Y ¿cuáles serían las consecuencias de renunciar al matrimonio?

3 comentarios sobre “Y ¿cuáles serían las consecuencias de renunciar al matrimonio?

  1. En realidad, pocos homosexuales se casan; el objetivo del movimiento gay es destruir el matrimonio heterosexual. Lo han reconocido muchas veces los líderes homosexuales en España y en el resto del mundo. En realidad muy pocos de ellos quieren “casarse”. Pero el movimiento del homosexualismo político se vuelca en la exigencia del matrimonio para cambiar la sociedad y eliminar una institución (el matrimonio monógamo y de por vida) en la que no creen. “Luchar por el matrimonio del mismo sexo y sus beneficios y entonces, una vez garantizado, redefinir la institución del matrimonio completamente, pedir el derecho de casarse no como una forma de adherirse a los códigos morales de la sociedad sino de desbancar un mito y alterar radicalmente una institución arcaica. […] La acción más subversiva que pueden emprender los gays y lesbianas […] es transformar por completo la noción de familia” [Michael Signorile, activista homosexual y escritor, citado en Crisis Magazine, 8 de enero de 2004] . El activismo homosexual no quiere formar “familias como las demás”. Más bien, quiere llegar a que todas las familias sean como las suyas, para lo cual la clave es desmontar “conceptos arcaicos y caducos como fidelidad, monogamia, compromiso, fecundidad, paternidad/maternidad”, etc.
    Legalizar el matrimonio homosexual significa legalizar la entrega de niños a homosexuales. Hay gente que dice “yo veo bien que los gays se casen pero no que adopten niños”. Es un error pensar que se va a legalizar el matrimonio sin la adopción: si se legaliza el matrimonio incluirá siempre la adopción. Quien apoye una cosa estará apoyando, quiera o no, la otra porque nuestro derecho permite adoptar conjuntamente a los cónyuges: una vez casados, ya son cónyuges, y podrán adoptar Aunque algunas lesbianas tienen hijos de anteriores relaciones o los han buscado (mediante inseminación artificial o con la cooperación de un hombre) la adopción se plantea para que los homosexuales que, obviamente, no tienen niños, accedan a la educación de niños que, obviamente, eran de parejas heterosexuales. La adopción de homosexuales tiene diversas desventajas para la sociedad que la permita, empezando por que la escasez de niños hace que se traigan de China, Rusia y otros países… que no van a dar niños a países donde los homosexuales adopten. Así, el deseo de una minoría ínfima va a dificultar a miles de matrimonios que quieren adoptar. Pero el punto clave es que un niño tiene derecho a un padre y una madre, derecho conculcado si se le entrega a dos hombres o a dos mujeres. Dos personas del mismo sexo no son idóneos para la cría y educación de los niños, que carecerían de referente paterno/masculino (si son dos lesbianas) o materno/femenino (si son dos homosexuales).

    Legalizar el matrimonio homosexual significa poner toda la maquinaria educativa y mediática del Estado al servicio del homosexualismo político. Si el matrimonio gay es legal, se enseñará en las escuelas. Los libros de texto de los niños explicarán la doctrina que las asociaciones homosexualistas hayan indicado: que la homosexualidad es normal, que es bueno tener dos papás y dos mamás, que los niños deben experimentar con su sexualidad para descubrir qué sexo les atrae más y que las personas que se oponen a la homosexualidad (como los papás de los niños cristianos) son intolerantes. Por supuesto, cada serie de televisión tendrá su pareja de homosexuales o lesbianas con niños, conviviendo felices para ejemplo y edificación de tantos matrimonios con problemas. De hecho, hay en España centros de scouts y de ocio infantil que activamente difunden ya esta ideología.

    Legalizar el matrimonio homosexual implicará a medio plazo multas y penas de cárcel para quien critique la actividad homosexual. En Suecia, donde hay uniones gay desde 1995 con adopción de niños desde 2002, se decretó pena de cárcel para un pastor luterano que se limitaba a predicar las palabras de San Pablo sobre la homosexualidad. Otro país donde criticar la homosexualidad ha significado multas y juicios es Canadá. El grado de respetabilidad de la relación gay (no ya de la persona, que obviamente es merecedora de respeto simplemente por ser persona) será extremo y su crítica punible. La libertad de expresión se verá recortada y probablemente también la libertad religiosa. Muchos de nuestros obispos y líderes cristianos acabarán en la cárcel.

    La legalización del matrimonio homosexual provocará un descenso de la calidad de vida. Los homosexuales tienen menor esperanza de vida y son más propensos a sufrir conflictos psicológicos y a manifestar tendencias suicidas. Muchos homosexuales viven la homosexualidad como sufrimiento. Las mismas publicaciones gays muestran el alto índice de incidencia de desórdenes afectivos y de patologías conductuales entre el colectivo homosexual. El sida, con ser uno de los factores más importantes, no es, desde el punto de vista de la salud, el que más incide en la disminución de la esperanza de vida gay. La homosexualidad va generalmente acompañada de adicciones no saludables y de trastornos como ansias neuróticas y, en la edad más adulta, de soledad. La propuesta generalizada de la homosexualidad como opción de vida saludable originaría un incremento de los gastos sanitarios para toda la sociedad

    Legalizando el matrimonio homosexual, España ensanchará su abismo con otras civilizaciones y la propia cultura occidental. Casar homosexuales y devaluar la familia no va a ayudar nada al diálogo Oriente-Occidente ni a mostrar las bondades de la democracia. Llamar “derechos humanos” al matrimonio homosexual va a servir para erosionar los verdaderos derechos humanos, para que el mundo no Occidental vea que Occidente impone una moral (o una inmoralidad, desde su punto de vista) no basada en la naturaleza común del ser humano sino en el individualismo, el materialismo y el hedonismo. Millones de musulmanes y de chinos (y la autoridad moral de Occidente) van a ser perjudicados por esta piedra en el camino de extender una auténtica democracia y derechos humanos para todos. Hay pues razones prácticas de convivencia internacional para que una sociedad responsable diga “no” al matrimonio entre homosexuales desde el respeto a estas personas.

    Ninguno de nuestros argumentos ha sido de índole religiosa. Permitir el matrimonio homosexual y la adopción de niños por homosexuales es atentar contra las familias y supone un grave daño a los niños y a la sociedad entera.
    (Recogido de Aciprensa)

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  2. En un artículo publicado por National Catholic Register, Benjamin Harnwell, Director del Instituto Dignitatis Humanae, con sede en Roma, señala que existe una guerra espiritual en la el centro de la batalla es el matrimonio y la familia. En el mismo Harnwel, se pregunta:

    ¿Por qué los católicos debemos preocuparnos por la decisión tomada por el Tribunal Supremo sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo en Estados Unidos? ¿Tiene esto alguna importancia en la historia de la humanidad?

    Debo emitir una señal de alerta a continuación: deje de leer ahora si no quieres saber lo que sucederá al final:

    En 2008, después de ofrecer la Santa Misa en la tumba del Padre Pío, al cardenal Carlo Caffarra se le preguntó acerca de la guerra espiritual en el campo de batalla de la familia.

    El cardenal Caffarra fue presidente y fundador del Instituto Pontificio Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, y ha participado activamente en la preparación de la Familiaris Consortio, exhortación apostólica profética del Papa San Juan Pablo II sobre la familia.

    El matrimonio y la familia es el campo de batalla

    Pregunta: ¿Hay una profecía de Sor Lucía dos Santos, de Fátima, que se refiere a “la batalla final entre el Señor y el reino de Satanás”?. El campo de batalla es la familia. La vida y la familia. Sabemos que usted era el encargado por Juan Pablo II para planificar y establecer el Instituto Pontificio para los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia.

    Respuesta del Cardenal: Sí, yo lo era. Al inicio de este trabajo que me ha encomendado el Siervo de Dios San Juan Pablo II, escribí a la Hermana Lucía de Fátima a través de su obispo ya que no podía hacerlo directamente.

    Inexplicablemente, sin embargo, yo no esperaba ninguna respuesta, ya que sólo había pedido oraciones, y por el contrario, recibí una carta muy larga con su firma – ahora se encuentra en los archivos del Instituto. En esta carta encontramos escrito lo siguiente: la batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del matrimonio y la familia.

    No tenga miedo, añadió, porque cualquier persona que trabaje para la santidad del matrimonio y la familia siempre combatirá y se opondrá en todo sentido, porque esta es una cuestión decisiva. Y luego concluyó: sin embargo, la Virgen ya ha aplastado la cabeza.

    Hablando también a Juan Pablo II, ustedes también sintieron que este fue un punto crucial, ya que tocó el pilar de la creación, la verdad de la relación entre el hombre y la mujer entre las generaciones.

    Si el pilar fundacional se toca todo el edificio se derrumba y esto lo estamos viendo ahora, porque estamos en este punto y lo sabemos. Yo estoy conmovido cuando leí las mejores biografías de Padre Pío, sobre cómo este hombre era tan atento a la santidad del matrimonio y la santidad de los cónyuges, incluso con un rigor justificable en algunas ocasiones.

    Este episodio sugiere fuertemente que la decisión del Tribunal Supremo puede ser leída a través del lente de una dramática guerra espiritual, y la familia está firmemente en el centro de la batalla.

    El demonio quiere engañar a los hijos de Dios

    El entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio (ahora Papa Francisco) dijo mucho en ese momento en su ahora famosa carta a los Carmelitas de Argentina.

    Por delante de una iniciativa en 2010 para hacer de la Argentina el primer país latinoamericano en introducir una legislación del mismo sexo, el cuál, finalmente se aprobó. Bergoglio advirtió:

    “No seamos ingenuos: no es un simple lucha política; es una intención [la cual es] destructiva del plan de Dios. No es un mero proyecto legislativo (éste es un mero instrumento), sino más bien un movimiento del padre de la mentira que quiere confundir y engañar a los hijos de Dios.”

    Ahora que el autor de esas palabras es Sumo Pontífice, él está en la posición única de ser capaz de guiar a los católicos a través, en lo que algunos comentaristas ya están diciendo que será el comienzo de una nueva persecución de los cristianos en el mundo occidental

    En un encuentro con la Conferencia Internacional Católica del Guidismo, realizado en el Vaticano el 26 de junio de 2015, el Papa Francisco resaltó el valor de la mujer dentro de la sociedad y denunció también sobre las ideologías que afectan al plan de Dios. En esa oportunidad dijo:

    “Estamos en un mundo en el que se propagan ideologías contrarias a la naturaleza y al plan de Dios para el matrimonio y la familia. Se trata, por lo tanto, de educar a las niñas no sólo a la belleza y la grandeza de su vocación de mujer, en una relación justa y diferenciada entre el hombre y la mujer, sino también a asumir importantes responsabilidades en la Iglesia y en la sociedad.”

    Permanecer firmes en la esperanza

    Arzobispo Joseph Kurtz, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, en respuesta a la aprobación del “matrimonio” gay en Estados Unidos, expresó en un comunicado, su mensaje y esperanza al pueblo cristiano que vale la pena citar:

    “Animo a los católicos a seguir adelante con fe, esperanza y amor: la fe en la verdad inmutable sobre el matrimonio, enraizada en la permanencia de la persona humana y confirmada por la revelación divina; espero que estas verdades, una vez más prevalezcan en nuestra sociedad, no sólo por su lógica, sino por su gran belleza y manifiesto de servicio para el bien común; y amor para todos nuestros vecinos, incluso a todos aquellos que nos odian o que nos castigan por nuestra fe y convicciones morales.”

    Antes todos estos sucesos que estamos viviendo, persecuciones, ofensas, constantes profanaciones a la eucaristía y ahora el ataque directo a la familia y el matrimonio, todos los cristianos debemos responder con nuestro ejemplo de vida, testimoniando que el matrimonio entre un hombre y una mujer es en sí el reflejo del amor de Dios en la tierra.

    Además, todos los cónyuges deben vivir llenos de alegría y esperanza. Después de todo, nada respaldará mejor nuestras palabras y enseñanzas sobre el matrimonio que las vidas santas y felices de las parejas casadas.

    La unión de un hombre y una mujer, siempre debe estar abierta a la vida y dispuesta a la crianza de los hijos.

    Por eso, llamar a cualquier tipo de unión como “matrimonio” es una mentira que atenta directamente contra las bases de la una verdadera familia. Debemos formarnos para apreciar la riqueza del verdadero matrimonio y con ello dar testimonio coherente de vida a otros.

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