El deber cobra una fuerza enorme cuando se aprende a amarlo

48854f0fe6f7d66fba14d98a21dd3002.jpgYa vimos como los bienes generan deberes en la conciencia (es la voz de los bienes). Ahora nos queda ver la proposición contraria; es decir, que seguir la voz de los deberes es un bien que es muy bueno y deseable para el hombre.

  • Esto es evidente. Lo propio del hombre es escuchar la voz de los deberes, sentir los deberes, percibirlos. Es lo que da dignidad al ser humano y lo que le hace diferente de los animales. El hombre es tanto más digno y tanto más maduro, cuanto tiene más sentido del deber.
  • Para vivir moralmente, oyendo la voz de los deberes, se necesita mucha fuerza. Y parte de esa fuerza proviene de tener la convicción profunda de que ese modo de vivir es bueno y bello. La vida moral alcanza una gran altura cuando esta manera de vivir es firmemente deseada como un bien. Entonces es cuando se combinan en plenitud la voz de los deberes y la de los bienes.

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