Todos obedecemos [día 22]

Quienes consideran la obediencia como la anulación de la libertad deben pensar que ser libre consiste en encontrarse en medio de un inmenso desierto, y poder decidir qué rumbo tomar entre las 360 posibilidades de la brújula.

Pero, ni la vida es así, ni la libertad es eso. Todos elegimos, libremente, a quién obedecer.

Algunos obedecen al vientre. Y, como el cuerpo es un gran tirano, su vientre los esclaviza, y ya no pueden negarle capricho alguno.

Otros obedecen al corazón. El corazón los somete a sus impulsos, y ya no pueden poner freno a sus emociones.

Otros, más sesudos, obedecen a su razón. Pero la soberbia los acaba cegando, y son incapaces de admitir error alguno. Terminan esclavos de su prepotencia.

Quien cumpla y enseñe (la Ley de Dios) será grande en el reino de los cielos. Los santos obedecen a Dios. No se fían de su vientre, ni de su corazón, ni de sus claridades mentales. Más que de sí mismos, se fían de Dios, y obedecen. Tienen que luchar cada día, porque son realmente libres y pueden desobedecer… Pero sólo ellos aciertan con el camino que conduce a la felicidad. Han elegido bien a quién prestar obediencia. [José-Fernando Rey]

4 comentarios sobre “Todos obedecemos [día 22]

  1. Señor, agradezco tu presencia cada día en mi vida porque de Ti me vienen todas las bendiciones y las fuerzas para enfrentar toda situación difícil.

    Hoy, te pido que permanezcas a mi lado. Necesito de tu poder que todo lo restaura, de tu poder liberador que me impulsa a superar todo obstáculo.

    Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de tu divino amor.

    Tu palabra es como un río de agua viva, y a través de Ella enséñame a serte fiel, proclamándola no sólo con mis labios, sino también con mis acciones.

    Si mi amor por Ti es verdadero, debo guardar tus mandamientos. No puedo llamarme cristiano sino cumplo con esa santa alianza y te soy indiferente.

    Quiero seguir tus pasos, vivir lo que viviste, amar lo que amaste, despreciar el mal que te lastima y que me aparta de Ti, de tus consuelos y de tu bondad.

    Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón para mi salvación.

    Creo en tu poder de sanar toda herida de mi pasado y que, si cumplo con tu alianza de amor, me protegerás consolarás ahora y por siempre. Amén.

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  2. Pueden las dificultades de la vida hacerme más fuerte?

    ¿Pueden las dificultades de la vida hacerme más fuerte y sabio?

    Cuando Aarón tenía siete meses de edad, él dejó de ganar peso. Unos pocos meses después, su cabello comenzó a caerse.

    Al principio los médicos, le dijeron a los padres de Aarón que él iba a ser bajito de adulto, pero que por lo demás, era normal. Luego un pediatra diagnosticó el problema como progeria, o rápido envejecimiento.

    Justo como predijo el pediatra, Aarón nunca creció más allá de 91 cm de estatura, no tuvo cabello en su cabeza o cuerpo, lucía como un viejito mientras aún era niño, y murió de edad avanzada al principio de su adolescencia.

    Su padre era un rabino, sintió un profundo y doloroso sentido de injusticia.

    Alrededor de un año y medio después de la muerte de Aarón, el padre llegó a comprender que a ninguno de nosotros se nos promete en algún momento una vida libre de dolor y desengaño. Más bien, lo más que se nos ha prometido es que no tenemos que estar solos en nuestro dolor y que podemos obtener fuerzas y coraje de una fuente externa.

    Él llegó a la conclusión de que Dios no causa nuestras desgracias, sino más bien, nos ayuda inspirando a otros a que nos ayuden.

    Hay un libro que se titula: Cuando cosas desagradables suceden a personas buenas. El auto dice: Yo pienso en Aarón y todo lo que su vida me enseño; comprendo cuánto he perdido y cuánto he ganado. El ayer parece menos doloroso, y no tengo temor al mañana.

    Cuando dejas de mirar a las dificultades de tu vida como obstáculos y comienzas a verlas como escalones, subirás por encima de tus dificultades y ganarás algo de ellas. Te harán más fuerte y sabio.

    Las mentes pequeñas son domadas y sojuzgadas por el infortunio; pero las mentes grandes suben por encima de ellas.

    Proverbios 24:16
    Porque siete veces cae el justo,
    y vuelve a levantarse.

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