Como defender la fe sin levantar la voz

como-defender-la-fe“Cada controversia es una oportunidad: significa que tu interlocutor tiene tu atención, está dispuesto a hablar contigo… aunque, probablemente, poco tiempo. Hay que aprovecharlo.” Esa es la realidad que propone el método Catholic Voices, que nació en 2010 [Nota: Catholic Voices cuenta con laicos bien formados para explicar en público y en la prensa la postura de la Iglesia respecto a numerosos temas: se presentan como voces autorizadas (con permiso de los obispos para ejercer este servicio) pero no oficiales] y ahora se recopila en el libro en español Como defender la fe sin levantar la voz: respuestas civilizadas a preguntas desafiantes de ediciones Palabra, del que ya hemos hablado en el blog. Aquí os traigo un resumen muy interesante de las 10 claves que propone el libro:

1. En lugar de enfadarte, reformula

Hay que buscar los valores cristianos escondidos bajo esa crítica y aceptarlos. Después hay que reformular la historia colocando a la Iglesia en el lugar que honradamente le corresponde. 
Por ejemplo, si se acusa a la Iglesia de no preocuparse por el problema del sida en África se puede recoger así el valor cristiano compartido: “A ti te preocupan los enfermos de sida en África, y también a mí, y a la Iglesia, porque Cristo enseña a cuidar a los enfermos. Todos coincidimos en esto y debemos colaborar en este esfuerzo”.

2. Echa luz, no leña al fuego; iluminemos, no acaloremos

El objetivo es comunicar, iluminar, que se entienda qué defiende la Iglesia y por qué. Por eso se explican las cosas con calma. Son conversaciones, a menudo breves y en entornos complicados, en las que no podemos pretender convertir a nadie (aunque, si sucede, bendito sea Dios) sino echar luz en un tema confuso que la gente no entiende.

3. Piensa en triángulos

El Papa Francisco a menudo reduce sus homilías a tres ideas o tres puntos, porque es una forma eficaz de comunicar. De igual forma, en un diálogo oral, un encuentro breve, una charla informal, en la que vas a tener poco tiempo, es bueno tener 3 ideas claras, incluso memorizadas, y poder decirlas. Si las cosas se ponen feas (no dejan hablar, hay ataques que se salen de tema, un brillante interlocutor ha secuestrado la charla) siempre puedes decir: “Mira, ¿puedo simplemente decir 3 cosas?”
De esas tres cosas, la primera ha de aglomerar el valor positivo del interlocutor(“Mira, te preocupa el sida en África, y también a mí y a la Iglesia”) y las otras dos lo reformulan (“por eso la Iglesia, y no otras entidades, atienden al 75% de enfermos de sida allí, y lo previene con campañas eficaces de prevención, como demuestran los casos de Uganda, Kenia y Zimbabue, donde con campañas de fidelidad y abstinencia se han reducido los contagios”). 

4. La gente no recuerda qué dijiste, sino qué sintió al escucharte

La verdad, por sí sola, no convence tanto como la verdad expresada de forma educada, empática, clara y amable. No se trata de “emitir ideas”, como una máquina, sino de tener un trato interpersonal, un encuentro, un conocerse mutuamente y compartir un rato, sentimientos, pasiones y preocupaciones… Tu interlocutor, ¿quedará con ganas de seguir tratándote, de acudir a ti y consultarte… o se sentirá atacado cuando hables y aliviado cuando calles? Los sentimientos del interlocutor son más importantes a la hora de comunicarse entre humanos que la exactitud del discurso.

5. No lo digas, muéstralo

La gente prefiere un testimonio personal antes que una argumentación filosófica. La gente quiere oír cosas que se puedan imaginar. Si hablas del sida en África, ¡lo mejor es que hayas estado en África y cuentes lo que has visto y tocado!
Si no has estado en África, describe lo que cuentan los que sí han estado: dispensarios remotos, monjas con retrovirales en canoa que llegan a poblados de cabañas de paja donde no va nadie, enfermos que piden algo tan sencillo como vitaminas o comida, jefes, ancianos y familias que se reúnen para hablar de cómo enseñar la fidelidad matrimonial a los jóvenes, etc…

6. Acuérdate de decir “sí”

A menudo al católico se le pregunta ¿“por qué estás en contra de tal cosa”? Es una trampa: hablar “en contra” te dará mala imagen, a ti y a la iglesia, y tu comunicación será ineficaz. El contertulio pensará en la Iglesia como en una antipática policía moral, en vez de ver un testimonio del amor de Dios, como Madre Teresa. Hay que reformular el tema para explicarlo en positivo.

7. La compasión importa

Mucha gente ha sufrido abusos, traumas sexuales, malos tratos por parte quizá de algún eclesiástico… o experiencias duras de enfermedad, dolor, infertilidad, deseos frustrados… y descarga eso contra la Iglesia y contra Dios. Si hablas con ellos, o hablas sobre ellos (enfermos que sufren y piden la eutanasia, madres asustadas que creen que necesitan abortar, etc…) has de dejar claro que sientes compasión, solidaridad, que los entiendes en sus sentimientos, que empatizas. La Iglesia es madre y las madres se duelen con sus hijos dolidos. Los enemigos de la Iglesia la presentarán una y otra vez como una máquina fría, insensible. Como voz católica, en encuentros personales, muchas veces, en vez de dar argumentos, habrás de mostrar compasión, acogida y escucha.

8. Las cifras son complicadas y no convencen mucho

“Las estadísticas pueden resultar abstractas e inhumanas, o simplemente una tapadera. No es extraño que, cuando un político las usa, la gente piense que está mintiendo. No bases la argumentación en cifras y datos, aunque puedes usarlos para ilustrar el argumento principal”, enseña el modelo de Catholic Voices, pensando sobre todo en el coloquio hablado. Además, hay que simplificar las cifras: no digas “un 33,5%” sino “uno de cada tres”.  Con todo, en una exposición por escrito, o con gráficos visuales, pueden ayudar.

9. Se trata de dar testimonio, no de vencer a nadie

La gente casi nunca cambia de mentalidad ante un argumento firme, sino ante una realidad visible… que suele ser una persona. Por ejemplo, quien veía a la Iglesia como fría e insensible puede cambiar al ver cristianos empáticos y compasivos. Para que “se vea”, el cristiano ha de testimoniarlo. Los interlocutores hostiles a Jesús le tendían muchas trampas y mostraban su fuerte oposición, pero Él respondía sin violencia y sin victimismo. La mentalidad de “ganar la argumentación”, o peor aún, “hundir al otro” no sirve para dar testimonio, no ilumina.

10. No se trata de ti

Como Juan el Bautista, el cristiano anuncia a alguien más grande, Cristo y su Iglesia, y se retira, sin protagonismos. Es bueno rezar antes de un debate, charla, encuentro… y ponerlo en manos de Dios, saber que es cosa Suya, no tuya. Hay que pedir al Espíritu Santo que hable a través de ti. E incluso si lo haces mal, puedes aprender en cada ocasión sabiendo que lo pones en manos de Dios y vas a intentar mejorar.

(Fuente: http://www.lafamilia.info/index.php/fe/espiritualidad/151-fe/espiritualidad/2139-como-defender-la-fe-sin-levantar-la-voz)

Un comentario en “Como defender la fe sin levantar la voz

  1. Catholic Voices proporciona las claves a los católicos para hablar sobre su fe en todos los ambientes, dando respuesta a todos las cuestiones en los que la Iglesia y la sociedad contemporánea parecen chocar de frente.

    Desde su aparición, Cómo defender la fe sin levantar la voz ha ayudado a miles de católicos en todo el mundo a hablar de una manera nueva acerca de su fe en la tertulia del bar, en una reunión de colegas o ante las cámaras de televisión, y a hacerlo sin perder los papeles. Publicado ya en siete lenguas, esta primera edición en castellano se adapta a las circunstancias de la Iglesia y de la opinión pública en España, y se acerca a los países hermanos de América, donde ya trabajan activamente ocho asociaciones de Voces Católicas.

    Cuando los focos de la controversia se centren en ti, no los apagues ni te escondas. Tómalo como una oportunidad. Cuando la Iglesia sale en las noticias, unos se asombran, otros se indignan y no faltan quienes se escandalizan. No busques un escondrijo: prepárate.

    El libro desarrolla cómo salir del marco negativo en el que con frecuencia se encasilla a quien habla como católico o representa a la Iglesia, y proporciona las claves para hablar de temas calientes, esos puntos en los que la Iglesia y la sociedad contemporánea parecen chocar de frente.

    “Animo a los laicos a que, después de haberse preparado adecuadamente, sean testigos de la esperanza en los medios de comunicación de nuestro país. Sus razonamientos y sobre todo su actitud abierta, dialogante, constructiva, serán un motivo de curiosidad, que atraerá a muchos a preguntarse por la fe y por la Iglesia”.

    Mons. Carlos Osoro

    +Arzobispo de Madrid

    El británico Austen Ivereigh es escritor, periodista y comentarista de asuntos religiosos y políticos. Posee un doctorado por la Universidad de Oxford, y es un comentarista muy solicitado en importantes medios de comunicación como la BBC, Sky, ITV y Al-Jazeera. Además de cofundador de Catholic Voices, un proyecto comunicativo que se ha extendido a trece países, es autor de una biografía sobre el papa Francisco titulada El gran reformador.

    Yago de la Cierva, es un gallego nacido en Madrid, licenciado en Derecho y doctor en Filosofía. Su actividad profesional se ha centrado en el periodismo, la comunicación corporativa y la consultoría de crisis, y fue el director ejecutivo de la JMJ 2011. Es profesor del IESE Business School y de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Es autor de La Iglesia, casa de cristal e Historias para no dormirse – Ejercicios para el entrenamiento de comunicadores eclesiales.

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