Una conversación en la que poder desahogar tu corazón es el tranquilizante más eficaz

Nunca se encontró el Señor con alguien afligido para el que no tuviera una palabra de consuelo; con alguien temeroso al que no dirigiera una palabra de aliento; alguien perseguido a quien no defendiera; alguien necesitado a quien le negara ayuda. A la viuda de Naín, después de haberse compadecido de su pérdida, le dijo: […]

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