La consideración exige preferir a los demás antes que a uno mismo

consideracion.jpgLa consideración exige preferir a los demás antes que a uno mismo. Tiene categoría de virtud porque es auténtica caridad, el cumplimiento del mandato del Señor: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»… Mostrar consideración hacia los demás es una virtud sin pretensiones, la regia caridad vestida con humildes ropajes; de ahí que suela pasar desapercibida. Si prestas ayuda a alguien o perdonas las ofensas, recibirás gratitud y admiración. Pero, si eres considerado con los demás, rara vez escucharás elogios. Las personas consideradas procuran vivir esta virtud de tal modo que beneficie a muchos y solo la aprecien unos pocos.
En la mayoría de las ocasiones, el amor considerado, rodeado de un aura que inspira reverencia, se demuestra en las cosas pequeñas de la vida, pero las heroicidades nos suelen costar menos que los actos insignificantes. Aunque estas pequeñeces sean de poca monta, acabarán adquiriendo una grandeza espléndida, porque la consideración encuentra ocasiones en cada instante del día a día.

Puedes mostrarte considerado evitando hacer ruidos innecesarios y molestos como dar portazos, pisar fuerte, o hablar, reír y cantar escandalosamente cuando otros están intentando descansar o trabajar. Estas conductas, además de indicar falta de consideración, manifiestan la debilidad de un carácter desprovisto de las cualidades más delicadas que caracterizan al alma generosa. Además, es posible que estén provocadas por la vanidad, o por un torcido deseo de llamar la atención o de molestar a los demás llevados de un pequeño afán de venganza o de la antipatía.
La consideración hacia los demás es una virtud muy necesaria. Posiblemente la mayor parte del dolor que sufre la humanidad se deba menos a ciegos elementos -como la enfermedad o los accidentes-, que a la falta de consideración mutua, responsable de una ingente cantidad de humillaciones, sufrimientos, discordias y pleitos.
Haces muy poco en beneficio de la humanidad si en determinados sitios brindas un poco de felicidad a los hombres y en otros los haces sumamente infelices con tu desconsideración. ¿De qué vale regalar espléndidamente a tus amigos cuando llega la Navidad si a lo largo del año les amargas la vida con tu aspereza? 
Aunque la gente no perciba la consideración que hay en tu amor, Dios sí la ve y la escucha, y algún día recompensará esas palabras que dejaste de pronunciar, los comentarios desagradables que callaste y los deseos a los que renunciaste. También Él mostrará consideración ante tu debilidad y tus aspiraciones insatisfechas. Pero si no practicas habitualmente la consideración ¿cómo pretendes que Dios sea considerado contigo? (L. G. Lovasik en El poder oculto de la amabilidad)

Anuncios

2 comentarios en “La consideración exige preferir a los demás antes que a uno mismo

  1. Para vivir la caridad hay que comenzar reconociendo en el otro a alguien digno de consideración, y ponerse en sus circunstancias .

    Todos hemos experimentado que, en muchas ocasiones, para asimilar bien lo que sucede a nuestro alrededor, no basta con que se nos transmitan simplemente unos datos objetivos. Por ejemplo, si alguien interpreta una pieza musical para unos amigos, esperará ver cómo los demás pasan un rato agradable al oír la misma melodía que a él apasiona. En cambio, si los amigos se limitaran a decir que la ejecución ha sido correcta, pero sin mostrar el menor entusiasmo, entonces seguramente vendría el desánimo, junto a la sensación de que en realidad no se posee talento.

    Cuántos problemas se evitarían si procuráramos entender mejor lo que sucede en el interior de los demás, sus expectativas e ideales. «Más que en “dar”, la caridad está en “comprender”». Para vivir la caridad hay que comenzar reconociendo en el otro a alguien digno de consideración, y ponerse en sus circunstancias. Hoy se suele hablar de empatía para referirse a la cualidad que facilita meterse en el lugar de los demás, hacerse cargo de su situación y ponderar sus sentimientos. Unida a la caridad, esta actitud contribuye a fomentar la comunión, la unión de corazones, como escribe san Pedro: «tened todos el mismo pensar y el mismo sentir».

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s