anuncio y el diálogo, profeta de una Iglesia extrovertida que mira a los lejanos y cuida de los pobres. Pablo VI, aun en medio de dificultades e incomprensiones, testimonió de una manera apasionada la belleza y la alegría de seguir totalmente a Jesús. También hoy nos exhorta, junto con el Concilio del que fue sabio timonel, a vivir nuestra vocación común: la vocación universal a la santidad. No a medias, sino a la santidad. Es hermoso que junto a él y a los demás santos y santas de hoy, se encuentre Monseñor Romero, quien dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos. Lo mismo puede decirse de Francisco Spinelli, de Vicente Romano, de María Catalina Kasper, de Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús y de Nunzio Sulprizio: el santo joven, valiente y humilde, que ha sabido encontrar a Jesús en el sufrimiento, en el silencio y en la ofrenda de sí mismo. Todos estos santos, en diferentes contextos, han traducido con la vida la Palabra de hoy, sin tibieza, sin cálculos, con el ardor de arriesgar y de dejar. Que el Señor nos ayude a imitar su ejemplo.

    •octubre 14, 2018 11:52•Pablo VI, Papa y Santa Sede
    El mundo necesita santos, y todos nosotros, sin excepción, estamos llamados a la santidad. ¡No tengamos miedo!

     Cuidado con el riesgo de ser actores más que testigos. Estamos llamados a ser memoria viva del Señor.

    Pontifex_esPapa Francisco@Pontifex_es·

    ¿Qué es peor, el demonio reconocible que te empuja a pecar de modo tal que te avergüenzas, o el demonio educado que habita en ti y te posee con el espíritu de la mundanidad? #SantaMarta

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  4. Francesco Spinelli: “La relación intrínseca que une el culto divino al ejercicio de la solidaridad”

    Canonización del beato sacerdote italiano de Milán

    •octubre 14, 2018 19:47•Redacción•Testimonios de la Fe

    (ZENIT – 14 octubre 2018).- “La relación intrínseca entre el culto divino y el ejercicio de solidaridad y amor fraternal ganado en coherencia y visibilidad”, explica el cardenal Becciu en la víspera de la canonización del beato sacerdote italiano de Milán, Francesco Spinelli (1853). -1913).

    El cardenal Giovanni Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, presentó la figura de Pablo VI en la rueda de prensa organizada por la Santa Sede en el Vaticano el jueves 10 de octubre de 2018, a las 17 horas, en vista de la canonización de los beatos Pablo VI y Oscar Arnulfo Romero y Galdamez que se celebrarán este domingo 14 de octubre.

    Subrayó que la reforma de Pablo VI fue “una” reforma interior “de la Iglesia, orientada hacia la santidad”.

    El cardenal Becciu también presentó a otros 5 futuros santos y el cardenal Gregorio Rosa Chávez presentó al arzobispo Oscar Arnulfo Romero anunciando que el papa Francisco estaba planeando una peregrinación a su tumba el próximo enero en El Salvador, con motivo de su viaje Panamá para la JMJ.

    Fue necesario el reconocimiento de un milagro para la canonización del Beato Spinelli (1853). -1913).

    AB

    Intervención del cardenal Becciu

    Sacerdote Francesco Spinelli. Nacido en Milán el 14 de abril de 1853, vivió el período, tan difícil pero a la vez creativo, de la construcción de la nueva sociedad italiana, nacida después de la Unidad. En este contexto eclesial y social, sintió la urgencia de la formación del mundo femenino. Por eso, se dedicó con ahínco a favor de las niñas más indigentes e, intensificando su compromiso de servir a Cristo en los últimos de la sociedad, dio vida a escuelas, oratorios, asistencia a los enfermos, a los discapacitados, a los ancianos solos. En Roma tuvo la inspiración de dar vida a una comunidad de mujeres jóvenes que consagraron sus vidas al Señor presente en la Eucaristía: de esta manera, adquiría mayor consistencia y visibilidad la relación intrínseca que une el culto divino con el ejercicio de solidaridad del amor fraterno. En 1889, luego de una crisis económica a la que era completamente ajeno, se trasladó a la diócesis de Cremona. Terminó serenamente su jornada terrenal el 6 de febrero de 1913. Fue beatificado por Juan Pablo II en 1992.

  5. Un joven canonizado el mismo día que el Papa que lo beatificó: Nunzio Sulprizio

    Presentado por el Cardenal Becciu

    •octubre 14, 2018 13:53•Rosa Die Alcolea•Testimonios de la Fe

    (ZENIT – 14 octubre 2018).- Nunzio es el “santo joven, valiente y humilde, que ha sabido encontrar a Jesús en el sufrimiento, en el silencio y en la ofrenda de sí mismo”, ha dicho el Papa en la homilía de la Eucaristía de Canonización, este domingo, 14 de octubre de 2018.

    El cardenal Becciu presentó al joven italiano Nunzio Sulprizio, proclamado santo en el corazón del Sínodo de los Obispos para los jóvenes, el mismo día que Pablo VI, el Papa que lo beatificó: “El Sínodo de los Obispos que reflexiona estos días sobre los apremiantes problemas de la juventud, podrá descubrir en sí mismo las líneas de un camino perpetuamente actual”.

    El Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos presentó la figura de Pablo VI en la rueda de prensa organizada por la Santa Sede en el Vaticano el jueves 10 de octubre de 2018, a las 17 horas, en vista de la canonización de los beatos Pablo VI y Oscar Arnulfo Romero y Galdamez que se celebrarán este domingo 14 de octubre.

    Subrayó que la reforma de Pablo VI fue una “reforma interior” de la Iglesia, orientada “hacia la santidad”.

    El cardenal Becciu también presentó a otros 5 futuros santos y el cardenal Gregorio Rosa Chávez presentó al arzobispo Oscar Arnulfo Romero, anunciando que el papa Francisco estaba planeando una peregrinación a su tumba el próximo enero en El Salvador, con motivo de su viaje a Panamá para la Jornada Mundial de la Juventud.

    Fue necesario el reconocimiento de un milagro para la canonización del joven Nunzio, quien murió a los 19 años (1817-1836).

    Intervención del cardenal Becciu

    Nunzio Sulprizio. Nació el 13 de abril de 1817 en Pescosansonesco, provincia de Pescara. Quedándose huérfano enseguida, desde muy pequeño experimentó el sufrimiento. Es su abuela materna quien lo educará de manera humana y cristiana. Pero después de la muerte de su abuela, Nunzio será acogido por un tío, Domenico Luciani, que no tendrá ninguna consideración especial por su corta edad y su ya precario estado de salud, empeorado por el arduo trabajo de herrero que le había sido impuesto.

    La tuberculosis ósea lo obligó a establecerse en Nápoles, donde fue atendido por un oficial del ejército borbónico, el coronel Felice Wochinger, antes de ser ingresado en el hospital de incurables. Fue allí donde Nunzio finalmente pudo recibir la primera comunión que tanto deseaba. En un crescendo de fe, participó en el misterio de la cruz de Cristo al completar su viaje terrenal el 5 de mayo de 1836, a la edad de 19 años.

    El Papa León XIII reconoció sus virtudes heroicas en 1890, proponiéndolo como un modelo para los jóvenes. El 1 de diciembre de 1963, Pablo VI lo proclamó beato. El Sínodo de los Obispos, que reflexiona estos días sobre los apremiantes problemas de la juventud, podrá descubrir en él las líneas de un camino perpetuamente actual.

  6. Madre María Katharina Kasper: “En ella brilla la virtud de la esperanza”

    Se desplazaba “a pie”

    •octubre 14, 2018 15:17•Redacción•Testimonios de la Fe

    (ZENIT – 14 octubre 2018).- “En ella brilla la virtud de la esperanza”, dice el cardenal Becciu sobre la Beata Madre María Katharian Kasper, religiosa alemana, que será canonizada este domingo 14 de octubre de 2018, en la Plaza San Pedro.

    El cardenal Giovanni Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, presentó la figura de Pablo VI en la rueda de prensa organizada por la Santa Sede en el Vaticano el jueves 10 de octubre de 2018, a las 17 horas, en vista de la canonización los beatos Pablo VI y Oscar Arnulfo Romero y Galdamez que se celebrarán este domingo 14 de octubre.

    Subrayó que la reforma de Pablo VI fue “una” reforma interior “de la Iglesia, orientada hacia la santidad”.

    El cardenal Becciu también presentó a otros 5 futuros santos y el cardenal Gregorio Rosa Chávez presentó al arzobispo Oscar Arnulfo Romero anunciando que el papa Francisco estaba planeando una peregrinación a su tumba el próximo enero en El Salvador, con motivo de su viaje Panamá para la JMJ.

    Fué necesario el reconocimiento de un milagro para la canonización de la Madre Kasper (1820-1898).

    AB

    Intervención del cardenal Becciu

    Madre Maria Katharina Kasper, Nació el 26 de mayo de 1820 en Dernbach, un pequeño pueblo en Alemania. Fuerte y extrovertida, pasó su adolescencia trabajando en los campos e incluso picando piedras para la construcción de carreteras. En ella brilla la virtud de la esperanza, que la empujó a “mirar hacia adelante”, venciendo la tentación de la mediocridad y emprendiendo el camino de la perfección evangélica. En su contexto, indudablemente necesitado, tomó la iniciativa de fundar un Instituto de monjas al servicio de las clases sociales más humildes: así, en 1845, nació el primer núcleo de las “Siervas Pobres de Jesucristo”, dedicadas a la acogida y promoción de los pobres. Visitaba constantemente las casas, cada vez más numerosas, para conocer en persona los problemas y dificultades y llegaba por sorpresa, para que no le rindieran honores, viajando a pie y, a menudo, en condiciones precarias. La madre María Katharina, murió de infarto el 2 de febrero de 1898. El Sumo Pontífice Pablo VI la incluyó entre los beatos en 1978.

    Traducción de Raquel Anillo

    •octubre 14, 2018 15:17•Testimonios de la Fe

    El mundo necesita santos, y todos nosotros, sin excepción, estamos llamados a la santidad. ¡No tengamos miedo!

    Cuidado con el riesgo de ser actores más que testigos. Estamos llamados a ser memoria viva del Señor.

     ¿Qué es peor, el demonio reconocible que te empuja a pecar de modo tal que te avergüenzas, o el demonio educado que habita en ti y te posee con el espíritu de la mundanidad? #SantaMarta

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  7. Vincenzo Romano y “la terrible erupción del Vesubio el 15 de junio de 1794”

    Canonización del beato sacerdote italiano de Nápoles

    •octubre 14, 2018 16:48•Redacción•Testimonios de la Fe

    (ZENIT – 14 octubre 2018).- La “terrible erupción del Vesubio el 15 de junio de 1794” fue seguida por un “renacimiento material, espiritual y moral”, en particular por instigación del Padre. Vincenzo Romano, explica el cardenal Becciu.

    El cardenal Giovanni Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, presentó la figura de Pablo VI en la rueda de prensa organizada por la Santa Sede en el Vaticano el jueves 10 de octubre de 2018, a las 17 horas, en vista de la canonización los beatos Pablo VI y Oscar Arnulfo Romero y Galdamez que se celebrarán este domingo 14 de octubre.

    Subrayó que la reforma de Pablo VI fue “una” reforma interior “de la Iglesia, orientada hacia la santidad”.

    El cardenal Becciu también presentó a otros 5 futuros santos y el cardenal Gregorio Rosa Chávez presentó al arzobispo Oscar Arnulfo Romero anunciando que el papa Francisco estaba planeando una peregrinación a su tumba el próximo enero en El Salvador, con motivo de su viaje Panamá para la JMJ.

    El reconocimiento de un milagro fue necesario para la canonización del Beato Romano (1751-1831).

    Intervención del cardenal Becciu

    Presbítero Vincenzo Romano. Nacido en Torre del Greco, cerca de Nápoles, el 3 de junio de 1751, recibió la ordenación sacerdotal en 1775. Si, inmediatamente se volcó en su ministerio en un servicio constante a los últimos y al compromiso educativo de los niños y jóvenes, fue sobre todo la desastrosa erupción del Vesubio del 15 de junio de 1794 que lo vio protagonista del renacimiento material, espiritual y moral de su ciudad, de la cual se convirtió en párroco en 1799. En él se conjugaban la profundidad y el rigor en la búsqueda de la voluntad de Dios con una carga de caridad entusiasta que lo acompañó hasta los últimos días de su vida. Murió

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