Todos necesitamos ternura

papa Francisco ternuraEl joven sacerdote de treinta años encuentra en la santa humanidad de Jesús el amor que es fuente de pureza. Basándose en las novedosas enseñanzas de Cristo referidas al cumplimiento perfecto de la ley (Mt 5, 27-30), san Josemaría llega a la conclusión de que únicamente la ternura divina colmará sus deseos. Y pide a Dios la virtud de la castidad como un don.

La liturgia de la Iglesia pone esta petición en boca del que va a proclamar el Evangelio durante la Misa: «Purifica mi corazón». Nadie puede decir que ha guardado puro su corazón (cf. Pr 20, 9). Como muestra el Nuevo Testamento en los primeros tiempos de la Iglesia, todos los hombres están necesitados de esta purificación: los judíos (cf. Hb 10, 22), los paganos (cf. Hch 15, 9) y los judeo-cristianos (cf. St 4, 8).

Todos, menos la Virgen María. Las gracias divinas nos llegan por sus manos y, por tanto, también la castidad. Pídele a ella, sin miedo, que te otorgue un amor que sea fuente de pureza!! (G. Derville, en “Amor y desamor”)

2 comentarios en “Todos necesitamos ternura

  1. Aplicando una ternura inteligente pueden cerrarse heridas a nivel familiar, pueden pensarse mejor las relaciones laborales para minimizar los conflictos y puede aminorarse la beligerancia social

    Me ha impactado la expresión que utilizó el papa Francisco en Cuba: “la revolución de la ternura”. Si no entendí mal, lo que venía a decir es que lo verdaderamente revolucionario en Cuba y en todas partes es que nos queramos unos a otros y no tengamos miedo de expresarlo así.

    No sé por qué al escuchar esa expresión viene a mi memoria los ensayos que pedí a un grupo que escribieran sobre su vida familiar. Quedaron en mi memoria un puñado de ellos en los que con dolor hablaban de gritos, incomprensión, mal genio, discusiones, malentendidos, clamorosos silencios, etc., y toda la retahíla de conductas desafortunadas que con frecuencia afligen a tantas familias. Como escribe León Tolstoi en el arranque de su maravillosa novela Anna Karenina: “Todas las familias felices se parecen, mientras que cada familia infeliz es infeliz a su propia manera”.

    Si volvemos ahora la vista al espacio laboral, cuánta violencia, abuso y mobbing encontramos por doquier y a todos los niveles: incluso algunos defienden una lamentable competitividad entre las personas −más o menos solapada bajo formas de control− con el torpe argumento de que en el ámbito empresarial “o comes o eres comido”.

    Y qué decir del ámbito social donde vemos a diario las descalificaciones e insultos de políticos de todo signo y donde tan a menudo nos encontramos en tantos espacios con relaciones interpersonales marcadas por la mutua agresividad: desde algunas comunidades de vecinos hasta las reclamaciones legítimas de tantas personas, pasando por las penosas discusiones entre divorciados por la custodia de sus hijos. Quizá tenga un carácter anecdótico o circunstancial, pero me impresionaron los gritos desaforados y las terribles miradas de odio que se cruzaban entre sí los defensores y los oponentes del lamentable “Toro de la Vega” de Tordesillas: solo por eso sería ya suficiente para eliminar ese evento de origen medieval.

    Pues bien, decir que la ternura es revolucionaria no significa que a base de besos y de caricias puedan resolverse todos los problemas, pero sí, de alguna manera, que aquellos que más nos afectan tienen de ordinario que ver con nuestra relación con quienes tenemos a nuestro lado, nuestros próximos, parientes, colegas, vecinos. Y en estos casos, aplicando una ternura inteligente pueden cerrarse heridas a nivel familiar, pueden pensarse mejor las relaciones laborales para minimizar los conflictos y puede aminorarse la beligerancia social. Nos enternecemos porque amamos y la revolución de la ternura se nutre del amor. Fue conmovedor el discurso del papa Francisco en Filadelfia, hablando de la familia, cuando, ante la ingenua pregunta de un niño: “¿Qué hacía Dios antes de crear al mundo?”, tuvo que improvisar una respuesta: “Antes de crear al mundo… Dios amaba”.

    Venía a mi memoria la intuición central del pensador y educador norteamericano John Dewey, que tanta influencia ha tenido a lo largo del siglo XX en la reforma de la enseñanza hacia su democratización. La intuición central de Dewey fue la de que la aplicación de la inteligencia a los problemas morales es en sí misma una obligación moral. Esto es, la misma razón humana que con tanto éxito se ha aplicado en las más diversas ramas científicas −desde la física atómica hasta la medicina más sofisticada− ha de aplicarse también en arrojar luz sobre los problemas morales, sobre la mejor manera de organizar la convivencia social.

    En este sentido, me gusta decir que la ternura es revolucionaria si es inteligente, esto es, si se aplica con cabeza y decididamente a la resolución de las dificultades que se plantean en los espacios de convivencia humana. La ternura inteligente se alimenta, por supuesto, del respeto a las personas, a sus diferencias y del amor a la libertad.

    A veces se desprecia la ternura como una conducta propia de personalidades débiles, pero en realidad tratar con ternura a los demás requiere de ordinario una gran fortaleza personal. Es necesario en muchas circunstancias aprender a pedir perdón, a decir “lo siento, me equivoqué”, “no lo haré más”, y −como enseña el papa Francisco− exige también emplear muchas veces esas otras dos expresiones tan típicas del cariño: “gracias” y “por favor”. También la sonrisa amable y la escucha paciente son formas de la ternura.

    Estoy persuadido de que la ternura es verdaderamente revolucionaria si no tenemos miedo a querernos y a expresarnos adecuadamente ese cariño, y si además la aplicamos con inteligencia para lograr así cauterizar las heridas que torpemente tantas veces nos hemos infligido unos a otros

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s