Un proceso de transición [1]

Resultado de imagen para plebiscito venezuelaLa Jornada del plebiscito

Tras conocer que ayer en torno a 7,6 millones de venezolanos votaron en la consulta organizada por los partidos de oposición y la sociedad civil, y aunque en el blog no suelo tratar de temas políticos, voy a empezar una serie de entradas sobre este interesante proceso de transición que parece haberse iniciado en estos meses en Venezuela.

El Pueblo

Para los no venezolanos conviene saber que una Consulta Popular o Plebiscito no es un proceso electoral, no hay candidatos, es oír la opinión del pueblo… Al no ser un proceso electoral, no es competencia del CNE [Centro Nacional Electoral], no solo por interpretación, sino por mandato expreso de la CRBV [Constitución de la República Bolivariana de Venezuela] que dice en el Art. 187.4: Corresponde a la AN [Asamblea Nacional]  “organizar y promover la participación ciudadana”; lo cual no deja dudas… Por su lado dice en el Art. 292.7, respecto al CNE, “Todos los actos relativos a cargo de representación popular y referendos“. Cosa muy distinta. De manera que, tratándose de un acto de “participación ciudadana“, miente Tibisay [presidenta del CNE] ya que sus efectos sí son constitucionales. Al CNE no le corresponde nada en los actos de “participación ciudadana”, no electorales, que son competencia exclusiva del Parlamento.

Pues bien, ayer el pueblo habló, constitucional y políticamente, como debe ser. Lo “jurídico“, a lo que apela ahora Tibisay, no cuenta. La Constitución no es un conjunto de normas jurídicas, sino de cláusulas políticas, la Constitución es un pacto, no una ley.

El Régimen.

El régimen, jugando solo, quiso hacerse trampa a sí mismo. No movilizaron gente, prorrogaron horario y dejaron hasta el 27. Saben que no tienen votos, que no lograrán imponer su “ANC” [Asamblea Nacional Constituyente], que hoy no habló la MUD [Mesa de la Unidad] sino el país; pero se hacen los locos.

Los derrotados

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Negarse a perdonar es un acto malo y puede tener graves consecuencias

Conductas opuestas

Se opone a la benevolencia la negativa a conceder el perdón solicitado. Negarse a perdonar es un acto malo con graves consecuencias; especialmente para el que no perdona y, ciertamente, penoso para el que no es perdonado. La barrera que separa al ofendido del ofensor solo puede derribarse a través de la concordia entre ambos, y en este acto –por parte del ofendido– son necesarias la misericordia, la humildad, la benevolencia y, sobre todo, la caridad y la generosidad.

La reconciliación es imposible si el ofendido cultiva dentro de sí el odio, el rencor y el propósito de venganza. Estas actitudes, que pueden tener consecuencias trágicas, transforman la vida de las personas, porque esta clase de sentimientos tan intensos tienen un gran poder sobre la libertad de la persona que los padece y no los controla: son sentimientos que invaden y esclavizan. El impulso a la venganza no obedece a la razón; es decir, no procede de la reflexión, sino del orgullo. Seguir leyendo “Negarse a perdonar es un acto malo y puede tener graves consecuencias”