¿Cómo usamos el móvil delante de nuestros hijos? Adam Alter, psicólogo y profesor

gijonEn este vídeo, Adam Alter, psicólogo y profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York, ejemplifica los mecanismos de un comportamiento adictivo para explicarnos cómo hacer un buen uso de la tecnología y mitigar sus efectos negativos en la relación con nuestros hijos.

¿Cómo podemos convivir con dispositivos tecnológicos, como los móviles, que desempeñan un papel tan importante en nuestras vidas? Sostiene que la interacción con la tecnología cuando los hijos están delante es el mejor ejemplo para ellos porque “los niños consideran interesante aquello a lo que sus padres prestan atención”, advierte.

Adam Alter es psicólogo y profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York y colaborador habitual de prestigiosos medios de comunicación como The New York Times, The New Yorker, The Washington Post, Wired y Popular Science. Alter ha escrito numerosos artículos sobre psicología social y conocimiento humano, aspectos en los que centra su investigación.

5 comentarios sobre “¿Cómo usamos el móvil delante de nuestros hijos? Adam Alter, psicólogo y profesor

  1. ARMANDO BASTIDA

    Hace no muchos años, ver a alguien hablar por la calle con un teléfono nos parecía ridículo. Este tiempo pasó y ahora parece que el raro y ridículo es el que no tiene teléfono móvil.

    Está tan normalizado, es tan habitual, que es perfectamente normal ver a la gente caminar cabizbajo, mirando a la pantalla de su móvil y es perfectamente normal ver a niños, también cabizbajos, enganchados al móvil de sus padres, hasta el punto que uno ya no se sabe si el móvil es del padre o del niño. Pasan tanto tiempo delante que uno empieza a pensar que pronto se verá abducido por la pantalla. Pasan tanto tiempo delante que estamos criando niños que están rehusando el salir a la calle a jugar. Pasan tanto tiempo que tenemos que hacer algo para que no pasen tanto tiempo. Por eso hoy os explicamos cómo gestionar el uso del móvil para lograr que nuestros hijos sean niños normales y no espectros andantes.

    ¿Podemos evitar que usen las pantallas? No. No podemos. Nosotros hemos crecido con ellas, también, con la televisión, con el vídeo. Si hasta se criticaban, en nuestra infancia, los libros, porque había niños que no despegaban la nariz de las páginas. Hemos crecido y a todo ello se han sumado los ordenadores, los móviles y las tablets. Forman parte ya de nuestra vida y forman parte ya, y formarán, de la vida de nuestros hijos, conformando una nueva manera de ocio e incluso una nueva manera de comunicarnos.

    Ahora bien, que haya una nueva manera de hacer muchas cosas no quiere decir que deba ser la única manera, y eso es lo que muchos padres y muchos niños parece que no tienen muy claro. Las pantallas no son negativas per se, pero si se abusa de ellas, si los niños abusan de ellas, sucederá lo que los expertos ya están avisando y que es de tanta lógica que cae por su propio peso: los niños crecerán con incapacidades sociales y emocionales. Súmale el sedentarismo, súmale el no hablar cara a cara con las personas, súmale el no hacer uso del papel, de los lápices y bolígrafos, de otros juegos de manipulación, del juego libre, del correr, del saltar y un gran etc., y el problema será gordo. Muy gordo. Ya, me he ido al extremo. La situación actual no es para tanto, pero cuidado, estamos en el camino.

    Estamos en el camino porque, como digo al principio de la entrada, empieza a ser habitual ver a los niños cabizbajos, con la mirada pegada a la pantalla del móvil o la tablet, sin interaccionar ni con el padre, ni con la madre, ni con la gente de alrededor.

    Cómo controlar o gestionar el uso del móvil por parte de nuestros hijos

    Si queremos prevenir que lo que comento suceda. Si queremos evitar que acaben drogados de ocio enlatado, si queremos que la comunicación entre nuestros hijos y nosotros vaya más allá del “papá, déjame el móvil” y el “no te pases, que me lo dejas sin batería”, hay que hacer algo. Algo para prevenirlo y, si ya tenemos el problema ante nosotros, algo para solucionarlo. ¿Qué hacer al respecto? Vamos a verlo a continuación:

    •Utilizar Apps de control parental: lo primero, ya que van a coger nuestro móvil o una tablet, es tener la tranquilidad de que no van a ver algo que no queremos que vean. Para ello es útil tener instalada alguna aplicación de control parental que les permita hacer uso solo de lo que queremos que toquen.
    El sistema de Apple, cuenta con la posibilidad de hacer restricciones en la configuración de sus terminales, evitando que puedan abrir Safari, YouTube, etc., y que puedan instalar o desinstalar programas, entre otras cosas. A estas opciones podemos añadir alguna aplicación, como ParentKit, donde se puede crear un perfil para cada niño, con las aplicaciones que puede abrir e incluso la posibilidad de agregar un horario (puedes jugar desde esta hora hasta esta otra). La pega es has de pagar una cuota anual de 39’99€. Tenemos también Qustodio, un navegador web gratuito que quita la posibilidad de usar Safari y que permite navegar de manera segura a los niños.
    En caso de poseer Android, tenemos Kids Place, que crea en el móvil un ecosistema solo para niños. Algo así como si les diéramos un móvil infantil, al prestarles el nuestro. Ahí tienen sus aplicaciones y todo lo que pueden tocar, pero no lo que no queremos que toquen. También existe Qustodio, que curiosamente tiene muchas puntuaciones negativas de los hijos, fruto del enfado de verse limitados en la navegación.

    •¿Poner un tiempo determinado?: otra opción, si no hay aplicación que lo controle, es marcar un tiempo determinado para el móvil, en plan tienes media hora y cuando sean las ocho en punto se acabó. Puede funcionar con algunos niños, pero suele ser un fracaso. Suele serlo porque los padres tienen momentos de mucha rectitud, pero también momentos de más laxitud, y cuando estamos cansados no siempre tenemos ganas de llevar la contraria a nuestros hijos, que a las ocho en punto nos dicen que “venga, un rato más”. Además, a nivel de psicología, no es muy adecuado, porque aquello que tendemos a limitar y prohibir suele ser, precisamente, lo que más llama la atención de los niños.
    Por esta regla de tres, el tiempo con el móvil o la tablet no debe ser nunca un premio. Muchos padres lo tienen como tal “cuando acabes todos los deberes, podrás jugar a la tablet durante media hora, y si los haces muy bien, una hora”. Los deberes, según esa frase, son una obligación aburrida y la tablet la diversión. Y no solo una obligación aburrida, sino que se convierten en el medio para conseguir lo otro. Ya no son para aprender o por la motivación de saber más, sino para conseguir, después, pasar más rato delante de la pantalla.
    •Sé el ejemplo perfecto: tanto en el tema de los móviles, como en cualquier tema de la vida, los niños aprenden de lo que ven, y moralmente no tenemos ninguna autoridad para decir a nuestros niños que utilizan demasiado el móvil si nosotros lo utilizamos también demasiado. Ya, lo sé, somos los padres y tenemos la autoridad paterna, pero esto durará poco. Si nos ven siempre delante del móvil, tarde o temprano acabarán igual (de mal).
    •No instaléis más juegos infantiles: sé que dejarles el móvil para que no molesten, se callen y estén controlados es muy cómodo en muchas ocasiones. Es tan cómodo, que cuando vemos que ya no les hace mucha gracia los juegos que tienen, caemos en la trampa de entrar en la tienda de aplicaciones y descargar nuevos juegos y aplicaciones. Lo hacemos para seguir ofreciéndoles ese ocio que tanto les gusta y para que sigan sin molestar, callados y controlados, pero en el fondo es negativo y, como padres, cuestionable a nivel pedagógico.
    Estamos diciendo que el ocio debe provenir de otras fuentes y que nuestra relación con ellos debe mejorar, así que no tiene sentido que tengan disponibles una gran cantidad de juegos y que, además, vayamos instalando cada vez más. Si hacemos lo contrario, si no instalamos más, el móvil quedará controlado con el tiempo, porque crecen y se acaban aburriendo de aquello que ya tienen muy visto.
    •Ofrecedles alternativas: la mayor razón por la que los niños acaban pegados a las pantallas es el aburrimiento, o la falta de estímulos. Es decir, si no hay nada mejor que hacer, pues se tiran al ocio fácil. No tiene sentido limitarles el tiempo o prohibir si cuando se acaba ese tiempo no encuentran nada más divertido que hacer. Por eso, a veces, tenemos que ofrecerles alternativas.
    Los niños, por norma general, prefieren siempre pasar tiempo con nosotros, jugar con nosotros, compartir juegos, espacio y diálogo, antes que inmiscuirse en una pantalla. Lo prefieren siempre, a menos que seamos tan aburridos o tan poco comunicativos que nos den por imposibles y, decididamente, acaben por preferir estar solos que en nuestra compañía (esto que acabo de decir es muy, muy duro, pero sucede). Pues eso, busca alternativas, juegos, ofrécete para pasar un rato con ellos, llévatelos a la calle, al parque, a jugar, coge una pelota, lee con ellos un libro. ¿De verdad no se te ocurre nada mejor que dejarles el móvil para que estén tranquilos?

    Y con esto acabo: ¿De verdad no se te ocurre nada mejor que hacer con ellos que darles tu móvil para que estén callados y tranquilos y no molesten a los demás? ¿No sería ese un buen momento para hablar de las cosas que habéis hecho hoy, de lo que podríais hacer el fin de semana o un momento en que explicaros historias fantásticas? ¿No sería ese un buen momento para aprovechar y explicar que estáis en un sitio público y que no deben molestar? Eso se llama educar, explicar cómo deben vivir en sociedad, hacerles saber qué es lo correcto y qué no lo es.

    ¿Darles el móvil? Sí, también funciona. Presionas el “On” del móvil y, a la vez, presionas el “Off” del niño.

    En Bebés y más | Taiwán prohíbe el uso de tablets y móviles a los menores de dos años, Si quieres que duerman bien nada de móviles, tablets ni tele en la habitación

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  2. UN HÁBITO DEMASIADO EXTENDIDO

    No quitéis el móvil a los niños, quitádselo a los padres

    Los expertos advierten del riesgo que implica abusar del ‘smartphone’ delante de los hijos en el tiempo de ocio

    Olga Pereda
    Madrid – Sábado, 19/05/2018 | Actualizado el 20/05/2018 a las 07:41 CEST

     Los expertos alertan a los padres del riesgo que supone el abuso del móvil delante de los niños, que en el futuro imitarán su conducta.

    Son las cinco de la tarde y los colegios cierran sus puertas. Ha llegado la hora de ir al parque. O a merendar a una cafetería. La escena se repite cada día: padres, madres y otros cuidadores pegados al móvil mientras los críos miran al cielo, se columpian, llenan cubos de tierra o juegan a la pelota. Si el pequeño intenta hablar con el adulto, este comparte su tiempo entre la pantalla y su hijo. ¿Es un gesto inocente y sin consecuencias? No. Los expertos advierten: cuando los niños se conviertan en adolescentes, ¿con qué autoridad les vamos a decir que no se pasen todo el día mirando una pantalla?

    El pedagogo Gregorio Luri insiste en que el principal órgano educativo no es el oído sino el ojo. “Los niños aprenden con el ejemplo que ven en las personas que consideran valiosas, como sus padres. Da igual lo que estos les digan, lo importante es lo que ven los chavales”.

    Luri explica que en la sociedad del siglo XXI no somos conscientes de la importancia de educar la atención, que es el “nuevo coeficiente intelectual”. La atención -añade- es la capacidad para mantener la actividad que se está realizando en ese momento, ya sea cocinar una paella, hablar con otra persona o mirar a tu hijo. “Todos los seres humanos nacemos con una atención débil. Nos distraemos con rapidez, pero es algo que se entrena. A los hijos se les puede, y se les debe, enseñar a mantener la atención”, explica el autor de ‘Elogio de las familias sensatamente imperfectas’.

    Dar ejemplo

    El experto en educación no pretende demonizar el móvil y recuerda que es una herramienta fabulosa para muchas cosas, entre ellas, aumentar nuestro conocimiento. Sin embargo, también es un instrumento con alta capacidad de devorar el tiempo (y nuestra atención). Volviendo a los padres, Luri se pregunta qué ejemplo dan a sus hijos cuando, delante de ellos, se entretienen recorriendo pantallas compulsivamente. “¿Quién domina a quién? ¿Tú al móvil o el móvil a ti? Es importante recordar que todos los padres tienen el deber de dar ejemplo”.

    “¿Qué ejemplo damos a los hijos cuando nos entretenemos recorriendo pantallas compulsivamente?”

    Gregorio Luri

    Pedagogo

    Consciente de que cada familia educa a sus hijos lo mejor que puede, el pedagogo insiste en que, respecto al uso-abuso del móvil por parte de los padres, da igual la edad de los hijos. Es algo a tener en cuenta tanto si son bebés como niños de 10 años. Otra escena cotidiana de los parques es la de mujeres amamantando a sus hijos mientras miran el móvil. Luri recuerda que tampoco es un acto sin consecuencias porque para un bebé no hay nada más importante que los ojos de su madre y cuando deja de mamar “los sigue teniendo en su cabeza”.

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  3. Tu adicción al móvil hace que tu hijo se sienta ignorado

    Estefanía Esteban

    Estefanía Esteban
    Responsable Multimedia

    09 de marzo de 2017

       
     Suena el teléfono. Es un mensaje del grupo de madres del colegio. Evidentemente, contestas. Tienes 15 mensaje sin leer. También haces esa llamada que dejaste pendiente. Y cómo no, vas a echar un vistazo al muro de Facebook. Al final, el tiempo pasa sin casi darte cuenta y ya llevas una hora sin dejar de mirar el smartphone. Tu hijo te ha llamado cinco veces. Pero le has ignorado.

    Esta situación se repite más veces de las que pensamos. Nosotros no nos damos cuenta. Ellos, sí. Mi hija dibujó para el colegio a su familia. Su padre cocinaba. Su hermano veía la tele. Y yo… bueno, yo estaba con el móvil, claro.

    Cómo afecta a los niños la adicción al móvil de los padres

    Madre con bebé

    Según un estudio de AVG Technologies, un 42% de los niños piensa que sus padres pasan más tiempo delante del móvil que jugando con ellos. Esto son 4 de cada 10 niños. Al preguntarles, aseguraron que sus padres contestan al móvil si les llaman o reciben un mensaje mientras están hablando con ellos. Y ellos, se sienten desplazados. A menudo no pueden acabar una frase o sus padres les van dando largas cada vez que les llaman porque… están ocupados con el smarthphone o la tablet.

    Los padres de hoy en día somos así: estamos con nuestros hijos en el parque pero nuestra cabeza está en el trabajo, o con los amigos. Y acabamos conectándonos al móvil, totalmente abducidos. Los niños observan confundidos. ¿Su padre le ignora? ¿Por qué no atiende cuando le llama? ¿Por qué no mira cuando subo por el tobogán? No aparta la mirada del móvil… Al 57% de los niños entrevistados en este estudio, aseguran que desearían quitarle el móvil a sus padres.

    ¿Qué consecuencias tiene? Evidentemente, el vínculo entre padres e hijos se va deteriorando poco a poco, y en un futuro, la comunicación con ellos se hará casi inexistente. Que gran paradoja: nos comunicamos más con el mundo y menos con nuestros hijos.

    Cómo saber si nuestro hijo se siente desplazado por el móvil

    – Dile a tu hijo que dibuje a la familia y que cada uno esté haciendo algo en casa. ¿Te dibujó con el móvil?

    – Pregunta a tu hijo cuántas horas pasas con el móvil o la tableta.

    – Respóndete a ti mismo: ¿cuándo uso el móvil o la tableta? ¿Está mi hijo presente?

    – ¿Usas el smartphone cuando comes? ¿Están tus hijos presentes?

    – ¿Le dices con bastante frecuencia a tu hijo ‘espera’ cuando te llama por atender al móvil?

    Si la mayoría de respuestas son afirmativas, empieza desde hoy a apagar más el móvil y a hablar más con tu hijo. Te lo agradecerá y te lo agradecerás el resto de su vida.

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