Algunas ideas sueltas sobre el examen de conciencia

examen-de-concienciaA continuación pongo algunas ideas sueltas sobre el examen de conciencia

  • Es una actitud de vigilancia habitual, que nos previene contra la soberbia y contra la tibieza. El fariseo y el publicano (Lc 18,11‑14).
  • Cualidades del examen general: sobrenatural, sincero, profundo, sencillo. Pedir consejo en la Confidencia y en la confesión sobre el modo más conveniente para hacer el examen personal. Empeño por hacer a conciencia el examen de conciencia. Debe conducir al dolor de Amor (Camino, n.246: Acaba siempre tu examen con un acto de Amor —dolor de Amor—: por ti, por todos los pecados de los hombres… —Y considera el cuidado paternal de Dios, que te quitó los obstáculos para que no tropezases.).
  • Examen particular: arma de ataque (Camino, n.238: El examen general parece defensa. —El particular, ataque. —El primero es la armadura. El segundo, espada toledana), en un punto concreto y vital. Mantenerlo vivo y eficaz: fijar objetivos a corto plazo.

A continuación pongo algunos enlaces relacionados con este tema:

 

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Un comentario en “Algunas ideas sueltas sobre el examen de conciencia

  1. La conciencia puede ser sincera y estar, sin embargo, informada por principios erróneos (malformada, deformada). De todos modos, el hombre que se somete habitualmente a la autointerrogación (la persona que, por decirlo así, habitualmente comprueba su propia sinceridad o, mejor, su propia objetividad) pronto o tarde alcanzará la luz necesaria para corregir sus principios donde estaban equivocados.

    La alta consideración de la que, en nuestra época, goza la conciencia será beneficiosa siempre que goce de igual consideración el examen de conciencia. Esta práctica tradicional de la ascética cristiana —examen de conciencia— nunca tuvo tanta importancia como tiene hoy. Es lógico esperar que se convierta en un tema cada vez más frecuente de sermones, artículos, mesas redondas, etc.

    Colocarse en la presencia de un Dios que todo lo ve es la mejor protección contra la insinceridad, contra la más velada tentación de engañarse, en lo profundo del corazón o de la conciencia. Dios, que, además de amarnos, conoce nuestros pensamientos y motivos más íntimos, no permitirá que nos engañemos, con tal de que continuamente le busquemos y le escuchemos. El asegurará que la luz de nuestra conciencia sea auténtica luz, y no la oscuridad que nosotros hayamos podido tomar por luz.

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