Preocupados, pero no tristes

La tristeza como enemigo (parte 2)

Buena parte de nuestras congojas proceden de pensamientos negativos y rotundos acerca de nosotros mismos. Conviene saber que los pensamientos negativos exagerados producen emociones negativas que amargan la vida propia y la de los demás, conducen a una tristeza inútil que impide remontar las equivocaciones y comenzar de nuevo.

Otras veces confundimos la tristeza con la preocupación, o dejamos que las preocupaciones se conviertan en tristeza. Mal camino, que requiere discernimiento. Toda situación problemática tiende a evolucionar, presenta unas posibilidades de acción para enderezar o cambiar el estado de las cosas: se empieza por donde se puede y, así, irán apareciendo nuevas perspectivas por donde continuar. «no hay ningún problema ante el cual no podamos pensar una solución». Sin embargo, si se cae en la tristeza, la inteligencia se nubla y no se ve bien el camino a seguir. (F. F. Carvajal en “Pasó haciendo el bien”)