Solamente Dios puede entrar en nuestro interior y abrazar nuestro ser más íntimo

consolarEl consuelo de Dios. Muchos pensadores cristianos escribieron y hablaron del consuelo y del arte de consolar. […] El pueblo de Israel conoce y ha experimentado que Dios es de tal modo consolador que con toda confianza se le puede pedir: sea tu amor consuelo para mí, según tu promesa a tu servidor. El pueblo de Dios conocía esta promesa: como un pastor apacentará su rebaño, recogerá en sus brazos a los corderillos, los tomará en su seno, él mismo conducirá las ovejas recién nacidas… Ningún consuelo terreno o humano puede alcanzar la hondura de ciertos sufrimientos. Solamente Dios puede entrar en nuestro interior más profundo, solo Él abraza nuestro ser más íntimo… La consolación prometida se cumple con la encarnación del Hijo de Dios. Él hace suyas las palabras del profeta: aun cuando las montañas se conmuevan y se estremezcan los collados, mi misericordia no se apartará de ti.

No conviene perder de vista estas realidades; hemos de reconocer que, a pesar de nuestro afecto y comprensión, nuestro modo de consolar siempre se quedará corto: debemos invocar la ayuda del Señor y procurar que aquella persona que sufre acuda a Él y le abra las puertas de su corazón.

Dijo Jesús a la muchedumbre que le seguía en tierras de Galilea: bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados… Dios puede hacerlo, es el mejor Consolador. Muchas veces a través de otras personas que se acercan a quien sufre: son como el Cirineo que ayuda un poco a llevar la cruz… Os conviene que yo me vaya, pues si no me voy el Consolador no vendrá a vosotros; si me voy, os lo enviaré. Cada día se cumple esta promesa. Aunque quizá los discípulos no comprendieran estas palabras y llegaran a dudar que fuera oportuno que el Señor se marchara, a las pocas semanas pudieron comprobar la realidad. El día de Pentecostés el fuego del Espíritu encendió el corazón de cada uno, iluminó su inteligencia y todos entendieron lo que Jesús les había enseñado… El Espíritu Santo –presente en el alma del cristiano– nos conduce a Jesús: solo Dios consuela de verdad, el único que llega hasta el fondo de nuestras penas y nos levanta: Él sabe la necesidad de consuelo que sienten los hombres. La fuente a la que acudimos para llenarnos de consuelo es el Señor en el sagrario. Todo nos debe llevar a Él. [F. F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]

3 comentarios sobre “Solamente Dios puede entrar en nuestro interior y abrazar nuestro ser más íntimo

  1. Buen día y ojalá el Señor nos brinde con abrazar nuestro interior. Claro que como dice un buen sacerdote, amigo mío, ” Joaquín, hay que ponerse a tiro”,…, je, je.
    Pues que el señor nos dispare y nos dé de lleno en el corazón.
    Buen día a todos.

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