El carácter de una persona aparece claramente reflejado cuando ejerce su autoridad

liderazgo autoridad.jpg

Corregir o reconvenir consiste en reprender a otro con autoridad, abierta y directamente, por lo que ha hecho mal. Es la manera de expresar desaprobación hacia la persona corregida y deben hacerlo, obviamente, quienes poseen un cargo de gobierno sobre otros, como ocurre con las autoridades eclesiásticas, los representantes de la ley, los padres, los empresarios, los profesores…; en definitiva, quienes tienen obligación de proteger los verdaderos intereses de cualquier actividad en general.
Cuando las exhortaciones amables y el estímulo han fracasado, la caridad debe tomar el camino de la amonestación, que ha de ser siempre manifestación del amor. Cristo no dudó en pronunciar palabras de reprobación: reconvino a Cafarnaún y a Jerusalén, a los apóstoles e incluso a Pedro. Dios censura todo error a través de la voz de la conciencia. Solo es lícita la corrección que está justificada, es decir, si se trata de un pecado o de esas faltas más leves que conducen fácilmente a él. El Señor dijo: «Andaos con cuidado. Si tu hermano peca, repréndele; y, si se arrepiente, perdónale. Y si peca siete veces al día contra ti, y siete veces vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, le perdonarás». No se está refiriendo a la mera compensación personal del ofendido, sino a la corrección y salvación del que yerra, pues Cristo ha dicho: «Si te escucha, habrás ganado a tu hermano».

El carácter de una persona aparece claramente reflejado en el ejercicio de su autoridad. No puedes evitar manifestar tu grandeza o tu pequeñez, tu egoísmo o tu consideración, en la manera de tratar a quienes te están sujetos, tanto si eres padre o madre de familia, como el jefe de una empresa, un hombre de buena posición social, un superior o un alto cargo en alguna institución. Es señal de debilidad de carácter ejercer la autoridad con ánimo de enaltecerte a ti mismo jactanciosamente, aludiendo con frecuencia a tu autoridad e insistiendo sin motivo en el respeto que se te debeDemuestras tu debilidad de carácter si te tomas como un asunto personal el fracaso en la ejecución de una tarea —o tal vez un error inadvertido— de un subordinado tuyo. Si eres magnánimo, te olvidarás de ti mismo cuando debas corregir y solo tendrás en cuenta el éxito del trabajo que se tiene entre manos y el bien de la persona a quien corriges.
Muestras también que eres débil de carácter cuando hablas o actúas como si la autoridad llevara aparejados un conocimiento, una prudencia, una capacidad y un juicio perfectos en todo. Si tu carácter es sólido, te conducirás siempre con sencillez y modestia, porque, por mucha autoridad que poseas, serás consciente de que es un medio necesario para unir a los hombres y obtener grandes bienes. La firmeza de carácter de quien tiene autoridad significa reconocer las propias carencias. Consultarás a otros y buscarás consejo; pedirás ayuda y delegarás voluntariamente en los demás. (L. G. Lovasik en “El poder oculto de la amabilidad”)

Anuncios

4 comentarios en “El carácter de una persona aparece claramente reflejado cuando ejerce su autoridad

  1. Dentro del término de carácter voy a decir mi impresión sobre “El opinador”. Es un personaje que acostumbra a opinar sobre cualquier cuestión, y con una soltura olímpica. No es que sepa mucho de muchas cosas, pero habla de todas ellas con un aplomo que llama la atención. Nada escapa de los perspicaces análisis que hace desde la atalaya de su genialidad.

    ¿Es que acaso no tengo libertad para opinar?, dirá nuestro personaje. Y darán ganas de responderle: libertad sí que tienes, lo que te falta es cabeza; porque la libertad, sin más, no asegura el acierto.

    Pertenecer al sector crítico y contestatario es para esas personas la mismísima cima de la objetividad.

    —Pero la crítica puede hacer grandes servicios a la objetividad.

    Detrás de una actitud de crítica tozuda y sistemática suelen esconderse la ignorancia y la cerrazón. Si hay algo difícil en la vida es el arte de valorar las cosas y hacer una crítica. No se puede juzgar a la ligera, sobre indicios o habladurías, o sobre valoraciones precipitadas de las personas o los problemas.

    La crítica debe analizar lo bueno y lo malo, no sólo subrayar y engrandecer lo negativo. Un crítico no es un acusador, ni alguien que se opone sistemáticamente a todo. Para eso no hacer falta pensar mucho, bastaría con defender sin más lo contrario de lo que se oye, y eso lo puede hacer cualquiera sin demasiadas luces. Además, también es muy cómodo, como hacen muchos, atacar a todo y a todos sin tener que defender ellos ninguna posición, sin molestarse en ofrecer una alternativa razonable —no utópica— a lo que se censura o se ataca.

    —Tengo la impresión, además, de que quienes están todo el día hablando mal de los demás, tienen que amargarse ellos también un poco la vida.

    Parece como si vivieran proyectando alrededor su propia amargura. Como si de su desencanto interior sobrenadaran vaharadas de crispación que les envuelven por completo. Les disgusta el mundo que les rodea, pero quizá sobre todo les disgusta el que tienen dentro. Y como son demasiado orgullosos para reconocer culpas dentro de ellos, necesitan buscar culpables y los encuentran enseguida.

    —Pienso que la agresividad que observan en algunos medios de comunicación produce a veces una actitud demasiado ligera en las valoraciones y que influye bastante en las personas,: creen que aumentan su prestigio intelectual empinándose sobre un exagerado escepticismo crítico.

    Sí, y hay que estar atentos, porque se contagian casi imperceptiblemente de esas actitudes, que además muchas veces les lleva a hacer una intensa propaganda de su laxitud ante muchos valores importantes en la educación.

  2. Sé que soy la que soy y habrá cosas que nunca cambiarán. Me conmueve la oración que leía el otro día: “Quiero perdonarte Jesús porque a veces no me acepto como soy y me lleno de rabia. Por mis egoísmos sembrados en mi alma. Sé que no son tuyos. Pero ahí los tengo. Te perdono porque no me pules, no me cambias. Y me dejas vivir sin violentar mis formas, sin cambiar mis gestos, sin hacerme de nuevo. No sé cómo consientes que mis pasiones convivan con tu amor más verdadero. Te perdono por no hacerme puro, por no hacerme niño, por no darme un alma más grande. Te perdono por llamarme con mi piel, con mis huesos limitados, con mis manos tan torpes. Te perdono. Porque me llamas a mí en mi debilidad, a mí que no logro sostenerme a mí mismo. Te perdono por no haberme hecho de nuevo cuando te pedí que lo hicieras y haber decidido besarme en mi carne enferma”.

    ¡Cuánto me cuesta aceptarme tan frágil! Quiero cambiar para ser perfecto, para no cometer errores, para ser inmaculado. Me da miedo que no me quiera Dios si no cambio. No actúo entonces por amor, sino por temor.

    Voy midiendo cauteloso mis pasos por miedo a pasar esa línea invisible que yo mismo me he marcado. Ese límite sagrado que he puesto en mi vida en el nombre de Dios. Por miedo al qué dirán de los hombres que observan mi vida y ven sus manchas. Por miedo a ese Dios que me he creado, que es juez y protector celoso de mi vida.

    Y yo quiero agradarle. Y hago muchas cosas sólo por agradarle. Y cuando actúo mal me angustio pensando en su reacción al no aprobar mis pasos. Tengo tan grabada esa imagen en mi alma que sólo Él mismo puede cambiarme por dentro.
    Aleteia

  3. Rosa…tú. comentario es acertado y tienes razón en mi caso has dado de lleno. ..pero al mismo tiempo te has “clavado” una punta en él pie. (Espero que se entienda)…………..Creo que la entrada no va de esto y no tengo nada que decir…Pero ojalá que en este blog la gente hiciera más comentarios por que de todo el mundo se aprende algo aunque sea un chiste. Y siempre enriquece. Aunque allá comentarios que no sean aplaudidor del que escribe….Adios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s