Sientes miedo? No pasa nada, lo importante es controlarlo

Superar el temor

A veces se identifica erróneamente la audacia con «no tener miedo». «El justo es alabado porque el temor no le aparta del bien, no por la falta completa de temor». La persona audaz no ignora la realidad, por el contrario, es consciente de que el riesgo al que se expone comporta un alto grado de incertidumbre. Ante lo desconocido el hombre –normalmente– siente miedo. No consiste, pues, en no sentir temor, sino en no dejar que el temor paralice o fuerce al mal o impida realizar el bien. Es audaz y valiente el que hace frente a la dificultad que le produce temor, no por ambición ni por miedo a ser tachado de cobarde, sino por amor al bien, es decir, por amor a Dios.

Quien se deja vencer por el miedo quizá tenga que reconocer –tiempo después– que su vida está discurriendo por un sendero equivocado y que se encuentra en esta situación: «he conocido cuál era mi camino, pero no lo he seguido». [F.F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]

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A veces es mejor no preguntar (humor)

Durante una visita a un hospital psiquiátrico, uno de los visitantes le preguntó al Director qué criterio se usaba para definir si un paciente debería o no ser ingresado.

“Bueno, dijo el Director, hacemos la prueba siguiente: llenamos una bañera, luego al paciente le ofrecemos una cucharita, una taza y un cubo y le pedimos que vacíe la bañera. En función de como vacíe la bañera, sabemos si hay que internarlo o no”

-Ah, entiendo- dijo la visita. – Una persona normal usaría el cubo porque es más grande que la cucharita y la taza.

-No- dijo el Director-Una persona normal quitaría el tapón. Usted que prefiere: ¿una habitación que dé al patio o al exterior?

La audacia de afrontar los retos diarios

Afrontar los retos diarios

Quizá la consideración de estos aspectos pueda llevar a pensar que la audacia es virtud para quienes, pocos o muchos, se vean capaces de afrontar grandes percances; y que al común de los mortales les basta con soportar resignadamente el acontecer diario.

Es un engaño y puede ser fruto de la mediocridad, la comodidad, la pereza o la mezquindad.

La vida, en sí, es una batalla diaria que tiene no pocos frentes. No existe lugar donde esconderse y nadie se libra de entrar en este combate: «vivir es enfrentarse con dificultades, sentir en el corazón alegrías y sinsabores; y en esa fragua el hombre puede adquirir fortaleza, paciencia, magnanimidad, serenidad». Seguir leyendo “La audacia de afrontar los retos diarios”

Lord of the Rings Medley – Lindsey Stirling

Otro de los vídeo musicales de Mariana:

La existencia, en toda su imprevisibilidad, no es ningún caos, sino que está ordenada por la mano de Dios

Condiciones para que la audacia sea virtud

Se dan notables diferencias entre la actitud natural de los audaces y la virtud de la audacia como tal. La audacia temperamental puede desencadenar consecuencias desfavorables.

La audacia es virtud si va acompañada, entre otras, de estas disposiciones:

  • Valentía para soportar el peligro que entraña la vida, sin caer en la queja o en el resentimiento cuando se producen situaciones complicadas que entrañan más riesgos.
  • Aceptación del sufrimiento: sobrellevarlo, sin dejar que nos amilane ni nos conduzca a la rebeldía estéril.
  • Disposición a crecerse ante la dificultad y mantener la esperanza de mejorar precisamente a través de esa situación adversa.
  • Entender que «la existencia, en toda su imprevisibilidad, no es ningún caos, sino que está ordenada por la mano de Dios».
  • Saber que toda dificultad superada sirve para ser más fuerte.
  • Confianza en Dios: «Él me sostiene, es indestructible, aun cuando atraviese peligros, incluso la muerte».
  • Atreverse a escuchar y obedecer a Dios cuando solicita una decisión que transformará nuestra existencia por completo, como puede ser la entrega a Dios plena.

(F.F. Carvajal en Pasó haciendo el bien)

La esposa preguntona (humor)

·Ella: ¿Qué harías si me muriera?
·Él: Te guardaría luto.
·¿Durante mucho tiempo?
·Muchísimo tiempo.
·¿Por qué?
·Porque te quiero y tu pérdida sería muy dolorosa para mí.
·¡Qué bonito! ¿Volverías a casarte con otra?
·No.
·¿Por qué? ¿No te gusta estar casado?
·Sí, me gusta.
·Entonces ¿te volverías a casar?
·Mujer, si me lo preguntas así, creo que después de haber guardado luto durante el tiempo suficiente y que mi vida volviera a tener sentido, sí, probablemente me volvería a casar.
·¿Reemplazarías mi foto en la mesilla de noche?
·No, por supuesto, pondría las dos fotos.
·Y… ¿Le darías mis palos de golf?
·No, eso no, porque es zurda.

·¿¿¿¿¿¿ Qué ??????