¡Corred al sepulcro!

No hace ni dos meses, un 8 de febrero, a las cinco de la mañana, recorría las calles de Jerusalén, acompañado de cinco amigos. Caminamos en silencio hasta el sepulcro de José. Llegamos allí sobrecogidos, y, una vez más, la cavidad de ese sepulcro nos anunció la más jubilosa de las noticias: Allí no había nadie. Estaba vacío. Javier no pudo evitar decir lo que todos sentíamos: «Aquí huele a vida».

Entramos; allí solo pudimos pasar Ángel, su hija y yo. Otros quedaron a la puerta. Ofrecí el pan y el vino. Y, cuando pronuncié las palabras de la consagración, Aquél que allí fue enterrado apareció, glorioso, en medio de nosotros. La chiquilla rompió a llorar. Yo también, pero por dentro. Lo abrazamos en una comunión fervorosa, nos llenamos de esa vida que perfumaba todo, y salimos nuevos, resucitados. Ella seguía llorando. Yo también, pero por dentro.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Ni fuimos los primeros, ni seremos los últimos. Cualquiera que se acerque a ese sepulcro con una sola gota de amor y de deseo dará testimonio de que Cristo vive, y vive para siempre.

¡Feliz Pascua, amigos!

José-Fernando Rey

24 comentarios sobre “¡Corred al sepulcro!

  1. Una mujer que salía de su casa vio a tres ancianos de barbas blancas sentados en el jardín de su casa.

    “No sé quienes son ustedes, pero deben tener hambre. Por favor, pasen que les daré algo de comer”

    “¿Está el hombre de la casa?”, preguntó uno de ellos.

    “No, no está”

    “Entonces no podremos entrar” dijeron los ancianos.

    Al atardecer, cuando su marido llegó a la casa, la señora le contó lo sucedido.

    “Ve y dile que yo estoy en casa y que los invito a pasar a los tres”

    La mujer salió y los invitó amablemente a que pasaran.

    “Nosotros no podemos ser invitados a una casa juntos” dijo con determinación uno de los ancianos.

    “¿Por qué?” preguntó la mujer muy intrigada.

    El anciano con la barba más blanca respondió:

    “Su nombre es Riqueza” dijo señalando a uno de ellos y señalando al otro agregó: “Su nombre es Éxito, y el mío es Amor… ahora, ve con tu marido y decidan a cuál de nosotros prefieren invitar”

    “¡Qué fantástico! Si ese es el caso invitemos a Riqueza. Así llenaremos nuestra casa con riquezas” Dijo el marido cuando escuchó lo que le contó la mujer.

    “No, no me parece buena idea… ¿Por qué no elegimos a Éxito? así seremos admirados por todos”

    Su hija adoptiva que escuchaba la conversación desde su habitación exclamó:

    “¿ Por qué no invitamos al Amor? ¿Por qué siempre hay que pensar en las riquezas y el éxito como si el amor no fuera importante para nosotros?”

    La intervención de la niña dejó a sus padres en silencio y avergonzados.

    “Sí, ella tiene razón” dijo la madre.

    Y el padre agregó: “Sigamos el consejo de nuestra hija”

    La mujer salió al encuentro de los ancianos y preguntó :

    “¿Cuál de ustedes es Amor? … Por favor, pase y sea nuestro invitado.”

    Amor se levantó y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y los siguieron. Sorprendida, la mujer miró a Éxito y a Riqueza y preguntó:

    “Sí yo solamente invité a Amor ¿Por qué ustedes también vienen?”

    Los tres ancianos respondieron juntos:

    “Si hubiese invitado a Éxito o a Riqueza los otros dos se quedaban afuera, pero ustedes invitaron a Amor, y donde quiera que él vaya los otros lo siguen. Porque donde hay amor siempre hay éxito y riqueza.

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  2. Y al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había convertido en discípulo de Jesús. Este se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato ordenó que se lo entregaran. Tomando José el cuerpo, lo envolvió en un lienzo limpio de lino, y lo puso en su sepulcro nuevo que él había excavado en la roca, y después de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue. Mt 27 57-60

    Reflexión – Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que perdura. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea.

    Oración – Protégeme, oh Dios, en ti me refugio. Tú eres mi heredad y mi copa, en tus manos está mi vida.
    Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

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  3. En una cena de beneficencia para una escuela de niños con capacidades especiales, el padre de un estudiante pronunció un discurso que nunca Será olvidado por las personas que lo escucharon.
    Después de felicitar y exaltar a la escuela y a todos los que trabajan En ella, este padre hizo una pregunta: “Cuando no hay agentes externos que interfieran con la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la perfección.
    Pero mi hijo, Herbert, no puede aprender como otros niños lo hacen.
    No puede entender las cosas como otros niños. ¿Donde está el orden Natural de las cosas en mi hijo?
    La audiencia quedó impactada por la pregunta.
    El padre del niño Continuó diciendo: “Yo creo que cuando un niño como Herbert, física y mentalmente discapacitado viene al mundo, una oportunidad de ver la naturaleza humana se presenta, y se manifiesta en la forma en la que otras personas tratan a ese niño”.
    Entonces contó que un día caminaba con su hijo Herbert cerca de un parque donde algunos niños jugaban baseball. Herbert le pregunto a su padre:
    “¿Crees que me dejen jugar?”
    Su padre sabia que a la mayoría de los Niños nos les gustaría que alguien como Herbert jugara en su equipo, pero el padre también entendió que si le permitían jugar a su hijo, le darían un Sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros a pesar de sus habilidad especiales.
    El padre de Herbert se acercó a uno de los niños que estaban jugando y le preguntó (sin esperar mucho) si Herbert podría jugar.
    El niño miró alrededor por alguien que lo aconsejara y le dijo: Estamos perdiendo por seis carreras y el juego esta en la octava entrada.
    Supongo que puede unirse a nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en la novena entrada”.
    Herbert se desplazó con dificultad hasta la banca y con una amplia sonrisa, se puso la camisa del equipo mientras su padre lo contemplaba con lagrimas en los ojos por la emoción.
    Los otros niños vieron la felicidad del padre cuando su hijo era aceptado.
    Al final de la octava entrada, el equipo de Herbert logró anotar algunas carreras pero aun estaban detrás en el marcador por tres.
    Al inicio de la novena entrada, Herbert se puso un guante y jugo en el jardín derecho.
    Aunque ninguna pelota llego a Herbert, estaba obviamente extasiado solo por estar en el juego y en el campo, sonriendo de oreja a oreja mientras su padre lo animaba desde las graderías.
    Al final de la novena entrada, el equipo de Herbert anotó de nuevo.
    Ahora con dos “out” y las bases llenas la carrera para obtener el triunfo era una posibilidad y Herbert era el siguiente en batear.
    Con esta oportunidad, ¿dejarían a Herbert batear y renunciar a la posibilidad de ganar el juego? Sorprendentemente, Herbert estaba al bate.
    Todos sabían que un solo “hit” era imposible por que Herbert no sabia ni como agarrar el bate correctamente, mucho menos pegarle a la bola.
    Sin embargo, mientras Herbert se paraba sobre la base, el “pitcher”, reconoció que el otro equipo estaba dispuesto a perder para permitirle a Herbert un gran momento en su vida, se movió unos pasos al frente y tiro la bola muy suavemente para que Herbert pudiera al menos hacer contacto con ella.
    El primer tiro llegó y Herbert abanicó torpemente y falló.
    El “pitcher” de nuevo se adelanto unos pasos para tirar la bola suavemente hacia el bateador.
    Cuando el tiro se realizó Herbert abanicó y golpeó la bola suavemente justo enfrente del “pitcher”.
    El juego podría haber terminado. El “pitcher” podría haber recogido la bola y haberla tirado a primera base.
    Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final del juego. Pero, el “pitcher” tiró la bola sobre la cabeza del niño en primera base, fuera del alcance del resto de sus compañeros de equipo. Todos desde las graderías y los jugadores de ambos equipos empezaron a gritar Herbert corre a primera base, corre a primera” nunca en su vida Herbert había corrido esa distancia, pero logró llegar a primera base. Corrió justo sobre la línea, con los ojos muy abiertos y sobresaltados.
    Todos gritaban, “¡Corre a segunda!” recobrando el aliento, Herbert con dificultad corrió hacia la segunda base.
    Para el momento en que Herbert llegó a segunda base el niño del jardín derecho tenía la bola… el niño más pequeño en el equipo y que sabía que tenía la oportunidad de ser el héroe del día.
    El podía haber tirado la bola a segunda base, pero entendió las intenciones del “pitcher” y tiró la bola alta, sobre la cabeza del niño en tercera base.
    Herbert corrió a tercera base mientras que los corredores delante de él hicieron un círculo alrededor de la base.
    Cuando Herbert llegó a tercera, los niños de ambos equipos, y los espectadores, estaban de pie gritando “¡corre a “home”! corre”.
    Herbert corrió al “home”, se paró en la base y fue vitoreado como el héroe que bateó el “grand slam” y ganó el juego para su equipo. “Ese día”, dijo el padre con lagrimas bajando por su rostro, “los niños de ambos equipos ayudaron dándole a este mundo un trozo de verdadero amor y humanismo”.
    Herbert no sobrevivió otro verano.
    Murió ese invierno, sin olvidar nunca haber sido el héroe y haber hecho a su padre muy feliz, haber llegado a casa y ver a su madre llorando de felicidad y ¡abrazando a su héroe del día!

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  4. El Papa Francisco confirma en muchas de sus reflexiones la existencia del demonio y nos alerta de la presencia de este poderoso enemigo

    No es de extrañar que aún sigan circulando por las redes sociales algunas publicaciones falsas que han intentado engañar a muchos fieles, en las que se dice que el Papa Francisco comentaba que no existía el infierno ni el demonio.

    Puede ser que muchos intentan convencerse a sí mismos que esos falsos mensajes son ciertos, porque muy en el fondo quizás tengan cierto temor de aceptar la verdad: ¡el demonio existe! y puede influir en todos nosotros.
    Son muchas las homilías del
    Papa Francisco en las que abiertamente nos ha alertado acerca de la existencia del infierno, la presencia del demonio y de sus distintas maneras de hacer que nos desviemos de los caminos de Dios.

    A continuación voy a enumerar tan sólo 15 frases (ha dicho muchas más) en las que el Santo Padre nos ha alertado acerca de la presencia de este poderoso enemigo del hombre

    1.- Satanás el seductor

    “Satanás siempre trata de destruir al hombre: aquel hombre que Daniel veía allí, en la gloria, y que Jesús decía a Natanael que vendría en la gloria. Desde el inicio la Biblia nos habla de esto: de esta seducción para destruir, de Satanás” (Homilía en Santa Marta 29/09/2014)

    2.- Las tentaciones del demonio

    “También nosotros somos objeto del ataque del demonio, porque el espíritu del mal no quiere nuestra santidad, no quiere el testimonio cristiano, no quiere que seamos discípulos de Jesús. ¿Y cómo hace el espíritu del mal para alejarnos del camino de Jesús con su tentación? La tentación del demonio tiene tres características y nosotros debemos conocerlas para no caer en las trampas. ¿Cómo hace el demonio para alejarnos del camino de Jesús? La tentación comienza levemente, pero crece: siempre crece. Segundo, crece y contagia a otro, se transmite a otro, trata de ser comunitaria. Y, al final, para tranquilizar el alma, se justifica. Crece, contagia y se justifica” (Homilía en Santa Marta 11/04/2014)

    3.- El demonio siembra envidia y celos

    “Es triste cuando en una familia los hermanos no se hablan por una tontera, porque el diablo, de una tontera hace que se vuelva un mundo. Luego, tantas veces las enemistades duran muchos años. Y se destruye esa familia: los padres sufren porque los hijos no se hablan, o la esposa de un hijo no habla con el otro… Celos, envidias… Esto lo siembra el diablo” (Santa Misa en la parroquia romana de San Miguel Arcángel en Pietralata, 09/02/2015)

    4.- El demonio y el dinero

    “Lo repito yo: ¡el dinero es el estiércol del diablo! Cuando el dinero se vuelve un ídolo, controla las decisiones del hombre y entonces lo arruina y lo condena” (Encuentro con la Confederación de cooperativas italianas, 28 de febrero de 2015)

    5.- El diablo nos lanza flechas encendidas

    “Sin fe no se puede ir adelante, no se puede defender la salvación de Jesús, necesitamos el escudo de la fe, porque el diablo no nos tira flores, sino flechas encendidas, para asesinarnos. Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Y a elevar constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animadas por el Espíritu” (Homilía en Santa Marta, 30 de Octubre de 2014)

    6.- Aprender a luchar contra el demonio

    “El príncipe de este mundo, el diablo, no quiere nuestra santidad, no quiere que sigamos a Cristo. Algunos de ustedes, quizás, no lo sé, podría decir: «Pero Padre, que antiguo es usted: hablar del diablo en el siglo XXI». Y no debemos ser ingenuos, ¿eh? Debemos aprender del Evangelio como se lucha contra el demonio” (Homilía en Santa Marta, 11 de Abril de 2014)

    7.- No confundir la presencia demoníaca

    “En aquel tiempo se podía confundir una epilepsia con la posesión del demonio; ¡pero es también cierto que existía el demonio! Y no tenemos derecho a simplificar tanto las cosas, diciendo: “Todos estos no estaban endemoniados; eran enfermos psíquicos”. ¡No! La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia acaba también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio.” (Homilía en la Capilla de Santa Marta, 10 de Octubre de 2013)

    8.- ¡Cuidado con hacer tratos con el demonio!

    “San Pedro lo decía: “Es como un león feroz, que gira a nuestro alrededor”. Es así. “¡Pero, Padre, usted está un poco anticuado! Nos asusta con estas cosas…” No, ¡yo no! ¡Es el Evangelio! Y esto no son mentiras: ¡es la Palabra del Señor! Pidamos al Señor la gracia de tomar en serio estas cosas. Él ha venido a luchar por nuestra salvación. ¡Él ha vencido al demonio! ¡Por favor, no hagamos tratos con el demonio! Él busca volver a casa, tomarnos en posesión… ¡No relativizar, vigilar! ¡Y siempre con Jesús! (Homilía en la Capilla de Santa Marta, 10 de Octubre de 2013)

    9. El demonio existe, no es un mito

    “A esta generación y a muchas otras se les ha hecho creer que el diablo era un mito, una figura, una idea, la idea del mal ¡pero el diablo existe y nosotros debemos combatir contra él! ¡lo dice San Pablo, no lo digo yo! ¡Lo dice la Palabra de Dios! Aunque no estamos muy convencidos de ello” (Homilía en Santa Marta, 30 de Octubre de 2014)

    10.- El demonio no quiere nuestra santidad

    También nosotros somos tentados, también nosotros somos objeto del ataque del demonio, porque el espíritu del mal no quiere nuestra santidad, no quiere el testimonio cristiano, no quiere que seamos discípulos de Jesús. ¿Y cómo hace el espíritu del mal para alejarnos del camino de Jesús?: con su tentación” (Homilía en Santa Marta, 11 de Abril de 2014)

    11.- El demonio es astuto y busca dividir

    “La astucia del diablo es precisamente hacernos creer que no existe… Sabemos que el diablo divide, no solamente nos separa de Dios, sino que separa a las personas, las familias; separa además también de la realidad, porque a veces tenemos situaciones de alienación, también mental, que son secundarias a la actividad demoníaca extraordinaria” (Mensaje a la Asociación Nacional de Exorcistas, 27 de octubre de 2014)

    12.- Saber defender de los ataques del diablo

    “Jesús habla claramente, que los diablos vuelven, siempre. También al final de la vida, Jesús nos da el ejemplo de esto. Y para custodiar, para vigilar, para que no entren los demonios, es necesario saber recogerse, es decir, entrar en silencio ante sí mismos y ante Dios, y al final de la jornada preguntarse: ¿Qué cosa ha sucedido hoy en mi corazón? ¿Ha entrado alguien que no conozco? ¿La llave está en su lugar? Y esto nos ayudará a defendernos de tantas maldades, incluso de las que nosotros podemos hacer, si entran estos demonios, que son muy astutos, y al final nos estafan a todos” (Homilía en Santa Marta, 10 de Octubre de 2014)

    13.- El diablo nos distrae con placeres pasajeros

    “El diablo que suele esconder sus engaños bajo la apariencia de la sofisticación, de la fascinación por ser “moderno”, “como todo el mundo”. Con todo esto, el diablo nos distrae con el señuelo de placeres efímeros y de pasatiempos superficiales, mientras malgastamos los dones que Dios nos ha dado jugando con artilugios triviales y encerrándonos en nosotros mismos” (Santa Misa en el Rizal Park de Manila, 18 de enero 2015)

    Y las siguientes dos frases que he dejado para el final, aunque no hablan directamente sobre el demonio, hacen mención del charco donde vive: el infierno. Y aunque las palabras del Papa Francisco pueden parecer un poco duras al principio, contienen la esencia de todo cristiano: la exhortación al prójimo a la conversión, a pedir la misericordia de Dios.

    14. Arrepiéntanse o los perros del infierno beberán su sangre

    “Cuando leemos en los periódicos que este es un corrupto, y que ese otro también, que ha cometido un acto corrupto, y que la comisión ilegal va de aquí para allá… Y tantas cosas, también de algunos prelados… Como cristianos nuestro deber es pedir perdón por ellos y pedir que el Señor les dé la gracia de arrepentirse para que no mueran con el corazón corrupto, porque si no los perros del infierno se beberán su sangre” (Homilía en Santa Marta, 27 de junio de 2014)

    15.- Aún tienen tiempo de cambiar y no terminar en el infierno

    “¡Por favor, cambien de vida, conviértanse, dejen de hacer el mal! Y nosotros rezamos por ustedes: conviértanse. Lo pido de rodillas. Es por su bien. Esta vida que ahora viven, no les dará placer, no les dará alegría, no les dará felicidad. El poder, el dinero que ahora poseen de tantos negocios sucios, de tantos crímenes mafiosos, es dinero ensangrentado, es poder ensangrentado, y no podrán llevarlo a la otra vida. Conviértanse: aún es tiempo para no terminar en el infierno” (Vigilia de oración con familiares de víctimas inocentes de las mafias, 22 de marzo de 2014)

    ¿Qué dirán ahora los que siguen promoviendo el falso mensaje del Papa afirmando que él había dicho que no existía el infierno o el demonio?

    ¿Tú qué opinas?, te invito a dejar tus comentarios

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  5. Santo Espíritu de Dios, hoy quiero decirte que te necesito en mi corazón, ven a vivir en él para que tenga una vida nueva. Que tenga siempre un corazón puro y viva de acuerdo a tu palabra. Quiero que mi voluntad esté guiada por tu instrucción de vida para tomar nuevos caminos y transformar algunas acciones que no me están haciendo bien. Lléname con la fuerza de tu amor, para que tenga la valentía de ser diferente, aunque me cueste mucho aceptar que me equivoco y que debo cambiar lo que no construye a mi familia, eso que la lleva a la tristeza y a la desesperación de los problemas. Amén

    Evangelio del día: ¿Te sientes solo y crees haber perdido la esperanza?

    Juan 20,1-9 – Domingo de Resurrección: ¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que te sientes solo, abandonado por los amigos?

    Evangelio según San Juan 20,1-9

    Jesús ha resucitado, su sepulcro está vacío: “El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos” Palabra del Señor

    Reflexión del Papa Francisco

    No es fácil estar abierto a Jesús. No se da por descontado aceptar la vida del Resucitado y su presencia entre nosotros. El Evangelio nos hace ver diversas reacciones: la del apóstol Tomás, la de María Magdalena y la de los dos discípulos de Emaús: nos hace bien compararnos con ellos.

    Tomás pone una condición a la fe, pide tocar la evidencia, las llagas; María Magdalena llora, lo ve pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jesús sólo cuando Él la llama por su nombre; los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de derrota, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por ese misterioso viandante.

    ¡Cada uno por diferentes caminos! Buscaban entre los muertos al que está vivo, y fue el mismo Señor el que corrigió el rumbo. Y yo, ¿qué hago? ¿Qué rumbo sigo para encontrar a Cristo vivo? Él estará siempre cerca de nosotros para corregir el rumbo si nosotros nos hemos equivocado.

    ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? Esta pregunta nos hace superar la tentación de mirar hacia atrás, a lo que ha sido ayer y nos empuja adelante, hacia el futuro. Jesús no está en el sepulcro, ha resucitado, Él es el Viviente, Aquel que siempre renueva su cuerpo que es la Iglesia y lo hace caminar atrayéndolo hacia Él.

    “Ayer” es la tumba de Jesús y la tumba de la Iglesia, el sepulcro de la verdad y de la justicia; “hoy” es la resurrección perenne hacia la cual nos empuja el Espíritu Santo, donándonos la plena libertad.

    Hoy nos es dirigido también a nosotros este interrogativo. Tú…
    •¿Por qué buscas entre los muertos a aquel que está vivo, tú que te cierras en ti mismo después de una derrota y tú que no tienes más fuerza para rezar?
    •¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que te sientes solo, abandonado por los amigos y quizás también por Dios?
    •¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que has perdido la esperanza y tú que te sientes prisionero de tus pecados?
    •¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que aspiras a la belleza, a la perfección espiritual, a la justicia, a la paz?.

    (Reflexión en la Plaza de San Pedro, 23 de abril de 2014)

    Oración de Sanación

    Señor Resucitado, qué bueno es sentir tu presencia acogedora que llena de vida todos mis espacios, alejando todo sentimiento de angustia y abandono.

    Quiero permanecer cerca de Ti, pues solo de Ti me viene ese amor que me sostiene, esa fuerza que me restaura y el poder para seguir dándolo todo.

    Gracias por tu sacrificio de amor en la Cruz, por tu resurrección que me invita renovar mi corazón en tus promesas y a dar pasos firmes en tu dirección.

    Tú estás vivo y presente, siento la calidez de tu voz que a todos consuela y trae la paz al alma. Sólo tu voz quiero seguir, solo tu voz quiero sentir.

    En mis tristezas, y quebrantos quiero reconocer tu voz, recurrir y rendirme a ella, pues Tú has derrotado la muerte, abriendo las puertas de tu Reino.

    Ven y continúa obrando en mí, abriendo caminos de sanación, de salud y de esperanzas. Ayúdame a romper todo muro de dolor que no me deja avanzar.

    Dame la gracia de poder liberarme de miedos y opresiones, de sentirme capacitado y valiente para salir y anunciar todo lo bueno de tus promesas.

    Quiero nacer de nuevo en el Espíritu, rehacer mi vida para alabarte y adorarte, porque en ningunas otras manos yo podría estar más seguro. Amén

    Propósito para hoy

    Hacer una visita de 5 minutos a Jesús Eucaristía en el Sagrario de alguna iglesia cercana para poner mi vida en sus manos, confiando plenamente en su providencia.

    Frase de reflexión

    “No se puede concebir una Iglesia sin alegría. Ésta es la alegría de la Iglesia: anunciar a todos el nombre de Jesús”. Papa Francisco

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  6. Papa Francisco: La Pascua es el triunfo de la vida sobre la muerte

    Papa Francisco: La Pascua es el evento que ha traído la novedad radical para todo ser humano. Es la fiesta del renacer y de la regeneración.

    “La fe en la resurrección de Jesús y la esperanza que Él nos ha traído es el don más bello que el cristiano puede y debe ofrecer a sus hermanos”, son algunas de las palabras de reflexión que nos ha regalado el Papa Francisco en una de sus reflexiones realizada desde la ventana del Palacio Pontificio, en la que rezó la oración mariana del Regina Coeli, que como él mismo explicó sustituye al Ángelus en el Tiempo Pascual. A continuación las palabras del Papa

    El lunes después de la Pascua, el Evangelio nos presenta la narración de las mujeres que, fueron al sepulcro de Jesús, lo encuentran vacío y ven un Ángel que les anuncia que Él ha resucitado. Y mientras ellas corren para transmitir la noticia a los discípulos, encuentran a Jesús mismo que les dice: “Vayan a anunciar a mis hermanos que suban a Galilea: allí me verán”.

    Galilea es la periferia donde Jesús había iniciado su predicación; y de allí reiniciará en Evangelio de la Resurrección, para que sea anunciado a todos, y para que cada uno pueda encontrar a Él, al Resucitado, presente y operante en la historia. También hoy Él está con nosotros aquí en la plaza.

    Por lo tanto, éste es el anuncio que la Iglesia repite desde el primer día:

    “¡Cristo ha resucitado!”.

    Y, en Él, por el Bautismo, también nosotros hemos resucitado, hemos pasado de la muerte a la vida, de la esclavitud del pecado a la libertad del amor. Ésta es la buena noticia que estamos llamados a anunciar a los demás y en todo ambiente, animados por el Espíritu Santo.

    La alegría de la resurrección

    La fe en la resurrección de Jesús y la esperanza que Él nos ha traído es el don más bello que el cristiano puede y debe ofrecer a sus hermanos.

    A todos y cada uno, entonces, no nos cansemos de repetir: ¡Cristo ha resucitado! Repitámoslo todos juntos hoy aquí en la plaza: ¡Cristo ha resucitado! ¡Todos! ¡Cristo ha resucitado! Una vez más: ¡Cristo ha resucitado! Repitámoslo con las palabras, pero sobre todo con el testimonio de nuestra vida.

    La alegre noticia de la Resurrección debería manifestarse en nuestro rostro, en nuestros sentimientos y actitudes, en el modo con el cual tratamos a los demás.

    Nosotros anunciamos la resurrección de Cristo cuando su luz ilumina los momentos oscuros de nuestra existencia y podemos compartirla con los demás; cuando sabemos sonreír con quien sonríe y llorar con quien llora; cuando caminamos junto a quien está triste y corre el riesgo de perder la esperanza; cuando transmitimos nuestra experiencia de fe a quien está en búsqueda de sentido y de felicidad.

    Y ahí con nuestra actitud, con nuestro testimonio, con nuestra vida decimos “Jesús ha resucitado”, con todo el alma.

    La Pascua: novedad radical para todo ser humano

    Estamos en los días de la Octava de Pascua, ocho días, durante los cuales nos acompaña el clima gozoso de la Resurrección. Es curioso, la Liturgia considera la entera Octava como un único día, para ayudarnos a entrar en el misterio, para que su gracia penetre en nuestro corazón y en nuestra vida.

    La Pascua es el evento que ha traído la novedad radical para todo ser humano, para la historia y para el mundo: es el triunfo de la vida sobre la muerte; es la fiesta del renacer y de la regeneración. ¡Dejemos que nuestra existencia sea conquistada y transformada por la Resurrección!

    Pidamos a la Virgen Madre, testigo silenciosa de la muerte y de la resurrección de su Hijo, incrementar en nosotros el gozo pascual. Lo haremos ahora con la oración del Regina Coeli, que durante el tiempo pascual sustituye la oración del Ángelus.

    En esta oración, marcada por el Aleluya, nos dirigimos a María invitándola a alegrarse, porque a quien llevó en su vientre ha resucitado como había prometido, y nos encomendamos a su intercesión.

    En realidad, nuestra alegría es un reflejo de la alegría de María, porque es Ella que ha cuidado y conserva con fe los eventos de Jesús. Recitamos pues esta oración con los sentimientos de hijos que son felices porque su Madre es feliz.

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  7. “Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero para una gran duda en la selva: existen 3 leones y los 3 son muy fuertes.” ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?

    Los leones supieron de la reunión y comentaron entre sí. Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener 3 reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos… Necesitamos saber cual será el elegido, pero, ¡Cómo descubrir?

    Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, llegaron a una decisión y se la comunicaron a los 3 leones: Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que Uds. 3 van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey.

    La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir la gran escalada. El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado. Los animales estaban impacientes y curiosos; si los 3 fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey?

    En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio y la miraron con grande expectativa.¿Cómo? Preguntaron todos. Es simple… dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña.

    El primer león dijo: – ¡Montaña, me has vencido!
    El segundo león dijo: – ¡Montaña, me has vencido!
    El tercer león dijo: – ¡Montaña, me has vencido, por ahora…! Porque ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo.

    La diferencia, completó el águila, es que el tercero león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: él es el rey de sí mismo, está preparado para ser rey de los demás.

    Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado El Rey de los animales.

    Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o problemas que tengas.

    Tus problemas, al menos la mayoría de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no vos.

    Todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos. Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia. La Montaña de las dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. ¡VOS TODAVÍA ESTAS CRECIENDO!

    Y acuérdate del dicho: “NO DIGAS A DIOS QUE TIENES UN GRAN PROBLEMA, SINO DILE AL PROBLEMA QUE TIENES UN GRAN DIOS”.

    “Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y un razones por las cuales sonreír”.

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  8. El Cirio Pascual: ¿Qué representa? Conoce sus símbolos

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    El Cirio Pascual ilumina la noche oscura y representa la victoria de Cristo sobre la muerte. Cristo es la Luz del mundo y ha vencido

    El Cirio Pascual es uno de los elementos más sagrados y duraderos del cristianismo. Se encuentra hecho a base de cera de abejas para representar la pureza de Cristo, la mecha de la vela significa la humanidad de Cristo, y la llama Su naturaleza divina. Está adornado con uno o más símbolos cristianos, a menudo la cruz para representar Su sacrificio redentor.

    Las primeras y últimas letras del alfabeto griego: Alfa y Omega que significan que Él es el principio y el fin. Los símbolos del trigo y de las uvas, o un cáliz y Hostia sagrada, para representar la Eucaristía: la verdadera presencia de Cristo y nuestra fuerza espiritual. Algunos otros símbolos como el Buen Pastor, el Cordero, el Sagrado Corazón y el Cristo Resucitado podrían ser incorporados

    El Cirio pascual es especial para los Católicos por la bendición que recibe durante la Vigilia Pascual. Esta bendición recibido, a lo largo de la Pascua y, de hecho, durante todo el año, pueden servir como un símbolo de Cristo presente y como un recordatorio de lo que Cristo ha logrado para todos nosotros.

    Este Cirio Pascual está preparado para este servicio en la Vigilia Pascual. En la oscuridad de la noche del Sábado Santo, la Iglesia se reúne alrededor del Fuego de Pascua para comenzar su tiempo de vigilia. no es una espera meramente pasiva, sino que es un tiempo en el que se espera con ansias el el levantamiento triunfal de Cristo sobre la muerte.

    Después de que la comunidad ha sido recibida, la primera acción es la bendición del Fuego de Pascua y de la vela de Pascua.

    El Cirio, normalmente es mucho más grande que cualquier otra vela utilizada en la Iglesia durante el año. A menudo se decorará de alguna manera, pero la decoración más significativa es la que describimos a continuación

    Significado del Cirio Pascual y del Rito

    Marcado con las heridas de Cristo, el Cirio Pascual se convierte, por un momento, en Jesucristo sepultado en la tumba, sin vida. Y entonces, una llama tomada del fuego de Pascua, enciende el Cirio y le da vida, que significa que la Luz del mundo ha regresado, ha vuelto de las penumbras, y de ella nosotros mismos sacamos luz y la iglesia, por así decirlo, vuelve a la vida.

    De este fuego vivo encendido en el Cirio Pascual, da comienzo entonces al encendido del resto de las velas sostenidas por los asistentes a la Celebración, dando a entender que en cada uno de nosotros ha nacido el Salvador, siendo este acto, una de las partes más emotivas de la liturgia y la describimos como sigue:

    El ministro lleva entonces el Cirio Pascual en procesión adentro que la iglesia que se encuentra en ese momento a oscuras. Al principio la única luz es la luz del Cirio Pascual. Se canta el “Lumen Christi”: La luz de Cristo.

    El Cirio Pascual en este momento de la celebración es una fuente de luz, un símbolo de la luz que Cristo trae al mundo.

    cirio pascual santa misa

    La procesión se abre paso en la iglesia oscurecida, encendida primero solamente por esta única llama, significando a Cristo, la única luz verdadera. Entonces de esta llama todos recibimos luz – la llama de esta vela enciende la pequeña vela que cada uno lleva, y significa la fe que todos recibimos y compartimos.

    Nosotros, los que estamos unidos a Cristo por medio del bautismo, se nos recuerda que a través de esta acción somos siempre portadores de la luz de Cristo, sus testigos del mundo.

    Lo que sucede este nuestro ritual con las velas representa lo que debe suceder en nuestro mundo, compartiendo con otros el amor y la vida que recibimos de Cristo.

    Cuando la luz se multiplica en la iglesia a través de cada uno de los fieles y la oscuridad se dispersa progresivamente es uno de los momentos más emotivos de la Vigilia pascual.

    El Cirio Pascual nos conduce a la Vigilia Pascual, y desde esa Vigilia mantenemos la vela, para servirnos a lo largo de la Pascua, en todas nuestras liturgias, como signo potente del Cristo resucitado y de la nueva vida que nos ofrece.

    Símbolos del Cirio Pascual

    1.- La Cruz

    Una cruz central indetifcada en el centro de vela, símbolo de los padecimientos y el sacrificio de amor de Jesús por nosotros.

    2.- Los Clavos (o granos)

    Cinco clavos con incienso insertado en el centro y en cada uno de los extremos de la cruz simbolizan las cinco llagas de Cristo muerto y resucitado.

    3.- Letras griegas ALFA y OMEGA

    Las letras griegas alfa y omega, que comienzan y terminan el alfabeto griego, significan que Dios es el principio y el fin de todas las cosas, y que la Palabra de Dios está presente desde la creación hasta el fin de los tiempos.

    4.- El Año presente

    El año actual indica que Dios está presente no sólo al principio y al final de los tiempos, sino a lo largo de la historia y entre los reunidos aquí y ahora alrededor del Cirio Pascual

    Hay otro simbolismo presente en la vela pascual. Un simbolismo expresado en la forma en que, al cumplir su propósito, el de llevar luz para nosotros, la sustancia misma de la vela se consume. Es como si la vela misma se sacrificara para recibir luz.

    No lo olvidemos, el Cririo Pascual representa la presencia eterna de Cristo, la Luz del Mundo, en medio de Su pueblo

    Vivamos este momento glorioso con una fe intensa y con gran júbilo porque el Salvador está presente entre nosotros y nos da su fuerza en la Cruz para seguir nuestro camino con fidelidad.

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  9. Papa Francisco explica cómo hacer para que Dios te escuche en la oración

    Papa Francisco sonriendo plaza vaticano saluda fieles

    Papa Francisco: en la oración experimentamos la compasión de Dios, que como Padre va al encuentro de sus hijos lleno de amor misericordioso

    “La oración no es una varita mágica. Ésta nos ayuda a conservar la fe en Dios y a confiar en Él incluso cuando no comprendemos su voluntad… No debemos desistir en la oración aunque no sea correspondida”, esto fue parte del mensaje expresado por el Papa Francisco a todos los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, durante una de sus Catequesis de Audiencia General en donde reflexionó sobre el sentido de la oración en nuestras vidas.

    Orar siempre sin desanimarse

    La parábola evangélica que apenas hemos escuchado (Cfr. Lc 18,1-8) contiene una enseñanza importante: “es necesario orar siempre sin desanimarse”.

    Por lo tanto, no se trata de orar algunas veces, cuando tengo ganas. No, Jesús dice que se necesita “orar siempre sin desanimarse”. Y pone el ejemplo de la viuda y el juez.

    El juez es un personaje poderoso, llamado a emitir sentencias basándose en la Ley de Moisés. Por esto la tradición bíblica exhortaba que los jueces sean personas timoratas de Dios, dignas de fe, imparciales e incorruptibles.

    Perversos vs. débiles

    Nos hará bien escuchar esto también hoy, ¡eh! Al contrario, este juez no temía a Dios ni le importaban los hombres. Era un juez perverso, sin escrúpulos, que no tenía en cuenta a la Ley pero hacia lo que quería, según sus intereses.

    A él se dirige una viuda para obtener justicia. Las viudas, junto a los huérfanos y a los extranjeros, eran las categorías más débiles de la sociedad.

    Sus derechos tutelados por la Ley podían ser pisoteados con facilidad porque, siendo personas solas e indefensas, difícilmente podían hacerse valer: una pobre viuda, ahí, sola, nadie la defiende, podían ignorarla, incluso no hacerle justicia; así también el huérfano, así el extranjero, el migrante. ¡Lo mismo!

    En aquel tiempo era muy fuerte esto. Ante la indiferencia del juez, la viuda recurre a su única arma: continuar insistentemente en fastidiarlo presentándole su pedido de justicia.

    Y justamente con esta perseverancia alcanza su objetivo. El juez, de hecho, en cierto momento la compensa, no porque es movido por la misericordia, ni porque la conciencia se lo impone; simplemente admite:

    “Pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme”

    El Padre siempre hace justicia a los suyos

    De esta parábola Jesús saca una doble conclusión: si la viuda ha logrado convencer al juez deshonesto con sus pedidos insistentes, cuanto más Dios, que es Padre bueno y justo, hará justicia a sus elegidos, que claman a Él día y noche; y además no es hará esperar por mucho tiempo, sino actuará rápidamente

    Por esto, Jesús exhorta a orar sin desfallecer. Todos sentimos momentos de cansancio y de desánimo, sobre todo cuando nuestra oración parece ineficaz.

    Pero Jesús nos asegura: a diferencia del juez injusto, que Dios escucha rápidamente a sus hijos, aunque si esto no significa que lo haga en los tiempos y en los modos que nosotros quisiéramos.

    La oración no es una varita mágica

    La oración no es una varita mágica. ¡No es una varita mágica! Ésta nos ayuda a conservar la fe en Dios y a confiar en Él incluso cuando no comprendemos su voluntad. En esto, Jesús mismo – ¡que oraba tanto! – nos da el ejemplo.

    La Carta a los Hebreos recuerda que:

    “Él dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión” (5,7).

    A primera vista esta afirmación parece inverosímil, porque Jesús ha muerto en la cruz. No obstante la Carta a los Hebreos no se equivoca: Dios de verdad ha salvado a Jesús de la muerte dándole sobre ella la completa victoria, pero ¡el camino recorrido para obtenerla ha pasado a través de la misma muerte!

    La oración transforma el deseo

    La referencia a la súplica que Dios ha escuchado se refiere a la oración de Jesús en el Getsemaní. Invadido por la angustia oprimente, Jesús pide al Padre que lo libere del cáliz amargo de la pasión, pero su oración esta empapada de la confianza en el Padre y se encomienda sin reservas a su voluntad, dice Jesús:

    “Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. (Mt 26,39).

    El objeto de la oración pasa a un segundo plano; lo que importa antes de nada es la relación con el Padre.

    Es esto lo que hace la oración: transforma el deseo y lo modela según la voluntad de Dios, cualquiera que esa sea, porque quien ora aspira ante todo a la unión con Dios, que es Amor misericordioso.

    Siempre perseverar en la oración

    La parábola termina con una pregunta:

    “Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?”.

    Y con esta pregunta estamos todos advertidos: no debemos desistir en la oración aunque no sea correspondida. ¡Es la oración que conserva la fe, sin ella la fe vacila!

    Pidamos al Señor una fe que se haga oración incesante, perseverante, como aquella de la viuda de la parábola, una fe que se nutre del deseo de su llegada.

    Y en la oración experimentamos la compasión de Dios, que como un Padre va al encuentro de sus hijos lleno de amor misericordioso. ¡Gracias!

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  10. Hay sólo un verdadero héroe y es el mejor Hombre de la historia; se llama Jesucristo. No tenía sirvientes y lo llamaban Señor… No tenía título y lo llamaban Maestro… No tenía ejército y los reyes le temían… No ganó batallas militares y aún así conquistó el mundo… No cometió delito y fue crucificado, muerto y sepultado… Me amó primero sin que yo lo conociera… Fue enterrado en una tumba y al tercer día resucitó y hoy por hoy vive… ¡Y me sigue acompañando siempre!

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  11. Feliz Pascua de Resurrección. Cristo vive ¡Aleluya, aleluya!

    Jesús ha resucitado, se ha levantado de entre las sombras y ha derrotado a la muerte. La luz que ha venido a iluminar al mundo sigue viva

    El Domingo de Pascua es la celebración de la gloriosa resurrección de Cristo de entre los muertos y marca el final de la Semana Santa, el final de la Cuaresma, el último día del Triduo Pascual (Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Pascua), y es el comienzo de la temporada de Pascua del año litúrgico.

    El Domingo de Resurrección, o Domingo de Pascua, es el día de las cadenas rotas, el día en que toda atadura se rompió y la luz vino con fuerza para iluminar y disipar todas las tinieblas.

    Este es el día en que el amor ha vencido a la muerte y la esperanza nace en los corazones de todos los cristianos. Representa el cumplimiento de las promesas de Dios a la humanidad, por lo tanto, el Domingo de Pascua es la fiesta más importante en el calendario cristiano.

    Jesús ha resucitado, Él vive y está con nosotros para probar que realmente podemos salvarnos del pecado que nos conduce a la muerte.

    Nadie merece la salvación por sus propios méritos, y nunca podríamos alcanzarla con nuestras propias fuerzas. Pero Jesús resucita y su alianza permanece para siempre dándonos la fuerza necesaria para seguir adelante

    Si Cristo no hubiese resucitado de entre los muertos, la esperanza habría quedado junto a Él sepultada en la tumba. Pero él no está muerto, Él vive para siempre y por lo tanto tenemos esperanza en sus promesas.

    El pecado nos condena al juicio eterno y a la tortura interminable (Mateo 13,41-42; Apocalipsis 14:11). Y el pecado sin misericordia nos esclaviza a la muerte (Romanos 6: 16-20, Efesios 2,1) Pero Cristo se levanta con poder en este y todos los Domingos de Pascua para cancelar nuestra deuda con el poder de su cruz y de su resurrección

    Domingo de Pascua: Triunfo del bien sobre el mal

    Hoy, Domingo de Pascua, Domingo de Resurrección, es el día en el que el todo el Cielo se estremeció, en el que los ángeles bajaron al mundo y anunciaron que la luz gloriosa seguía viva y presente para iluminar nuestro camino de vida. Jesús se ha levantado de entre las sombras y ha derrotado a la muerte.

    La resurrección de Jesús marca el triunfo del bien sobre el mal, el pecado y la muerte. Es la prueba definitiva para aquellos que confían en Dios y aceptan a Cristo de que resucitarán de entre los muertos en el día final.

    Jesús resucitó para demostrar que Dios esparció su amor por todas las naciones, no sólo a Israel, sino también de Asia, África y América, a todo el mundo. Su muerte no sólo nos reconcilia con Dios, sino que nos reconcilia unos con otros a través de la esperanza y el amor.

    La Resurrección de Jesús es lo suficientemente poderosa como para sostener la fe, la esperanza y el amor a todas las personas en todos los rincones del mundo.

    ¡Feliz Pascua de Resurrección!

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  12. ¡Aleluya!

    La celebración de la Semana Santa nos ha dejado a todos de alguna manera agotados. El recuerdo de las últimas horas de la vida de Jesús nos ha hecho revivir en nuestro interior la injusticia de un mundo que es capaz de matar al autor de la vida, de rechazar al que trae la salvación. No ha sido sólo el recuerdo de unos hechos que sucedieron en un país lejano y hace muchos años. Somos conscientes de la actualidad de ese relato. Hoy sigue repitiéndose cada día la muerte del inocente. En muchos lugares. Lejos de nosotros y también cerca. Por eso, recordar la muerte de Jesús no nos deja indiferentes. Nos toca en lo más hondo de nosotros mismos. Nos sentimos a la vez víctimas y verdugos. Participamos con el pueblo de Jerusalén gritando: “¡Crucifícale!” pero también lloramos con las mujeres porque sentíamos que con su muerte se nos iba la esperanza, lo mejor que teníamos.

    Pero la Semana Santa no termina en el Viernes Santo. Ni siquiera en el silencio apesadumbrado y orante del Sábado Santo. La Vigilia Pascual y el Domingo de Pascua nos traen una buena nueva que nos hace contemplar lo sucedido con otra perspectiva. No es fácil de entender. Tampoco lo fue para los discípulos en aquel momento. El Evangelio de hoy lo relata muy bien. Lo primero que experimentaron los apóstoles fue una cierta confusión. Son las palabras de María Magdalena a Pedro y al otro discípulo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.” Algo ha sucedido. Algo tan extraño y sorprendente que no saben ponerle nombre. Prefieren pensar, al principio, en la hipótesis más sencilla: han robado el cuerpo de Jesús. Es necesario acercarse al lugar de los hechos, guardar silencio, dejar que la sorpresa llegue al corazón. Es necesario ver el vacío dejado por su cuerpo en el sepulcro. Sólo entonces la fe ilumina la situación. “Vio y creyó.” Los discípulos no entendieron a la primera lo que había sucedido. Necesitaron tiempo para darse cuenta de que Jesús había resucitado, de que el Padre, el Abbá de quien tantas veces había hablado, en quien había puesto toda su confianza, no le había defraudado.

    Si los hombres habían matado a su mensajero, Dios no se resignaba a perder la partida. Dios se manifestó entonces como lo que es: el Señor de la Vida, el que es más fuerte que la muerte. Dios resucitó a Jesús y así certificó que era ciertamente su hijo, que sus palabras no eran vanas, que su buena nueva era de verdad una promesa de salvación para la humanidad, que la muerte no es el final del camino. Hoy se nos invita a todos a “ver y creer”, a contemplar el sepulcro vacío y el triunfo de Dios sobre la muerte. Hoy se nos abre una gran esperanza: vale la pena luchar por un mundo diferente porque Dios, el Dios de Jesús, está con nosotros.

    Para la reflexión

    ¿Qué significa para mí la resurrección de Jesús? ¿Qué pienso de mi propia muerte? Si creo de verdad que Dios está en favor de la vida, ¿cómo defiendo y promuevo la vida? ¿Cómo celebro hoy la resurrección?

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  13. ? “Hombres de poca fe.”

    Credo de los Apóstoles (corto):
    “Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios,…..

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  14. Pasado el sábado, María Magdalena y María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y, muy de mañana, al día siguiente del sábado, llegaron al sepulcro cuando ya estaba saliendo el sol. Y se decían unas a otras:

    —¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?

    Y al mirar vieron que la piedra había sido removida, a pesar de que era muy grande. 5 Entrando en el sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca, y se quedaron muy asustadas. 6 Él les dice:

    —No os asustéis; buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado. Ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar donde lo colocaron. 7 Pero marchaos y decid a sus discípulos y a Pedro que él va delante de vosotros a Galilea: allí le veréis, como os dijo.

    La primera predicación de los Apóstoles (cfr Hch 2,22-32; 3,13-15; etc.) recordaba que «Cristo murió por nuestros pecados, según las escrituras» (1 Co 15,3-4). Marcos ha subrayado (cfr 15,44-45) la muerte real del Señor y recoge ahora la verdad de la resurrección. «Jesús Nazareno, el crucificado. Ha resucitado» (v. 6), dice el joven. El mismo nombre escrito en el título de la Cruz es proclamado ahora para anunciar el triunfo glorioso de su resurrección. De esta forma San Marcos da explícito testimonio de la identidad del crucificado y el resucitado.

    La resurrección gloriosa de Jesucristo es el misterio central de nuestra fe —«Si Cristo no ha resucitado, inútil es nuestra predicación, inútil es también vuestra fe» (1 Co 15,14)— y fundamento de nuestra esperanza (1 Co 15,20-22). La Resurrección ha supuesto el triunfo de Jesús sobre la muerte, el pecado, el dolor y el poder del demonio. Ciertamente, como afirma San Agustín, «en ningún punto la fe cristiana encuentra más contradicción que en la resurrección de la carne» (Enarrationes in Psalmos 88,2,5); sin embargo, esta misma fe confiesa que «Cristo resucitó con su propio cuerpo: “Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo” (Lc 24,39); pero Él no volvió a una vida terrenal. Del mismo modo, en Él “todos resucitarán con su propio cuerpo, que tienen ahora” (Conc. de Letrán IV, cap 1), pero este cuerpo será “transfigurado en cuerpo de gloria” (Flp 3,21), en “cuerpo espiritual” (1 Co 15,44)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 999).

    En el anuncio del joven del sepulcro se contienen además (cfr v. 7) unas indicaciones que condensan lo que será la vida de la Iglesia naciente: los discípulos, y especialmente Pedro, deben ser testigos de la resurrección y de su significado. Esa misión se inicia en Galilea. La región que en la vida terrena de Cristo era el lugar de encrucijada entre judíos y paganos se convierte ahora en signo de la misión universal de la Iglesia. Y «la Iglesia, pues, diseminada por el mundo entero guarda diligentemente la predicación y la fe recibida, habitando como en una única casa; y su fe es igual en todas partes, como si tuviera una sola alma y un solo corazón, y cuanto predica, enseña y transmite, lo hace al unísono, como si tuviera una sola boca» (S. Ireneo, Adversus haereses 1,10,2).

    Desde los primeros tiempos de la Iglesia, este primer día después del sábado es llamado día del Señor, porque «después de la tristeza del sábado, resplandece un día feliz, el primero entre todos, (…) ya que en él se realiza el triunfo de Cristo resucitado» (S. Jerónimo, Commentarium in Marcum, ad loc.). Por eso, «los cristianos, percibiendo la originalidad del tiempo nuevo y definitivo inaugurado por Cristo, han asumido como festivo el primer día después del sábado, porque en él tuvo lugar la resurrección del Señor. En efecto, el misterio pascual de Cristo es la revelación plena del misterio de los orígenes, el vértice de la historia de la salvación y la anticipación del fin escatológico del mundo. Lo que Dios obró en la creación y lo que hizo por su pueblo en el Éxodo encontró en la muerte y resurrección de Cristo su cumplimiento» (Juan Pablo II, Dies Domini, n. 18). Si en el domingo se conmemora la salvación, se entiende la enseñanza de la Iglesia: «El deber de santificar el domingo, sobre todo con la participación en la Eucaristía y con un descanso lleno de alegría cristiana y de fraternidad, se comprende bien si se tienen presentes las múltiples dimensiones de ese día» (ibidem, n. 7).

    Publicado por Francisco Varo en 9:00

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  15. ¿PORQUÉ JESÚS DOBLÓ EL SUDARIO?
    (Te tocará el corazón)
    En el Evangelio de S. Juan 20,7; nos dice que el sudario, que se le colocó en el rostro a Jesús, no solo estaba a un lado junto a las vendas, sino doblado.
    La Biblia dedica un versículo entero para decirnos que el sudario fue bien doblado, y que se colocó en un lugar aparte (posiblemente en donde estuvo tendido).
    “El sudario que había cubierto su cabeza no estaba junto a los lienzos, sino plegado (doblado) en un lugar aparte”. (Jn 20,1-7).
    Es importante eso? ipor supuesto!
    Para comprender el significado del sudario doblado, hay que entender un poco acerca de la tradición hebrea en ésa época:

    Una servilleta doblada tenia que ver con el Maestro y el siervo, y todos los niños judíos conocían esta tradición.

    Cuando el siervo ponía la mesa de la cena para el Maestro, se aseguraba de ponerla exactamente de la manera en que el Maestro quería.

    El arreglo de la mesa, debía estar decorada a la perfección, luego el criado tenía que esperar a fuera de la vista de los comensales, hasta que el Maestro había terminado de comer. El siervo no se atrevía a acercarse a la mesa, hasta que el maestro hubiese terminado.

    Ahora bien, si el Maestro había terminado de comer, se levantaba de la mesa, se limpiaba los dedos, la boca y la barba, y hacia un nudo a la servilleta y la lanzaba sobre la mesa.

    El siervo entendía entonces, que era el momento para limpiar la mesa. La costumbre de aquella época era, que la servilleta arrugada significaba “ya he terminado”.

    Pero si el Maestro se levantaba de la mesa, doblaba la servilleta y la ponía junto a su plato, el siervo entendía que no debía acercarse a la mesa.
    ¿Por qué? Porque la servilleta doblada significaba no he terminado, “iVolveré!”.
    iiQue increíble!! iiQue bello!!

    El sudario doblado lo entendió el discípulo Juan, el Maestro volverá, por eso no entro.

    Jesús al doblar el sudario quería decir, que “Él” regresaba con un mensaje de resurrección, con un mensaje de vida.
    Y efectívamente Jesús volvió, resucitó

    Por eso en cada celebración de la Misa, el sacerdote dobla el corporal, porque Cristo volverá a hacerse presente en la próxima celebración.
    iAmén! iVen, Señor Jesús!.

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    1. El mensaje que resplandeció a lo largo del mundo antiguo, que cambió vidas y que revolucionó al mundo no fue “Amarás a tu prójimo”, pues toda persona moralmente sana ya sabía eso; eso no era ninguna noticia. Lo sorprendente era que un hombre que se declaró ser el Hijo de Dios y el Salvador del mundo había resucitado de entre los muertos.

      Hay un desafío razonable para el escéptico: Si puede demostrarse que Jesús realmente resucitó de entre los muertos, ¿creerías en Él? Porque si realmente resucitó, esto da validez a su alegación de ser divino y no meramente humano, ya que resucitar de la muerte es algo que está más allá del poder humano; y su divinidad confirma la verdad del resto de todo lo que dijo, porque Dios no puede mentir. La resurrección distingue a Jesús de todos los demás fundadores religiosos. Los huesos de Abraham y Mahoma y Buda y Confucio y Lao-tzu y Zoroastro todavía están aquí en la tierra. La tumba de Jesús está vacía. Las consecuencias existenciales de la resurrección son incomparables.

      Es la prueba concreta, veraz y empírica de que la vida tiene esperanza y significado; la vida triunfa al final; Dios ha derrotado a nuestro último enemigo: la muerte, Y estas consecuencias existenciales de la resurrección pueden ser vistas al comparar a los discípulos antes y después de la resurrección. Antes, huyeron, negaron a su Señor y se amontonaron detrás de puertas cerradas llenos de miedo y confusión. Después, fueron transformados en hombres seguros de sí mismos, misioneros que cambiaron el mundo, mártires valientes y viajeros embajadores de Cristo llenos de gozo. La mayor importancia de la resurrección no está en el pasado — “Cristo resucitó” — sino en el presente — “Cristo está resucitado”. El ángel que estaba cerca de la tumba le preguntó a las mujeres, “¿Por qué buscais a los vivos entre los muertos?” (Lucas 24-5).
      Qué clase de cuerpo será este cuerpo resucitado, no es una pregunta simple.

      El cuerpo resucitado de Jesús evidentemente tenía algo muy extraño, porque sus discípulos y amigos cercanos no le reconocieron al principio, sin embargo más tarde sí.

      Tampoco sabemos exactamente cómo fue que Jesús resucitó. Nadie vio el acto mismo, sólo sus consecuencias, a Jesús resucitado.
      Nadie sabe qué tecnología espiritual fue la que Dios usó. En ese sentido no podemos definir la resurrección. Pero podemos distinguirla de varias alternativas con las que es confundida a veces.

      El Cristo resucitado no es un fantasma. Eso fue lo que los apóstoles pensaron al principio (Lucas 24, 36-43) por eso Cristo les mostró sus manos y sus pies cicatrizados y comió pez asado delante de ellos . Un fantasma es un espíritu sin cuerpo; Jesús resucitado tiene un cuerpo real, por lo tanto, el Cristo resucitado no es un fantasma.

      La resurrección tampoco es simplemente una resucitación, como la de Lázaro. El cuerpo con el que Lázaro salió de su tumba era el mismo cuerpo viejo que tenía anteriormente, tenía puesto su sudario (Juan 11, 44). El sudario de Jesús sin embargo fue cuidadosamente enrollado y puesto en otro lugar en su tumba (Juan 20, 6-7). Lázaro tenía que morir de nuevo pero Jesús no (Romanos 6-9).

      La resurrección tampoco es una reencarnación.
      La reencarnación, supuestamente, sólo le da a uno otro cuerpo mortal. El cuerpo resucitado de Cristo era inmortal. Los escritores del Nuevo Testamento hablan como si el logro de Cristo al resucitar de entre los muertos era el primer evento de su clase en toda la historia del universo. Él es “la primicia”, el “pionero de vida”. Él ha abierto una puerta que había estado cerrada desde la muerte del primer hombre.

      La resurrección también es distinta de una visión, porque aunque ésta puede provenir de Dios, o ser causada por el propio inconsciente o por espíritus malignos, una visión permanece puramente espiritual y subjetiva: está en la mente. Pero el cuerpo resucitado de Jesús fue visto en público por muchos al mismo tiempo. Él fue tocado. Él comió.

      La resurrección no es una leyenda, porque las leyendas sólo son ficción y tampoco es un mito, porque, a diferencia de los mitos, la resurrección ha ocurrido en un tiempo y lugar real, específico y concreto en la Historia, y certificada por testigos oculares. El Nuevo Testamento explícitamente distingue la resurrección de Cristo de mitos y leyendas: “Porque cuando les dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo no seguimos mitos ingeniosamente inventados sino que fuimos testigos oculares de su majestad”

      (2 Pedro 1-16).

      Creemos que la resurrección de Cristo puede ser probada con al menos tanta certeza como cualquier otro evento universalmente creído y bien documentado de la historia antigua.

      Si Jesús no resucitó, entonces los apóstoles, que enseñaron que sí resucitó, o estaban engañados o eran mentirosos, o fueron engañados por una alucinación, o los apóstoles crearon un mito, o los apóstoles conspiraron para esparcir por el mundo la mentira más famosa y exitosa en la historia, o Jesús sólo se desmayó y se recuperó, no resucitó.
      Cada una de estas teorías es lógicamente posible, y por consiguiente deben investigarse apropiadamente.

      Estas también son las únicas posibilidades, a menos que incluyamos ideas extremadas que historiadores responsables jamás han tomado en serio, como la que dice que nunca existió; que su historia entera no es más que la novela de fantasía más grande del mundo escrita por unos simples pescadores;
      Si podemos refutar todas las teorías, habremos demostrado la verdad de la resurrección

      La Refutación De La Teoría Del Desmayo.

      Ocho argumentos:
      1. Jesús no pudo haber sobrevivido a la crucifixión. Los procedimientos romanos eran muy cuidadosos a fin de eliminar esa posibilidad. La ley romana incluso le imponía la pena de muerte a cualquier soldado que dejara escapar a un prisionero condenado a muerte de alguna manera, incluyendo boicotear una crucifixión. Simplemente no se hacía.
      2. El hecho de que el soldado romano no le quebró las piernas a Jesús, como lo hizo con los otros dos criminales crucificados (Juan 19,31-33), significa que el soldado estaba seguro de que Jesús estaba muerto. Al quebrar las piernas se aceleraba la muerte para que el cadáver pudiera ser bajado antes del sábado.
      3. Juan, un testigo ocular, certificó que él vio sangre y agua salir del corazón perforado de Jesús (Juan 19, 34-35). Esto demuestra que los pulmones de Jesús habían experimentado un colapso y que había muerto de asfixia. Cualquier especialista médico puede atestiguar de esto.
      4. El cuerpo estaba totalmente envuelto en vendas de sábanas y dentro de la tumba (Juan 19, 38-42).
      5. Las apariciones después de la resurrección convencieron a los discípulos, incluso al dudoso de Tomás, que Jesús estaba gloriosamente vivo (Juan 20, 19-29). Es psicológicamente imposible que los discípulos hubieran sido tan transformados y que hubieran estado tan confiados en sí mismos si Jesús solamente se sacudió de un desmayo, desesperadamente necesitado de un doctor. Un hombre medio muerto y enfermo no es adorado valientemente como divino señor y conquistador de la muerte.
      6. ¿Cómo pudieron los guardias romanos que cuidaban la tumba ser subyugados por un difunto en desmayo? ¿o por discípulos desarmados?
      7. ¿Cómo pudo haber movido un hombre medio muerto y desmayándose la gran piedra en la puerta de la tumba? ¿Quién movió la piedra sino un ángel?. Nadie jamás ha contestado esta pregunta.
      Ni los judíos ni los romanos lo hubieran hecho, porque a ambos les interesaba que esa tumba se mantuviera sellada. Los judíos fueron los que en primer lugar ordenaron que esa piedra se pusiera allí y los guardias romanos hubieran sido ejecutados si hubieran dejado que el cuerpo se “escapara”. La historia que las autoridades judías divulgaron, que los guardias se durmieron y que los discípulos robaron el cuerpo (Mateo 28, 11-15), es sorprendente. Los guardias romanos no se hubieran dormido haciendo un trabajo como ese; si lo hacían, hubieran sido ejecutados. Y aún si se hubieran dormido, la muchedumbre y el esfuerzo y el ruido que hubieran sido necesarios para mover la enorme roca los hubieran despertado.
      8. Si Jesús se despertó de un desmayo, ¿adónde se fue? Piense en esto detenidamente: ahora tenemos en nuestras manos a un cuerpo vivo, no un cadáver. ¿Por qué se desapareció? No existe información en absoluto, ni siquiera datos falsos, fantásticos o imaginados acerca de la vida de Jesús después de su crucifixión en ninguna fuente, amiga o enemiga, en ningún tiempo, ya sea inmediato o siglos más tarde. Un hombre como este, con un pasado como este, hubiera dejado rastro.

      ¿CÓMO UN HOMBRE MEDIO MUERTO PUDO MOVER LA PESADA PIEDRA DE LA TUMBA?

      La Refutación De La Teoría De La Conspiración:
      Cinco Argumentos:

      ¿Por qué los discípulos no hubieran podido inventar toda la historia ?

      1. “Los apóstoles o estaban engañados o eran mentirosos. Mientras Jesús estaba con ellos, Él podía sostenerlos; pero posteriormente, si él no se les apareció, ¿quién los hizo actuar? La hipótesis de que los apóstoles eran embusteros es muy absurda. Imagínese a estos hombres reuniéndose después de la muerte de Jesús, y conspirando para decir que él había resucitado de entre los muertos. Esto significaba atacar a todos los poderes existentes. Si Sólo uno de los apóstoles flaqueaba en la mentira, todos hubieran estado perdidos, se enfrentaban al posible encarcelamiento, a las torturas y a la muerte.
      El hecho histórico es que nadie jamás confesó — voluntariamente o bajo presión, soborno o incluso tortura — que la historia entera de la resurrección era falsa, que era un engaño deliberado. Aún cuando personas cedieron bajo tortura, negaron a Cristo y adoraron al César, pero nunca revelaron que la resurrección era parte de una conspiración, porque nunca había habido nada que revelar. Ningún cristiano creyó que la resurrección era parte de una conspiración; si lo hubieran creído, no se hubieran convertido en cristianos.

      2. Si ellos inventaron el relato de la resurrección, fueron los fantasiosos más creativos, diestros e inteligentes de la historia sobrepasando en gran manera a Shakespeare, o Dante , no es lo que se esperaría de simples pescadores y hombres sencillos. Su caracteres argumenta fuertemente en contra de la conspiración . La honestidad de los apóstoles es demostrada en sus palabras y hechos. Predicaron a un Cristo resucitado y vivieron un Cristo resucitado. Voluntariamente murieron por su “conspiración”. Nada demuestra la sinceridad como el martirio. El cambio de sus vidas — del miedo a la fe, de la desesperación a la confianza, de la confusión a la certeza, de la cobardía a la valentía firme bajo las amenazas y la persecución — no sólo demuestra su sinceridad, sino que también confirma una causa poderosa para ello. ¿Puede una mentira causar semejante transformación? El bien supremo de la historia — la santidad —¿ ha surgido de la suprema mentira? Use aquí su imaginación y su sentido de perspectiva. Imagínese a doce pobres campesinos, temerosos, estúpidos (¡lea los Evangelios!) cambiando al empedernido mundo romano con una mentira. Y no una mentira atractiva y fácil de digerir tampoco, como dice Santo Tomás de Aquino:
      “En medio de la tiranía de los perseguidores, una multitud innumerable de personas, simples
      y estudiados, corrieron a la fe cristiana. En esta fe hay verdades proclamadas que superan todo intelecto humano; los placeres de la carne son refrenados; se enseña que las cosas del mundo deben de ser tratadas con desprecio. Ahora, que las mentes de los hombres mortales asientan a estas cosas es el más grande de los milagros… esta maravillosa conversión del mundo a la fe cristiana es el testimonio más claro… porque sería verdaderamente más maravilloso que todas las señales, si el mundo hubiera sido guiado por hombres simples y humildes a creer verdades tan exaltadas, a lograr acciones tan difíciles y a tener esperanzas tan elevadas.”
      (Summa Contra Gentiles, I, 6)

      3. No hubieran tenido motivo alguno para semejante mentira. Las mentiras siempre se dicen para obtener alguna ventaja egoísta. ¿Qué ventaja sacaron los “conspiradores” de su mentira? Fueron odiados, perseguidos, encarcelados, torturados, exiliados, crucificados, quemados, decapitados, destripados y echados a los leones,¡esto no es un catálogo de privilegios!

      4. Si la resurrección era una mentira, los judíos podían haber presentado el cadáver y hubieran cortado esta temida superstición de raíz.
      Todo lo que tenían que hacer era ir a la tumba y sacarlo. Los soldados romanos y sus líderes estaban de parte de ellos, no de parte de los cristianos.
      Y si los judíos no podían obtener el cuerpo porque los discípulos se lo habían robado, ¿cómo lo hicieron?

      5. El hecho de que los discípulos fueron capaces de proclamar la resurrección en Jerusalén en la cara de sus enemigos unas pocas semanas después de la crucifixión demuestra que no mintieron, porque hubieran sido desenmascarados por sus adversarios quienes tenían el interés y el poder de exponer cualquier fraude.

      La experiencia común demuestra que tales intrigas son inevitablemente expuestas.” William Lane Craig dice: En conclusión, si la resurrección fue una mentira conspirada y fabricada, esta viola todas las leyes históricas y psicológicas conocidas acerca de la mentira. Es, por lo tanto, tan acientífica, tan irrepetible, tan única y tan improbable como la resurrección misma.

      La Refutación de la Teoría de la Alucinación.
      Nueve Argumentos:
      ¿Por qué no fue una alucinación?
      1. Hubo demasiados testigos. Las alucinaciones son privadas, individuales y subjetivas. Cristo se le apareció a María Magdalena, a los discípulos sin Tomás presente, a los discípulos incluyendo a Tomás, a los dos discípulos en Emaús, a los pescadores en la playa, a Santiago , e incluso a quinientas personas de una sola vez (1 Corintios 15, 1-11), y Pablo dice en este pasaje que la mayoría de los quinientos están vivos, invitando a cualquier lector a que confirme la verdad de la historia por medio de la interrogación de los testigos oculares — Él nunca hubiera podido hacer esto y salirse con la suya, dado el poder, recursos y número de sus enemigos, si no fuese verdad.

      2. Los testigos eran cualificados, sencillos, honestos, tenían conocimiento de primera mano de los hechos.

      3. Los quinientos vieron a Cristo juntos, al mismo tiempo y en el mismo lugar. Esto es incluso más excepcional que quinientas “alucinaciones” privadas, en diferentes tiempos y lugares.

      4. Las alucinaciones en general, duran unos cuantos segundos o minutos, raramente horas. Ésta permaneció durante cuarenta días (Hechos 1, 3 )

      5. Las alucinaciones en general ocurren solamente una vez, excepto a los dementes. Esta alucinación ocurrió muchas veces, a gente normal.
      (Juan 20, 19 y 21,14; Hechos 1,3).

      6. No sólo los discípulos no esperaban esto, ni siquiera lo creyeron al principio — ni Pedro, ni las mujeres, ni Tomás, ni los once. Ellos pensaban que era un fantasma; él tuvo que comer algo para probar que no lo era (Lucas 24, 36-43), las alucinaciones no comen. El Cristo resucitado lo hizo, en al menos dos ocasiones (Lucas 24, 42-43; Juan 21, 1-14) y además los discípulos lo tocaron. (Mateo 28, 9; Lucas 24, 39; Juan 20, 27), también hablaron con él y él les respondió. esta “alucinación” conversó con al menos once personas a la vez, por cuarenta días
      (Hechos 1, 3).

      7. Los apóstoles no hubieran podido creer en la “alucinación” si el cadáver de Jesús hubiera estado todavía en la tumba. Este es un punto muy simple y muy revelador; porque si era una alucinación, ¿dónde estaba el cadáver? Ellos hubieran ido a mirar; si estaba allí, no hubieran podido creer.

      8. Si los apóstoles hubieran alucinado y después hubieran propagado su alucinógeno relato, los judíos hubieran podido desmontar el relato con sólo presentar el cuerpo, a menos que los discípulos se lo hubieran robado, y en este caso regresamos a la teoría de la conspiración y todas sus dificultades.

      9. Una alucinación sólo explicaría las apariciones después de la resurrección; no explicaría la tumba vacía, la piedra rodada, o la incapacidad de presentar el cadáver. Ninguna teoría puede explicar todos estos datos excepto a una real resurrección.

      La Refutación de la Teoría del Mito
      Seis Argumentos:
      1. El estilo de los Evangelios es radical y claramente diferente del estilo de todos los mitos.
      Cualquier experto literario que conoce y aprecia los mitos puede verificar esto. No son eventos extravagantes, espectaculares e infantilmente exagerados. Nada es arbitrario. Todo cabe en su lugar. Todo es significativo. En un mito, ocurren eventos tan espectaculares que sería una distracción agregar mucha profundidad de carácter.
      Los mitos tienen mucha palabrería sin sentido, los Evangelios son escuetos. Hay también marcas evidentes de descripción de testigos oculares, como el pequeño detalle acerca de Jesús escribiendo en el suelo cuando se le preguntó si se debería de apedrear a la adúltera o no (Juan 8, 6).
      Nadie sabe porqué esto está puesto allí; no se saca nada de ello. La única explicación es que el autor lo vio.

      2. No hubo suficiente tiempo para que el mito se desarrollara pues varias generaciones tienen que pasar antes de que los elementos mitológicos agregados puedan ser erróneamente creídos como hechos. Los testigos oculares todavía estarían vivos antes de que eso ocurriera para desacreditar las nuevas versiones míticas. Nadie duda de que las cartas de Pablo fueron escritas dentro del tiempo de vida de los testigos oculares de Cristo, por lo que no hay ni siquiera una generación para que se pueda crear el mito.

      3. Hay otros documentos que hablan de la resurrección de Jesús, como las cartas de Bernabé y Clemente que se refieren a los milagros y la resurrección de Jesús. Policarpo menciona la resurrección de Cristo, Ignacio de Antioquía habla acerca de la resurrección.
      Puadratus escribe que varias personas que habían sido sanadas por Jesús todavía estaban vivas.
      Justino el Mártir menciona los milagros de Cristo. Estos hechos muestran que la historia en los Evangelios era en esencia la misma historia que los cristianos tenían desde el comienzo.
      “Esto significa que la resurrección de Jesús fue siempre una parte de la historia”.
      (William Lane Craig, Apologetics, chapter 6).

      4. Los primeros testigos de la resurrección fueron mujeres. En el judaísmo del primer siglo, las mujeres tenían un bajo estatus social y no tenían ningún derecho legal para servir de testigos. Si la tumba vacía hubiera sido una leyenda inventada, sus inventores ciertamente no hubieran puesto que fue descubierta por mujeres, cuyo testimonio era considerado sin valor. Pero como era cierto, tuvieron que decirlo aunque fuera un inconveniente en aquella época

      5. El Nuevo Testamento explícitamente dice que la resurrección no es mito (2 Pedro 1,16)

      6. El teólogo William Lane Craig, en su libro Knowing the Truth About the Resurrection, prueba dos cosas: primero, que los Evangelios fueron escritos por los discípulos, no por creadores de mitos tardíos, y segundo, que los Evangelios que tenemos en la actualidad son esencialmente los mismos que los originales.

      A. Prueba de que los Evangelios fueron escritos por testigos oculares:
      1. Los Evangelios muestran un conocimiento íntimo de Jerusalén anterior a su destrucción en el años 70 d.C y están llenos de nombres propios, fechas, detalles culturales, eventos históricos y costumbres y opiniones de esa época.

      2. Las historias acerca de las debilidades humanas de Jesús y de las fallas de los discípulos también apoyan la veracidad de los Evangelios.

      3. Hubiera sido imposible para los falsificadores inventar una narrativa tan consistente como la que encontramos en los Evangelios, pues estos no tratan de suprimir aparentes discrepancias, lo cual indica su originalidad (que fueron escritos por testigos oculares). No hay ningún intento de armonización entre los Evangelios, tal y como lo esperaríamos de falsificadores.

      4. Los Evangelios no contienen anacronismos; los autores parecen haber sido judíos del primer siglo que fueron testigos de los eventos.

      5. Había muchos testigos oculares que todavía estaban vivos cuando los libros fueron escritos que podían testificar si vinieron o no de sus supuestos autores.

      6. El testimonio extra-bíblico, unánimemente atribuye los Evangelios a sus autores tradicionales,… como el testimonio de la Epístola de Barnabé, la Epístola de Clemente, El Pastor de Hermas, hasta llegar a Eusebio en 135 d.C…. Teófilo, Hipólito, Orígenes, Cuadrato, Ireneo, Mélito, Policarpo, Justino el Mártir, Dionisio, Tertuliano, Cipriano, Tatiano, Cayo, Atanasio, Cirilio… incluso los oponentes del cristianismo como Celso, Porfirio, el emperador Julián etc… reconocieron esto.
      Podemos concluir que si dudamos de que los Evangelios vienen de los autores tradicionales, también podemos dudar de que las obras de Filo o Josefo son auténticas, excepto que los Evangelios contienen eventos sobrenaturales.”

      B. Prueba de que los Evangelios que tenemos en la actualidad son los mismos que fueron originalmente escritos:
      1. Ninguna otra obra antigua está disponible en tantas copias y lenguajes, y sin embargo todas estas versiones concuerdan en contenido.

      2. La abundancia de manuscritos distribuidos sobre una amplia área geográfica demuestra que el texto ha sido transmitido con sólo discrepancias insignificantes.

      3. Los Evangelios no hubieran podido ser corrompidos sin una gran protesta de parte de todos los cristianos ortodoxos.

      4. No ha habido tiempo para una falsificación, pues los libros del Nuevo Testamento son citados por los Padres de la iglesia en sucesión cercana y constante.

      5. Quien dude o niegue la historicidad de los Evangelios debe, lógicamente, dudar o negar la historicidad de todo libro histórico, es decir, debe ser escéptico universal en materia de historia,
      pues las cosas que nos dicen los Evangelios nos constan con mucho más rigor que muchísimas de las cosas que admite la Historia de la Antigüedad.

      Ninguna alternativa a una resurrección real todavía ha explicado la existencia de los Evangelios, el origen de la fe cristiana, el fracaso de los enemigos de Cristo de exhibir su cuerpo, la tumba vacía, la piedra rodada o los relatos de las apariciones después de su resurrección. El desmayo, la conspiración, la alucinación y el mito son las únicas alternativas a una resurrección real y cada una ha sido refutada.

      Fuente:
      Extracto del capítulo 8 “The Resurrection” de Handbook of Christian Apologetics por Peter Kreeft/Fr. Ronald Tacelli, SJ (Intervarsity Press, 1994)

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