Entre dos bandos

No sé, serán cosas mías, pero siempre acabo fijándome en la diferencia. Cada evangelista aporta, en el relato de la Pasión, pequeños detalles que no figuran en los demás relatos… Y, ante mis ojos, son esos pequeños detalles los que dan vida a la narración y me sitúan en Jerusalén con tal realismo, que no sé si estoy más allí a aquí, o si estoy allí viviendo aquí.

Durante la Pasión, el mundo se dividió en dos bandos, y aún anda dividido: de un lado, los verdugos, y, del otro, la Víctima. Escuchamos este año a San Mateo mientras sostenemos ramos de olivo en las manos. Toda una paradoja: los ramos nos sitúan en el bando de Jesús, porque muestran nuestro deseo de honrarlo. Pero, en cuanto la narración comienza, nuestros pecados nos llevan al otro bando: fueron ellos los que clavaron a Cristo al Madero.

“-«Amigo, ¿a qué vienes?»”… Judas ha saludado a Jesús con un beso mientras le clavaba en el alma un puñal… Lo ha besado de noche, para no ver sus ojos, porque también él, como nosotros, estaba entre dos bandos: el beso y el puñal, los ramos y las culpas… La respuesta de Jesús es también para mí: Amigo… “Yo no te engaño. No retiraré la cara cuando me beses, ni tampoco la retiraré cuando me escupas. Y, ya me beses o ya me escupas, te seguiré llamando «amigo»”. Seguir leyendo “Entre dos bandos”