La obligación de deshacer el daño causado por la calumnia no desaparece ignorándolo

critica murmuracion.jpgAntes de que las palabras maledicentes reciban el perdón, se debe restaurar la justicia, al menos de intención. La obligación de deshacer el daño causado por la maledicencia no desaparece ignorándolo. Si le has robado algo al prójimo, debes devolvérselo. Si injustamente has causado algún daño a sus bienes, debes repararlo. Si has pecado arruinando su buen nombre, estás obligado a restituírselo. Cuanto mayor sea el daño, más esfuerzo debes poner en deshacerlo. Dios no perdona un pecado contra la justicia solo porque se lo pidamos, sino que espera una restitución.

Lo peor de la calumnia y la maledicencia es que el daño casi nunca puede ser compensado. Uno tiene la posibilidad de devolver el dinero robado, pero la calumnia es prácticamente irrevocable. Una vez que se ha quitado u ofendido el honor, este queda mutilado o muerto. Lo que hoy dices al oído de una persona, pasada una semana ya ha corrido y es imposible detenerlo. Y cuando haces un comentario delante de mucha gente, se propaga en todas direcciones y no puedes darle alcance. En este sentido, quien comete un pecado de calumnia y su víctima se encuentran igualmente inermes.
Aunque la restitución difícilmente será la adecuada, el esfuerzo que hagas tiene que ser proporcionado. Si has mentido acerca de otro, debes hacer saber que lo que dijiste es falso. Si has revelado un defecto oculto, debes intentar contrarrestar el daño hablando bien de esa persona. La dificultad de reparar te obliga a mantenerte alerta contra todo lo que pueda exponerte a cometer una falta tan grave.
El 30 de mayo de 1431, en Ruan, Juana de Arco fue quemada en la hoguera acusada de herejía. Su historia no acabó con su ejecución, sino en una solemne ceremonia de canonización celebrada el 16 de mayo de 1920. El mérito se debió a su madre, Isabel de Arco, quien reivindicó a su hija ante papas y reyes. Los esfuerzos que Isabel llevó a cabo a lo largo de veinte años culminaron en la rehabilitación de su hija ante los tribunales. El juicio duró seis meses y se cerró con la total vindicación de Juana. Lo que probablemente llevó a su injusta ejecución fueron los pecados de maledicencia y calumnia. Su madre se encargó de que se reparara el daño causado al buen nombre de Juana. Fue la propia Iglesia quien lo hizo durante el juicio de rehabilitación celebrado en 1456 y su canonización en 1920. (L. G. Lovasik en El Poder Oculto de La Amabilidad)

4 comentarios en “La obligación de deshacer el daño causado por la calumnia no desaparece ignorándolo

  1. En mi pueblo y vulgarmente creo que se conoce como,”quitar el pellejo a alguien”eso es deporte nacional. Yo Deje de ir a la parroquia por eso a la gente le gusta ponerse en la puerta para criticar al que va llegando.Una vecina me dijo: un dia cuando estaban hablando de alguien que es lo habitual. .”tu habla mal de los demás ,que los demás hablan mal de ti”resp.:que hablen lo que quieran. Eso creo que no lo repara nada mi nadie al sembrar algo con esa inintención mala y retorcida ll nada repara eso …Asi aunque suene bulgar y mal hablada y pueda ofender a alguien….”Es mejor neterse la lengua en el culo”…Y Decir que Dios no existe es pecado,???

  2. La primera actitud que encontramos en San Josemaría, más que una actitud, es un punto de llegada que condicionará el conjunto de su respuesta a las calumnias. Los ataques a su fama propiciaron el progresivo desprendimiento de sí mismo, iniciado ya en los años previos. Dios se sirvió de las campañas difamatorias para conducirle de la mano hacia la humildad, la purificación y la identificación con Cristo en su Pasión. Lo contaba él mismo, recordando un momento concreto en la época más difícil, a principios de los años cuarenta: “llegó un momento en el que tuve que ir una noche al Sagrario (…), a decir: Señor —y me costaba, me costaba porque soy muy soberbio, y me caían unos lagrimones…—, si Tú no necesitas mi honra, yo ¿para qué la quiero? Desde entonces me importa un pito todo”.

    Ese llegó un momento es revelador del proceso interior en el tiempo de san Josemaría, de sus posibles zozobras y resistencias interiores a admitir que su fama quedara hecha trizas, como algo que Dios permitía. Las palabras si Tú no necesitas mi honra, yo ¿para qué la quiero?, son el punto de llegada a un grado de humildad a partir del cual ya no se preocupará, entre otros aspectos, ni de su fama.

    ¿Cuál fue entonces la actitud de san Josemaría ante las calumnias? Desde el doble fundamento de la caridad y la humildad, sintetizó su postura ante la ofensa en un programa experimentado: “perdonar, callar, rezar, trabajar y sonreír”.

    1. Rosa.si yo m pareciera sólo en un boton de la sotana a S Josemaría lla no pediria más. Una mala contestación cierra bocas y te deja una paz eso de poner la otra mejilla la primera vez vale la segunda te lo piensas y la tercera das un “zaska”y te quedas nuevecita. .Adios

  3. Por si alguien le interesa y.se encuentra con el misno problema. al querer comentar. la primera vez que introduci mi dirección de corteo para suscribirme al blog automáticamente se añadieron unas comillas a la entrada y al final.y siempre que volvia a pomer la dirección de correo n dava. No valid para mi era rarísimo. Y como de informática. No sé mucho.Me di cuenta cuando fui a ajustes de gmail y al querer añadir una cuenta con la misna dirección. Salia la misna direccion con las dichosas comillas.eplc mejor Google ..que uno no se da mi cuenta porq el correo funciona mornal.solución crear una cuenta nueva gratuita desde otro operador…Habéis entendido algo espero que si..Adios

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