Aceptar una reprimenda injusta con amabilidad y buen humor suele interpretarse como señal de inocencia

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Cuando te corrijan, sigue estas directrices: 
—Escucha sin interrumpir hasta que la persona que te está corrigiendo haya dicho lo que piensa. Esta renuncia de ti mismo te dará serenidad y te ofrecerá la oportunidad de pedir ayuda al Espíritu Santo para saber cómo comportarte.
—Ofrécete a meditar el asunto. Si la acusación es falsa o injusta, ten al menos el coraje y la buena voluntad de decir que lo pensarás, aunque no veas las cosas como te las exponen.
—Evita reaccionar hablando o actuando con violencia o arrogancia, sobre todo si la acusación es falsa. La autodefensa o tu indignación expresa ante la injusticia brinda al otro una fácil oportunidad de suponer que tienes conciencia de tu culpa, por lo menos en cierta medida. Por otra parte, aceptar una reprimenda injusta con amabilidad y buen humor suele interpretarse como señal de inocencia de la acusación que se hace.—Procura fomentar un sentimiento de gratitud hacia Dios porque te ofrece la ocasión de sufrir por Él. Convierte la reprimenda en una oportunidad para practicar el amor a tus enemigos y demostrar la calidad de tu amor a Dios. Pídele al Señor la gracia de guardar silencio, como hizo Él cuando fue víctima del vil desprecio de la gente y de sus jueces aquel primer Viernes Santo. (L. G. Lovasik en “El poder oculto de la amabilidad”)

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4 comentarios en “Aceptar una reprimenda injusta con amabilidad y buen humor suele interpretarse como señal de inocencia

  1. Creo que nos ayudará a ser mejores
    Decálogo de la amabilidad

    1. Trata de conocer y respetar los derechos y los méritos de los demás, y de aceptar sus formas de pensar, aunque sean distintas de las tuyas.
    2. Trata a los demás con el mismo respeto y cariño con el que te gustaría que te tratasen a ti.
    3. Procura ser complaciente con los que te rodean cuando te piden un favor o solicitan tu ayuda.
    4. Utiliza palabras como gracias, perdón, por favor, que te facilitaran y harán más agradable tu relación con los demás.
    5. Intenta ver en cada persona lo mejor de ella. Seguro que lo encontrarás y te sorprenderá.
    6. Acostúmbrate a expresar tus mejores sentimientos, no los reprimas. Trata a los demás con la naturalidad, la alegría y el afecto que espontáneamente salgan de ti.
    7. Acostumbrate a sonreír. Muéstrate solidario, optimista y colabora con las personas con las que convives.
    8. Piensa que, si todos tratamos de dar lo mejor de nosotros mismos, todos seremos mucho más felices.
    9. Trata de analizarte y observa si, cuando eres amable o afectuoso con los demás, te sientes más a gusto contigo mismo.
    10. ¿Cuántas horas al día estás de buen humor? Si son muchas, alégrate porque estás construyendo un mundo más agradable.

  2. El ser cristiano siempre tiene que ser el de un hombre buscador del bien, buscador de lo bueno. Es buscando el bien, es buscando lo bueno que me abro a la esperanza. La esperanza me lleva al bien, la desesperanza me lleva al mal, a sentirme mal.
    Kierkegaard el pensador danés afirmaba: La vida solo puede ser comprendida mirando para atrás. Eso está muy bien, porque la mayoría de las cosas que nos pasan, necesitamos del tiempo para entenderlas y comprenderlas, pero de todos modos debemos vivir la vida hacía adelante, viviendo plenamente el hoy. Un hoy que tal vez no entendamos, aunque no estoy muy seguro de que sea necesario entenderlo.
    Si, empero, estoy seguro que es menester vivirlo siempre con esperanza. Esa esperanza que me da el saber que Dios permite que la vida nos apriete pero jamás que nos ahorque.
    El que no pone voluntad y fortaleza para sobrellevar lo malo, no vive en plenitud para gozar de lo bueno. Si siempre empapas tu vivir mirando lo malo, es muy difícil darte cuenta de lo bueno.

    Lo importante no son los hechos dolorosos que te van sucediendo en la vida, sino el cómo se reacciona. Si te pones a coleccionar heridas, vivirás como un pájaro herido, incapaz de volar. Si Dios permite que pases por algo, Él te hará salir de ahí. En lo difícil, busca a Dios. En lo feliz, agradécele. En la tranquilidad, adóralo. En el dolor, cree.

    Dios y el diablo, el reino de los cielos y el amor, en fin, todo lo que realmente importa, la persona humana lo lleva dentro de sí misma. El gran viaje de la vida consiste en descubrir lo magnifico que llevamos dentro de cada uno de nosotros.

    Sacar a la luz lo que somos y lo que sentimos es gozar cada día de vivir, sentirse gozoso de haber nacido, sentirse gozoso de lo que estoy viviendo. Lo más bello de la vida, cada hombre lo lleva dentro de sí. Hay que saber descubrirlo, hay que saber encontrarlo, y cuando lo descubras, piensa que lo tienes para poder darlo, para poder brindarlo a otro. Es frecuente que nos olvidemos de nuestra responsabilidad de dar. Si alguien da amor es porque ama, no porque espera que le retribuyan con amor. Si damos esperando algo en compensación, seguramente no nos sentiremos felices. Cuando le decimos “buen día” a alguien es porque deseamos desearle un buen día, no porque esperamos algo a cambio. Si esperábamos una respuesta y ésta no llega, nos desalentamos. Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero si te prometió fuerzas para cada día, consuelo para cada lágrima y luz para caminar. (Facundo Cabral)

    La vida es el regalo que Dios nos hace. El modo en que la vivimos es nuestro regalo a Dios. Hay que hacer de la vida diaria un fantástico regalo para El.

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