El justo equilibrio entre saber escuchar y hablar con oportunidad produce el “milagro” del diálogo.


la-mirada-que-escuchaEl diálogo como virtud. 
El justo equilibrio entre saber escuchar y hablar con oportunidad produce el milagro del diálogo. El diálogo es un milagro de armonía, de respeto y de sinceridad que posibilita la convivencia pacífica. El diálogo requiere en primer lugar una actitud silenciosa de escucha.

Las buenas conversaciones nos enriquecen como personas: «Descubro que mi persona se enriquece por medio de la conversación. Porque poseer sólidas convicciones es hermoso, pero más hermoso todavía es poderlas comunicar y verlas compartidas y apreciadas por otros»… No se entiende por eso conversar en voz muy alta o desde lejos. Tampoco es compatible con otras actividades, como seguir leyendo el periódico o estar pendiente de la televisión: quien habla en estas circunstancias sabe que no le están escuchando.

En la conversación ha de evitarse el uso de expresiones rebuscadas y cursis; también aquellas que estén de última moda, ambos extremos denotarían una actitud de superficialidad. La persona educada debe evitar palabras soeces y vulgares.

Estamos hechos para el diálogo. Sin diálogo la persona no sabe cómo orientarse y se encuentra sola. Es una necesidad vital y humana: el hombre no es una esfera cerrada, incomunicada. [F. F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]

8 comentarios sobre “El justo equilibrio entre saber escuchar y hablar con oportunidad produce el “milagro” del diálogo.

  1. . El pesimismo es algo demasiado costoso que no podemos darnos el lujo de practicar. Si vivimos en un mundo donde todo yace en fragmentos, donde han perecido los grandes metarelatos, donde ya no es posible defender una idea unitaria del bien ni de la justicia, parecería que estamos condenados al relativismo moral. En estas circunstancias, el poder y la fuerza dominan las relaciones humanas, no el ejercicio autónomo de la razón. Al fatalismo irracional se opone una renovada concepción de la acción humana.

    Lo que nos une como especie es la capacidad de comunicarnos cooperativamente. Usamos el lenguaje no sólo como instrumento para alcanzar fines. También lo hacemos buscando entendimiento con otros y para expresar estados de ánimo propios. El diálogo nos permite llegar a un entendimiento intersubjetivo sin recurrir a la violencia o la coacción. El entendimiento libre entre sujetos diversos exige además disposiciones y aptitudes especiales que debemos cultivar y cosechar.

    El diálogo transforma, desarma, humaniza. Podemos mirar con moderado optimismo el futuro. No todo está perdido en un mundo ajeno a la virtud y carente de una concepción unitaria del bien. Mientras persistamos en el diálogo, demos oportunidades a todos, y tengamos lealtad con las decisiones emanadas de la acción comunicativa, podremos desterrar la violencia y construir una comunidad más justa, digna y solidaria.

    Me gusta

  2. Muy interesante. Quizá el problema radica en cómo se dialoga. ¿Cómo se interpela al otro para el desarrollo de un razonamiento positivo? Es decir, cómo mostramos un camino lógico y racional a quien parte desde una posición, interesada o irracional? Po ejemplo, en un tema delicado como el aborto, ¿cómo podemos mostrar a quien mantiene que el feto no es un ser humano que sí lo es? ¿Cómo se pueden reorinetar sus convicciones, cuando va a negar cualquier estudio fidedigno, o nos planteará que la Iglesia no reconoce los plenos derechos de la mujer?
    Sé que soy pesado, pero a gran parte de la sociedad no le interesa el diálogo porque tiene muchos intereses que perder. Al final, cuando nos manifestamos en la calle por el derecho a la vida, quedamos como una mera escena de circo.”Ahí están los chiflados de siempre”, “La mujer debe ser capaz de decidir sobre su cuerpo ante cualquier circunstancia”,… ¿Cómo enfrentar dicha situación? Solo se me ocurre el silencio y ayudar a las madres solteras, por ejemplo,… En definitiva, un diálogo con la sociedad a través de la acción silenciosa y caritativa. Como plantea la Madre Teresa de Calcuta: “El amor en acción”.

    Me gusta

  3. En realidad, después de leer el comentario de Rosa sobre dialogar desde el corazón, creo que ya está la respuesta a todo. Lo que sucede es que probablemente, la tentación del orgullo de querer tener la razón en un diálogo es, generalmente, muy fuerte e impide esa inmersión en el corazón del interlocutor.

    Le gusta a 1 persona

    1. Joaquín, me ha encantado lo que dice D. Fernando cariz acerca de dialogar con los hijos:
      Pensad si vuestros hijos pueden estar felices de pertenecer a su familia, porque tienen unos padres que les escuchan y les toman en serio, que les quieren como son; que se atreven a hacerse con ellos sus mismas preguntas; que les ayudan a percibir, en las pequeñas realidades de la vida diaria, el valor de las cosas, el esfuerzo que requiere sacar adelante un hogar; que saben exigirles, que no tienen miedo de ponerles en contacto con el sufrimiento y la fragilidad, tan presentes en la vida de mucha gente, quizá empezando por la propia familia; que les ayudan, con su piedad, a tocar a Dios, a ser «almas de oración».
      Un fuerte abrazo Joaquín

      Me gusta

      1. Muy bonito. Estoy seguro que tengo un suspenso en esta materia, ya que muchas veces quieres indicarles por dónde tienen que ir, y preocupa más eso que escucharles…
        Tomo buena nota.
        Y creo que estu cumple. Si es así ¡Feliz cumpleaños! Y si no, ¡Feliz no cumpleaños!
        Un fuerte abrazo, Padre Rafael.

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s