No es lo mismo decir al hijo: ¡Tienes la habitación hecha una verdadera pocilga!; a decirle: ¿quieres que te ayude a organizar las cosas?

Decir bien las cosas. Ser buenos comunicadores… No en vano, nos dice el Señor que de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno del buen tesoro saca cosas buenas… Quien habla desea que su mensaje sea bien recibido. Por esta razón conviene cuidar el modo; no solo elegir las mejores palabras, sino atender […]

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