No prestes oídos a la maledicencia

Escuchar voluntariamente cómo se habla mal de otro o animar a quien lo hace es compartir con este su pecado. No habría tantas personas que hablaran de los defectos ajenos si no fuera porque hay otras tantas dispuestas a escucharlos. Quien habla convierte a quien escucha en portador del mensaje del mal, y quien escucha […]

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