Lo importante no es ser casto, sino luchar por serlo

imageEl empeño por la castidad tendrá que afrontar una serie de pruebas a lo largo de la vida. Podríamos decir que la castidad no es la virtud, sino que la virtud es el amor a la castidad: o también, que lo importante no es ser casto, sino luchar por serlo. Conjugar la debilidad personal y la podredumbre ambiental con las altas cimas a las que Dios nos llama exige valentía. Es virtud poco frecuente pero muy deseable, que ha de acompañar el alma en su constante crecimiento interior hasta el día de la muerte. Hay que estar dispuesto a mirar la realidad cara a cara. Ciertamente, como enseña el Catecismo, «la castidad tiene unas leyes de crecimiento; este pasa por grados marcados por la imperfección y, muy a menudo, por el pecado. El hombre virtuoso y casto se construye día tras día con sus opciones numerosas y libres».

Pero el ser humano nunca está solo en su lucha. Seguir leyendo “Lo importante no es ser casto, sino luchar por serlo”

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