Humor femenino

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Para que la conciencia acierte

paisajes-del-mundoOrden en los amores (parte 4)

La valoración sobre lo que hay que hacer, es decir, el juicio de la conciencia, depende mucho de los conocimientos morales que se tengan; es decir, 1) del conocimiento acerca de cuáles son los bienes y deberes; 2) de la medida y el orden en que hay que querer los distintos bienes; y 3) sobre cuál debe ser el orden de los amores.

Hay un conocimiento espontáneo de lo que es ordenado o desordenado, bueno o malo. En principio, la acción buena se nos presenta como bella y la mala como repugnante. Todos los hombres normales sienten aprobación por la persona que se sacrifica y cumple con su deber, y repugnancia ante actos como el asesinato, el robo o la mentira. Quizá no sabrían explicarlo, pero todos se dan cuenta espontáneamente de que es malo incumplir una promesa (faltar a un deber); robar (hacer daño a un bien del prójimo); emborracharse (faltar a la medida en que se quiere un bien) o ser egoísta… Pero esta aprobación o repugnancia depende mucho de que se capte intuitivamente el orden o el desorden de la acción. Es decir, depende de que efectivamente parezca feo el mal y bello el bien. Si las acciones están disfrazadas, el sentido moral natural puede equivocarse. Seguir leyendo “Para que la conciencia acierte”