En ocasiones, la ira se expresa silenciosamente bajo la forma de un hiriente sarcasmo

burla.jpgUna broma inofensiva es un regalo de la caridad destinado a animar y sembrar alegría en una reunión: disipa la tristeza con una amable sonrisa. Las bromas motivadas por las peculiaridades de cada uno o por circunstancias graciosas no hacen daño a nadie. Aunque muevan a risa a costa de uno, infunden vida a muchas fiestas y ofrecen una válvula de escape deseable y, con frecuencia, necesaria.
No obstante, una broma no debe convertirse nunca en una burla. El sarcasmo puede provenir del talento que alguien posee para la observación de la vida de los hombres y de sus debilidades. Quienes son ingeniosos suelen caer con mucha facilidad en él, convirtiéndolo en una especie de profesión social que los hace amenos conversadores, aunque a veces sea a costa de otros. Es fácil que falten a la caridad con sus críticas, o a la justicia revelando algún secreto. Sienten la tentación de decir cosas graciosas que raramente suelen ser amables. Muchas veces hay en ellos cierta dosis de amarguraLa vista de lince que todos tenemos para el mal la consideramos a veces sentido del humor. En esta vida, la costumbre de emplear el sarcasmo, unida al talento para analizar el carácter ajeno, puede ser el origen de muchas faltas de caridad. Se trata de un talento difícil de dirigir, porque cuesta mucho obtener algo de él que sirva para gloria de Dios.

El sarcasmo puede nacer también de un alma que no es feliz: cuando el corazón carece de paz, es posible que la envidia lo induzca a herir a los demás. O puede proceder del resentimiento. Llevado por la ira, el deseo de venganza, la envidia o una maliciosa alegría ante la desgracia ajena, hay quien dirige la afilada y ponzoñosa daga del sarcasmo contra el corazón del hermano con intención de herirle. A la tristeza de este mundo, una tristeza que Cristo gustó durante los últimos días de su paso por la tierra, se le viene a añadir la burla.
En ocasiones, la ira se expresa silenciosamente bajo la forma de un hiriente sarcasmo. Eres sarcástico cuando, llevado por la cólera, exageras con ironía las virtudes de otro («tú, por supuesto, eres incapaz de equivocarte»); o cuando simulas una compasión excesiva hacia ti mismo («siempre soy yo el que tiene que ceder»); o cuando te refieres mordazmente a lo que tienen otros y a lo que podrías tener tú si no te ataran tu familia o tu trabajo («aquí todo el mundo tiene algo que decir menos yo, que soy un esclavo»). Pocas cosas hay capaces de hacerte tan desagradable como una autocompasión sarcásticaNi siquiera cuando está justificado corregir algo mal hecho es útil ser sarcástico: solo sirve para despertar un profundo rencor.
Es voluntad de Dios que respetes la integridad de tus semejantes. No debes descargar sobre ellos tus burlas, ni menospreciarlos, ni utilizar contra ellos el instrumento afilado de tu lengua. Casi nada hay tan doloroso como que se rían de ti cuando tú no lo pretendes. La costumbre de reírse de otros revela un carácter ruin y mezquino. Eres culpable de esta falta si te burlas abiertamente de los errores ajenos para resaltar lo inteligente e instruido que eres tú, o de cómo pronuncian una palabra o cometen algún error de expresión, o se enredan explicando algo; o si riéndote de alguien manifiestas tus sospechas sobre sus indignos motivos o las intenciones que ocultan sus palabras. Aun cuando tus sospechas fueran ciertas (y tres de cada cuatro no lo son), tu risa será ruin y desagradable.
Quien emplea el escarnio se castiga a sí mismo, porque le vale el desprecio de los demás. Nadie respeta ni quiere a quien hace daño a otros con sus burlas. ¿Cómo va a respetarlo Dios?
Si le rompes el corazón a alguien, hieres a Cristo, porque lo que le haces al prójimo se lo haces a Él. Actúas como la banda de criminales que vistieron al Señor con una túnica regia y pusieron una caña en sus manos para arrodillarse ante Él y saludarle con sus burlas: «¡Salve, rey de los judíos!». Es terrible unirse a quienes se mofan de Dios. Pero de Dios nadie se burla. Sobre quienes escarnecieron a su Hijo, coronado de espinas y clavado en la cruz, cayó un tremendo castigo. La ignominia de la cruz se abatió sobre los burlones habitantes de Jerusalén. Muchos de ellos tuvieron motivos para recordar sus gritos: «Sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz».
El remedio contra el sarcasmo nacido de la ira es ser humilde, pisotear el propio yo y reconocer con sinceridad tus talentos y tus cruces. La persona sarcástica tiene un complejo de superioridad que solo es capaz de curar la sinceridad de la humildad.
Traza una línea entre la broma inocente y la agudeza desagradable, peligrosa y malvada que ofende los sentimientos, los principios y la bondad natural de tus amigos. Las bromas que interfieren en el trabajo de los demás, o se ríen de sus defectos físicos, o los someten al escarnio público, son perversas e ingratas. Si eres culpable de alguna de estas muestras de crueldad, toma la firme determinación de no volver a hacer daño conscientemente a nadie. ()

9 comentarios en “En ocasiones, la ira se expresa silenciosamente bajo la forma de un hiriente sarcasmo

  1. Sarcasmo viene de la palabra griega sarkazein, que significa “quitar la carne”. Es un velociraptor verbal, capaz de arrancar la carne del hueso con más precisión que cualquier otro diente o garra. Separa, pero no de la manera que lo hace la Escritura. La palabra de Dios es “más cortante que espada alguna de dos filos” (Heb 4,12), separando la verdad de la mentira. El sarcasmo, sin embargo, separa la verdad de la verdad, la dignidad del carácter. La palabra de Dios es el Verbo, que vino a traernos la vida, para mostrarnos la misericordia de Dios. El sarcasmo es despiadado, y por lo tanto entiendo la decisión de Carlyle. Satanás ama el sarcasmo, porque deja heridas que son difíciles de sanar.

    Las obras espirituales de misericordia son actos de caridad con quien enseñamos, aconsejamos, consolamos y animamos. Estamos llamados a soportar con paciencia las injusticia y a perdonar la ofensas. Muy a menudo en las redes sociales, y en los blogs católicos, presenciamos el sarcasmo enmascarado de corrección fraterna, insultos camuflados de enseñanza. Se ofende pero se perdona raramente. Si la misericordia es un fruto de la caridad (CCC 1829), entonces es necesario renunciar al sarcasmo. Ese momento efímero de satisfacción complacida tras una réplica irritada no vale la animosidad prolongada, el daño a la dignidad y la pérdida de fe y confianza. Lo he vivido. Lo he provocado.

    La misericordia es un acto con que las cosas son puestas en su lugar. El inicio del Año de la Misericordia fue para mí un momento para arreglar las cosas. Santiago no escatimaba en palabras cuando escribió: “ningún hombre ha podido domar la lengua; es un mal turbulento; está llena de veneno mortífero. Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios; de una misma boca proceden la bendición y la maldición. Esto, hermanos míos, no debe ser así” (Stg 3,8-10).

    Ahora el primer paso, entonces, es este: pido perdón a quien ha tenido que aguantar mi sarcasmo, y pido misericordia en el caso de que vuelva a caer en la tentación. Y perdono a quien me ha tratado de la misma manera.

  2. Esto me parece que pueda ser interesante:

    Cómo Controlar la ira y la rabia

    1 – Tomarse un “tiempo”: aunque pueda parecer un cliché, contar hasta diez antes de reaccionar realmente puede calmar nuestro temperamento, sobre todo si es una persona compulsiva que suele hablar (o gritar) antes de pensar.

    2 – Poner un poco de distancia de por medio: es aconsejable tomarse un descanso de la persona con la que estamos enfadados hasta que nuestras frustraciones se disipen un poco. Esto también nos permite planificar mejor cómo abarcar el asunto que nos preocupa o que nos ha causado un disgusto.

    3 – Expresar de forma clara el motivo de nuestro enfado: es saludable expresar la frustración sin confrontación. No por gritar mas fuerte vayamos a convencer a nadie que tengamos razón. Una argumentación inteligente y honesta suele ser mucho mas eficaz que un enfado monumental. Se convence mucho mas si se identifican problemas y se plantean soluciones. Y si logramos convencer además al “culpable”, pues hay mucha mas probabilidad de que el problema no vuelva a surgir.

    4 – Hacer algo de ejercicio: la actividad física puede ofrecer una salida a las emociones, especialmente si estamos a punto de estallar. Salir a caminar o a correr, nadar, levantar pesas o simplemente subir y bajar las escaleras varias veces permitirá sacar la adrenalina de la ira sin confrontaciones.

    5 – Pensar bien las cosas antes de decir nada: de lo contrario, es muy probable que digamos algo de lo que nos arrepentiremos después. Puede ser muy útil escribir lo que queremos decir para ceñirnos al tema o problema actual. Cuando estamos muy enfadados, es fácil dispersarse. Y si nos pasamos es muy importante saber pedir perdón.

    6 – Identificar soluciones para la situación: en lugar de centrarnos en lo que nos hizo estallar, trabajar conjuntamente con la persona que nos enfureció para resolver el asunto en cuestión. Esto quiere decir que también debe estar dispuesto a escuchar la versión de la otra persona. No se puede llegar a acuerdos o soluciones sin antes comprender (no compartir) el argumento del otro.

    7 – Hablar en primera persona al describir el problema: esto nos ayudará a evitar criticar o culpar a la otra persona, algo que podría hacer que se enfadara más o sintiera resentimiento, aumentando la tensión. Hay que evitar que la otra persona se sienta acusada o criticada para que no se ponga automáticamente a la defensiva. Podemos decir, por ejemplo: “Me siento mal porque he tenido que hacer todas las tareas domésticas esta semana” en vez de “Deberías haberme ayudado” o “Eres un vago y no ayudas nada”.

    8 – No guardar rencor: si podemos perdonar a la otra persona, ambos nos sentiremos mejor. No es realista esperar que todo el mundo se comporte exactamente como queremos. El rencor es un sentimiento muy negativo. Una vez resuelta una discusión es importante olvidar lo sucedido y no dejar que el resentimiento o rencor siga dentro, listo para salir en una discusión posterior. Intenta pensar en positivo.

    9 – Utilizar el humor para liberar tensiones: reírse puede ayudar a disipar la tensión. No obstante, no utilizar el sarcasmo; solo logrará herir los sentimientos de la otra persona y empeorar las cosas. Si una risa le parece imposible, intentar al menos una sonrisa.

    10 -Practicar técnicas de relajación: aprender habilidades de relajación y desestrés también puede ayudarnos a controlar nuestro genio cuando aparezca. Practicar ejercicios de respiración profunda, visualizar una escena relajante o repetir una palabra o frase para calmarnos, como “Tranquilo”. Otras formas demostradas para aliviar la ira son escuchar música relajante, hacer meditación, cocinar, escribir un diario y hacer yoga.

  3. Si ve un comentario con muchas faltas que ponga Isabel no lo publique le doy permiso….Que tenga dislexia no quiere decir que no tenga que esforzarme más a la hora de escribir. Algunos entiendo que le duelan los ojos al verlas y unas risa también porque a mi en la da ….gracias

      1. Muy gracioso.!!!jjjj pero lo suyo no lo creo. … Segun dicen somos muy listos y grandes personajes son disléxicos y más bien para ser más exacto es disgrafía ….Adios

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