La caridad más que en dar está en comprender

8165966626_869faa23ed_b.jpg«Más que en “dar”, la caridad está en “comprender”. —Por eso busca una excusa para tu prójimo –las hay siempre–, si tienes el deber de juzgar». San Josemaría Escrivá Camino, n. 463

Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y que se compren de comer. Jesús les respondió: no hace falta que vayan. El Señor es así: comprende la situación de aquellos que se han apresurado a buscarle. Aunque se lo piden los discípulos, no deja que caminen desfallecidos en busca de alimentos. Sabe que están cansados, que hay niños entre ellos, que como son demasiados no habrá comida suficiente en las aldeas cercanas: dadles vosotros de comer, es su respuesta.

La virtud de la comprensión nace en un corazón bueno –como el de Jesús–, generoso, dispuesto a ayudar y servir como lo necesiten los otros.

El simple hecho de convivir abre la necesidad de comprender y ser comprendidos. La soledad que deriva de la incomprensión nos resulta penosa porque la comunicación es naturalmente imprescindible entre los hombres.

Cuando nos sabemos incomprendidos aparecen un conjunto de emociones negativas que con facilidad conducen a la tristeza. Notamos que se han cerrado las posibilidades de entendimiento con unas personas, y este aislamiento nos reduce a una soledad difícil de sobrellevar.

Por eso, comprender, ser comprensivos con los demás, es un modo excelente de ejercer la caridad, de mostrar el cariño, de ayudar eficazmente a otros. Se puede decir que ser bueno –entre otras cosas– es ser comprensivo, porque, si uno no lo es, no puede ser bueno con los demás. La caridad, más que en dar, está en comprender.

El hecho de comunicarse con la confianza de ser comprendidos nos hace sentirnos bien. Cuando nos sabemos comprendidos entramos en un estado de alivio, de tranquilidad y de paz. [F.F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]

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7 comentarios en “La caridad más que en dar está en comprender

  1. Una persona comprensiva es aquella que tiene la facultad o capacidad y la inteligencia para entender y asimilar distintas circunstancias, cosas o personas. Se trata de poseer una actitud de tolerancia y entendimiento ante los actos o sentimientos ajenos. Comprender a los demás ayuda a desenvolverse con empatía, a resolver conflictos y a mantenerse por el camino del entendimiento.

    Acepta las diferencias de los demás. Es importante asimilar el hecho de que cada persona es diferente y sus ideas lo son también. La actitud de cada persona está ligada a sus experiencias pasadas, a la forma en que la criaron, a sus fallas y fortalezas y a toda una serie de circunstancias que influyen de manera directa sobre su vida. Por lo tanto, para ser comprensivo debes tener en cuenta de dónde proviene la otra persona, cuál ha sido su pasado, cómo es su presente y qué es lo que siente.
    Nadie, ni siquiera aquel que ha sido criado contigo, va a ser igual a ti, ni se va a comportar como tú.

    Desarrolla tu empatía. Para ser comprensivo es indispensable que te pongas en el lugar de los demás. Ponte a pensar y analiza como hubieras actuado si estuvieras en su misma situación. Observa su entorno, sus problemas, sus amistades, así podrías entender el origen del comportamiento de la otra persona y las causas que la llevaron a comportarse de esa manera.
    Verás que es mucho más fácil comprender a alguien cuando te encuentras en su lugar.

    Mantén tu mente abierta. Ten en cuenta que los tiempos van cambiando de forma vertiginosa y las cosas que hasta ayer eran insólitas, hoy pueden llegar a ser algo normal. Además, nadie es dueño de la verdad absoluta, lo que a ti te parece bien, a otros puede molestarles. Tu mente debe ir avanzando y no debe estancarse con ideas antiguas.
    No juzgues ni discrimines a los demás. Cada cual es consciente de por qué actúa de determinadas formas ante distintas circunstancias.
    Si no estás en los zapatos ajenos es imposible que sepas cómo actuar ante la misma circunstancia.

    Escucha con atención. Antes de emitir una opinión es necesario que escuches todo lo que tiene que decir la otra persona. Es preferible que omitas comentarios hirientes u ofensivos, trata de entender la razón de su argumento. Si no puedes lograrlo, exprésate de la mejor forma posible, sin insultar ni herir a la otra persona.

    Respetemos las opiniones ajenas. Es necesario que seamos respetuosas y que no tratemos de imponer nuestras ideas a otras personas. Debemos respetar y aceptar las ideas contrarias, incluso aquellas que no compartimos.

    Meditemos a diario. Está comprobado que aquellas personas que meditan con regularidad están más predispuestas a comprender y a aceptar sin resistencia. Estar en contacto y en paz contigo mismo te ayuda a no tomar las cosas de manera tan personal. Al contrario, podremos ver con mayor claridad y hallar el lado positivo de las cosas.

    Dejemos de lado actitudes tercas y egoístas. Ser comprensivo nos llevará a interesarte por los demás, sin imponer tu criterio propio. Así tu personalidad se enriquece, se vuelve más firme y te muestras más sabio. Antes de contradecir la opinión ajena, o de refutarla, contemos hasta diez y analicemos qué es lo que vamos a decir, para evitar ridiculizar a los demás o a ti mismo. Recordemos que las palabras hirientes o soberbias son difíciles de borrar.
    Si no entendemos a alguien, es preferible que preguntemos respetuosamente y que no demos nada por sentado. No se puede comprender aquello que no entendemos.

    Defendamos nuestros ideales. Ser comprensivo no significa que debas renunciar a tus propios pensamientos, opiniones e ideas. La comprensión implica ofrecer o mostrar tus criterios de manera no ofensiva y, si descubres que estás equivocada, entonces rectificar a tiempo. Deja el orgullo de lado y admite tus errores, demostrarás valor y coraje, además de evitar conflictos mayores. Ser comprensiva tampoco implica que debas dejar que pasen hechos atroces ante ti y que no debas hacer nada al respecto.
    Puedes tratar de entender, comparar y asimilar, pero si no estás de acuerdo no necesariamente tengas que aceptar.

  2. Hace tiempo me regalaron un juego.Se llama los imposibles de aquamarine games. Hay varios tipos más fáciles y más difícil (de lógica ).Este juego tiene unos hierros con distintas formas unidas por un punto.Se trata de buscar la manera de desunirlo y volver unirlo sin forzarlos,pasas horas intentándolo hasta que se consigue. Eso en cierta manera pasa en la confianza tener un punto,algo en común ,hace que mos sintamos más comprendidos,Y cuando opiniones distintas os separan ,pasa como en él juego buscas otra vez el punto por el cual sé une.Y cuando te das cuenta que tienes un punto de conexión , de compresión (que entiendes él juego),Entonces se puede jugar una gran partida.Porque entiendes perfectamente a la persona que habla.Puedes entender sentimiento sin palabras y emociones sin lágrimas.

  3. Tu comparativa me ha gustado mucho. Tu punto de conexión y comprensión me parecen muy importantes y llegar a entender sentimientos sin palabras y emociones sin lágrimas es un gran logro. Mi felicitación por esta entrada. Saludos.

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