En el mundo de hoy existe, junto a la miseria corporal, mucha miseria espiritual

dos en uno.JPGTu segundo deber consiste en prestar ayuda espiritual al prójimo siempre que te sea posible. Las enfermedades del espíritu son aún más apremiantes que las físicas. Corregir al que se equivoca, enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos del prójimo, perdonar las ofensas y rogar a Dios por los vivos y los difuntos: estas son las principales obras de misericordia espirituales. Nada hay más precioso en este mundo que un alma en gracia, porque ha sido comprada con la preciosa sangre de Cristo. Una vida entera gastada en rescatar a una sola alma de la ruina espiritual es una vida bien aprovechada. Si las circunstancias no te permiten tratar a muchas almas, entrégate a las pocas que la amorosa Providencia haya puesto a tu lado. 

Hacer el bien a los demás es una caridad desinteresada. Compartir sus necesidades físicas y materiales, aliviar su penuria, mitigar su tristeza y ser un instrumento que brinde ayuda espiritual a su alma es una caridad a imagen de la de Cristo y contribuye a la salud de la Iglesia, su Cuerpo Místico.
En el mundo de hoy existe, junto a la miseria corporal, mucha miseria espiritual: una fe que agoniza, una esperanza hecha pedazos, un amor destrozado, la duda, el error, la pasión y el pecado. No dejes que tu caridad ignore tanta miseria. Un día, la muchedumbre puso a los pies de Jesús a un hombre afectado de una cruel parálisis. El Señor, sin embargo, vio en él una desgracia aún peor: la enfermedad del alma. Conmovido en su misericordia divina, pronunció unas palabras omnipotentes: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados». El Señor sabía que la necesidad de su alma era mucho mayor que la del cuerpo.
El alma es más profundamente consciente de sus necesidades que el cuerpo. Quien sufre solo en el cuerpo puede ser feliz mientras su alma permanezca sana. Pero aquel cuya alma está enferma nunca puede hallar reposo, por sano que se conserve físicamente. El pecador no siempre es consciente de su enfermedad, pero a la hora de la muerte su triste estado, lejos de hallar la paz, se agrava aún más. (L. G. LOvasik en “El poder oculto de la amabilidad”)

Anuncios

12 comentarios en “En el mundo de hoy existe, junto a la miseria corporal, mucha miseria espiritual

  1. Hola …..muy dura la entrada !!!menos mal que el Amor de Dios es más grande y es El el que juzga y perdona…”Mi los malos son tan malos,mi los buenos son tan buenos”….adiós hoy estoy escuchando a Pitingo muy buena música

  2. A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza. Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual. La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higiénicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su diakonia, para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad. En los pobres y en los últimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a los pobres amamos y servimos a Cristo. Nuestros esfuerzos se orientan asimismo a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el origen de la miseria. Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en ídolos, se anteponen a la exigencia de una distribución justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir.

    No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros —a menudo joven— tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía! ¡Cuántas personas han perdido el sentido de la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud. En estos casos la miseria moral bien podría llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el único que verdaderamente salva y libera.

    El Evangelio es el verdadero antídoto contra la miseria espiritual: en cada ambiente el cristiano está llamado a llevar el anuncio liberador de que existe el perdón del mal cometido, que Dios es más grande que nuestro pecado y nos ama gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comunión y para la vida eterna. ¡El Señor nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza! Es hermoso experimentar la alegría de extender esta buena nueva, de compartir el tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vacío. Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a Él, podemos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana.

    1. Si no lo digo reviento….En la lista faltan ..los Sacerdotes que abusan de niños …profesores de.religión igual.Gente religiosa que en fin …tienes casos en la tele todos los dias…..Ala.ya podéis darme!!!.En esto de la
      miseria del alma hay mucho donde escoger…

      1. Hola ….hoy el Obispo de San Sebastián .Contundente pide perdon a las víctimas y a la gente que acude a la iglesia por el caso de abusos a tres menores por él vicario de la diócesis.Me alegro que allá Obispos y sacerdotes que den la cara Te hace entender que aun merece la pena.Igual que hice el otro comentario como critica hago este en la misma proporción y con más alegría..Aunque las palabras no son textuales Le pido a Rosa que las busque en internet ya que en este momento no tengo Wi-fi pero creo que deberían estar en el blog.como señal de que algo cambia.Adiós

  3. Perdonar es Esencial

    Existe una necesidad básica en lo profundo de nuestro ser para la reconciliación en vez del resentimiento.

    El escritor norteamericano Ernest Hemingway escribió la historia de un padre Español que por fin decidió reconciliarse con su hijo; éste se había ido de su casa a la ciudad de Madrid. Como no sabía dónde encontrarlo su padre publicó un anuncio en el periódico El liberal. El anuncio leía lo siguiente: Paco, encontrémonos en el hotel Montana a las 12 del mediodía el próximo martes. Todo ha sido perdonado y olvidado. Firmado, Papá.

    Si no está muy bien familiarizado con la cultura española. En España Paco es un nombre muy común, y al próximo martes cuando el padre fue al hotel Montana a buscar a su hijo se encontró a 800 jóvenes que se llamaban Paco y cada uno estaba esperando a su padre.

    Hay algo en nosotros que anhela reconciliarse con aquellos que nos han ofendido. Dios no nos ha diseñado para la amargura. Debemos recordar que el perdón es esencial para los que ofenden.

    Un fin de semana de Octubre de 1982, Kevin Tunnell, un joven de 17 años, estuvo involucrado en un accidente de transito. Tomó una decisión bastante estúpida. Decidió conducir y tomar al mismo tiempo. Chocó con otro auto matando al conductor; una jovencita de 18 años.

    Kevin fue condenado por homicidio involuntario y por conducir bajo el estado de ebriedad. Pagó su sentencia en prisión. Inclusive, cuando salió de la cárcel, invirtió siete años haciendo campaña en contra de los conductores embriagados. Kevin estaba completamente arrepentido por la decisión tonta que había tomado.

    La familia de la muchacha lo demandó por 1.5 millones de dólares, pero se conformaron con $936 dólares y que pagara un dólar a la vez, cada viernes por los próximos 18 años. El dinero no era el caso. La familia quería que fuera un recordatorio semanal para Kevin del día en que murió su hija.

    En cuatro ocasiones los padres de la muchacha llevaron a Kevin a corte porque no pagaba ese dólar—y no es que Kevin no quería pagarles. Era ese maldito recordatorio semanal de la muerte de la muchacha lo que lo atormenta. Kevin les ofreció una caja con 936 cheques de un dólar, para que los cambiaran cada semana. Pero los padres se negaron. No era el dinero lo que los padres querían, lo que ellos querían era que Kevin sintiera excesiva tristeza. De hecho, Kevin pasó 30 días en la cárcel por no pagar ese dólar un viernes.

    Ahora bien, ninguno de nosotros cuestionaría el coraje y la rabia de los padres por haber perdido a su hija. Pero la pregunta que nos debemos plantear es la siguiente: ¿Qué tanto es suficiente? ¿Serán suficientes 936 pagos de un dólar? ¿Cuándo el último pago llegue, les traerá paz a los padres? Lo dudo. Lo dudo porque el perdón no solamente es esencial para los que ofenden sino también para los ofendidos.

    Cuando no queremos perdonar envenenamos nuestro corazón y nuestra mente con la amargura. La amargura y el resentimiento son dañinos para la salud. Es la contaminación del alma lo que amargará su vida. Y si puede, lo deformará, y lo peor, lo destruirá, pero en ambos casos lo dejará inmóvil.

    Es la amargura de nuestro orgullo lo que nos impide perdonar a los demás. Pensamos que ya basta con que nos traten de esa manera. El orgullo promueve un espíritu vengativo. El orgullo dice, “Nunca te perdonaré lo que me hiciste”.

    Si quiere ser libre y hacer libre a aquellas personas que te han ofendido de una vez por todas. Recuerda que perdonar no es una opción, es esencial. Debemos estar dispuestos a seguir perdonando todas las injusticias.

    Efesios 4:32

    Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo

    1. Hola… en esta historia la chica está muerta y nadie piensa en ella cada uno en su dolor y cada uno en buscar culpables……Hace un par de años dos chicos que conocía viniendo de la discoteca tuvieron un accidente de coche por un despiste del que conducía ,uno de ellos que IVA de copiloto se murió desnucado tan siquiera se entero el que conducía salió casi ileso. .Lo más triste es que eran primos y él. que conducía llevaba años fuera y acababa d llegar a vivivir aqui nadie le echó nada en cara es más. lo ves muchas veces acompañando a su tía. ..y lo más triste es que era hijo único 24 años…..Asique a veces no queda nada mi resentimiento mi amargura lo malo es que hay gente que cuando eliges ir por otro camino que no es él que creen ellos el único bueno ,piensan k todos los demás son degemerados o que estamos en la mierda todo el día te sorprendería la gente si le diéramos la oportunidad de conocerla y que no es bueno sólo ver la paja en el ojo ajeno y que en todos lados se cuecen habas y cuando juzgues a los demás los demás te pueden juzgar a ti. Adiós

  4. Hola a todos de nuevo…he encontrado este blog del comunicado del obispo de San sebastian sobre el acaso de abusos a menores. .Iglesiaactualidad. …Es el blog oficial es muy interesante.y lo explica muy bien .adios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s