Los insultos causan dolorosas heridas difíciles de sanar, y a veces no sanan nunca.

A muchos los ha llevado al cielo una palabra de aliento. Tal vez muchas almas perdidas y privadas de la visión de Dios brillarían bajo su sepultura si hubiera habido alguien que les dedicara una palabra amable en el momento justo, o si alguien hubiese callado una palabra cruel. La forma más común que adoptan […]

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