La «audacia de Dios»

Al crear seres con inteligencia y libertad, Dios eligió ser audaz. Se arriesgó más aún al enviar a su Hijo al mundo, que se hizo hombre y asumió un destino en esta tierra: «Jesús nunca se protegió, sino que aceptó todo lo que le venía de la voluntad de poder y la falta de escrúpulos de los hombres».

A lo largo de su existencia terrena el Señor aceptó los acontecimientos que se presentaban ante Él, fuesen más o menos gratos; expuso la verdad con claridad, y la envidia de los hombres se le vino encima. Su valentía y audacia no se manifestaron con aparato ni de forma deslumbrante, fluyeron día a día con sencillez:pasó haciendo el bien.

Jesús ha señalado con su actuar que vivir es un riesgo alto. Solo la audacia y la generosidad permiten al hombre conseguir el remate feliz de su paso por la tierra. [F.F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]

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