Importan más las personas, las ideas van y vienen

Comprensivos con las ideas opuestas

Es sencillo admitir a las personas afines con quienes nos compenetramos; sin embargo, es más difícil llegar a comprender a los que piensan y opinan de forma contraria. La virtud de la comprensión reclama este ejercicio de flexibilidad y de respeto: sin necesidad de admitir esas ideas opuestas a las propias, es posible acoger a la persona, entender por qué piensa así y cómo llegó a tales conclusiones; es posible comprender sus razones aunque no se compartan sus ideas.

La convivencia pacífica requiere esta actitud abierta; si falla, las diferencias se pueden convertir en causa de enemistad y de conflicto. Valen más las personas, las ideas van y vienen. Importan más el afecto y la cordialidad que los pensamientos. «Aprendí poco a poco a escuchar y a crear un espacio en el que el otro no solamente es libre para hablar, sino capaz de tener una visión clara de sí mismo. Y a comprender; a no aplicar ningún esquema previo, a acoger a la persona partiendo de ella misma, que siempre es algo único». Seguir leyendo “Importan más las personas, las ideas van y vienen”