─Nada ni nadie es inútil en el universo ─le dijo a Gelsomina

Gelsomina era una especie de esclava comprada por diez mil liras. Su dueño, un animal llamado Zampanó iba por los pueblos de Italia a bordo un carromato motorizado exhibiendo su fuerza presuntamente hercúlea, mientras Gelsomina repicaba el tambor. A ella le habría gustado que su amo, de quien se iba enamorando poco a poco, la mirase con cariño; pero aquella bestia elemental la ignoraba por completo cuando no la maltrataba.
Lloraba Gelsomina porque pensaba que su vida no tenía razón de ser, que solo era un trasto inútil, hasta que una noche un payaso loco le convenció de lo contrario.
─Nada ni nadie es inútil en el universo ─le dijo─. Todo lo que Dios ha creado tiene un motivo y un fin. Yo no sé para qué sirve esta piedrecita que tengo en la mano. Si lo supiera sería el Padre Eterno; pero si está piedrecita fuese inútil hasta las estrellas dejarían de tener sentido. 
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15 comentarios en “─Nada ni nadie es inútil en el universo ─le dijo a Gelsomina

  1. Querida Gelsomina :
    Hace veinte años te llamé “Oriente” en un cuento que escribí sobre el Nacimiento de Jesús. Permíteme que hoy te cambie el nombre.

    ¿Por qué Gelsomina? Porque tu imagen me trae el recuerdo de una chiquilla de ojos saltarines, mirada traviesa y cara de alcachofa que aparecía en “La Strada”, una película inolvidable de la postguerra italiana.

    Lloraba Gelsomina porque pensaba que su vida no tenía razón de ser, que solo era un trasto inútil, hasta que una noche un payaso loco le convenció de lo contrario.

    ¿Comprendes ahora por qué te llamo Gelsomina? Tú también estuviste así, aburrida en una esquina de la galaxia y llegaste a pensar que eras una estrella inservible, una especie de error del Todopoderoso. Pero, cuando te dejaste llevar por el Ángel, te convertiste en un personaje imprescindible. Fuiste la primera señal de tráfico que instaló Yahvé para orientar a los Magos. Hiciste la travesía del desierto con escolta de reyes y manto de plata. En Jerusalén pusiste en jaque a la jet con su monarca a la cabeza. Y, sobre todo, te posaste sobre la gruta donde nació Jesús, y viste al Niño que tantos reyes, profetas y patriarcas habían soñado ver, y no vieron. Fuiste la lámpara en la mesilla de noche de María y el farol del portal que alumbró a los Pastores. Para colmo, tu larga cola de luz bailó en el cielo el primer villancico que compusieron los ángeles.

    Querida Gelsomina, yo sé que Dios te ha encargado una nueva misión. Esta Navidad darás escolta a cientos de miles hombres, mujeres y niños, que llegarán desde Oriente porque te han visto en el Cielo. Llevan tu imagen en la retina y un cargamento de sueños imposibles en la mochila.

    Me dicen que se cumplirán esos sueños sólo si te descubrimos también desde Europa. Sólo así se producirá de nuevo el milagro de Belén; pero me temo que no está el horno para bollos ni tenemos la pupila para estrellas.

    Cuando te encuentres sobre la Península echa un vistazo hacia abajo y lo entenderás. Verás a millones de españoles que caminan por las calles con la cabeza inclinada hacia el suelo. ¿Problemas de cervicales? No, querida estrella: llevan en la mano un artilugio hipnótico con una pequeña pantalla de la que no pueden apartar la vista ni un segundo. ¿Se trata de una enfermedad? Probablemente, pero aún no ha sido clasificada por los galenos, quizá porque ellos mismos están también ocupados contemplando su propio ombligo electrónico.

    Te preguntarás qué es lo que capta la atención de tantos. Si te respondo que los “pokemon” no entenderás nada. Tampoco yo, no te preocupes. Por lo visto, muchos juegan a atrapar seres virtuales que pululan por las calles pero sólo pueden verse en esos mágicos rectángulos.

    El Doctor Kloster ya habla de una neurosis nueva, que es epidémica, virulenta y contagiosa. Los afectados piensan que no hay vida más allá de su pantalla, y han perdido por completo la capacidad de mirar al cielo. Es el mito platónico de la caverna en versión cibernética.

    ¿Remedios? A eso me dedico yo, querida Gelsomina. Mi trabajo consiste en levantar una a una las barbillas de los pantalleros para que vean la luna, el sol, las estrellas, las aves del cielo, los árboles del bosque, los rostros de las gentes. Y puedan mirarte también a ti, Gelsomina, y a ese Dios inmenso que vendrá dentro de nada en los brazos de María.

    Publicado por Enrique Monasterio

  2. Hola se que esta estrella por circunstancias tampoco llegara a Belén será. un cuento a medias ,Gelsomina se volverá a esconder y se quedara parada …….Don Enrique gracias

  3. Hola…esto que comparto no tiene que ver con que me de tristeza el cuento de Gelsomina,……… hoy la entrada me ha recordado que es días de Reyes donde los centros comerciales y tiendas estarán a tope de padres comprando juguetes…..En mi casa como éramos siete hermanos no había Reyes personales bastante hacían mis padres con darnos de.comer y ropa aprendimos muy pronto lo que era eso de las !!!herencias!!!heredas ropa ,calzado,juguetes .Sin Embargo aunque el dinero escaseaba y mucho mi padre con gran esfuerzo hacia por que tuviéramos algo..una muñeca para las chicas..un balón de.fútbol para los chicos.cuando se podía más ,una bicicleta para siete lo hacíamos por turno dabas una vuelta y le tocaba al otro los mayores llevaban a los.pequeños las peleas es lo que mejor recuerdo .No recuerdo a quien de todos se le ocurrió que quería ese año raquetas de tenis con sus pelotas …El caso es que para poder jugar mis hermanos tuvieron que hacer un sitio en un campo dejarlo en tierra para que botara la pelota que era casi imposible ,la red.era de sacos unidos con un cordel y atados a un palo en los extremos. Los pequeños eran los recogepelotas. …Lo que nunca faltaba era alguien disfrazado de Rey Mago que lo único que tenía de rey era la barba de varios días ,lo otro era ropa vieja…por la mañana aparecía una muñeca hecha de patatas con su traje una naranja una manzana etc..nos lo pasábamos pipa .Ningún dinero del mundo puede comprar todo lo bien que nos lo pasamos asique veces no es la cantidad,es aprender a compartir y el saber jugar…..Mis primeros reyes en lo que haces una carta y te traen exactamente lo que pides los tuve con 16 años en El Opus Dei. No me preguntes que?? no me acuerdo pero si de ver los regalos en el cuarto de estar no eran grandes regalos pero si detalles de cariño (yo simplemente trabajaba y tenía mi sueldo).Pero siempre tube mi regalo..adiós Rosa feliz día de reyes..

  4. Pienso Isabel que la alegría no está en tener muchas cosas sino en disfrutar lo que se tiene. Yo también deseo feliz día de Reyes para todos. A D. Rafael un “gracias” por tantas sorpresas que nos llegan cada día. Sus temas y sus palabras hacen de este blog que sea el mejor. Saludos.
    Isabel no estés triste, recuerda mi lema….Un abrazo

      1. Si su muñequito indica que no sabe a lo que se refiere Isabel es a una contestación mía a una entrada suya de 2004 y lo que dice es que le ha servido para conocerme. La entrada es COMENZAR Y RECOMENZAR.

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