Ser celoso no siempre es malo…

renunciaLos celos no son necesariamente malos, sino perfectamente legítimos cuando se trata de la defensa de tus derechos, la cual, siempre que esté bien dirigida y se mantenga en sus justos límites, puede ser incluso un deber. No es malo ser celoso de nuestros derechos y de nuestra autoridad cuando estos nos corresponden. Tienes obligación de proteger tu libertad de culto y tus derechos como ciudadano de una nación libre, así como el de educar a los jóvenes en los principios de la fe católica. Hay que ser celoso en el cuidado de estos y otros derechos parecidos.

En cuanto a tus derechos privados en el plano natural, la autenticidad y la belleza de la caridad se manifiestan renunciando a ellos no solo desinteresadamente, sino con generosidad y hasta de buen grado. Te será muy provechoso renunciar por caridad a lo que te es debido. Jesús dijo: «Pero yo os digo: no repliquéis al malvado; por el contrario, si alguien te golpea en la mejilla, preséntale también la otra. Al que quiera entrar en pleito contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto. A quien te fuerce a andar una milla, vete con él dos. A quien te pida, dale; y no rehúyas al que quiera de ti algo prestado». Y dice san Pablo: «Buscad no el propio interés, sino el de los demás» y «que vuestra comprensión sea patente a todos los hombres». La renuncia es la virtud por la que te avienes gustosamente a no reclamar todo aquello a lo que en estricta justicia tienes derecho. San Pablo nos recuerda que el propio Cristo renunció voluntariamente a sus derechos: «Se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y mostrándose igual que los demás hombres». (Autor: L. G. Lovasik, “el Poder oculto de la amabilidad”)

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3 comentarios en “Ser celoso no siempre es malo…

  1. Los celos son el resultado de la inseguridad y una baja valoración personal. Quizá tengas miedo de ser abandonada o rechazada por alguien cercano a ti. Quizá viertas toda tu identidad en una sola obsesión o pasión de modo que si no sale como quieres, la pérdida del control o el resultado indeseado sacudirá realmente tu autoconfianza. •La mejor manera de aumentar tu autoestima consiste en actuar como se comporta una persona confiada. Toma decisiones como si tuvieras toda la autoconfianza del mundo. Al final, tus sentimientos se alinearán con tus acciones.
    •Cuando las personas seguras de sí mismas son abandonadas o ridiculizadas, no se quebrantan. Saben que a veces la gente no mira bien y no se culpan a ellas mismas.
    •Eres lo suficientemente buena. Aunque hayas metido la pata, solo tienes que verlo como una oportunidad para aprender algo nuevo. Es lo que mejor hacen las personas seguras de sí mismas. Nada las detiene.

    Pero “el amor a la paz” del cristiano no es una simple huida, sino una lucha por introducir el espíritu del Evangelio en la sociedad: El Señor vino a “traer el fuego” con el deseo de que arda (Lc 12,49). El Señor propone el símil de la semilla, la sal (Mt 5,16) y la levadura (Mt 13,33), con el fin de que transformen la sociedad entera. El mandato último de Cristo de “ir hasta el fin del mundo” (Mt 28,19) es lo que motiva la actividad de los cristianos para convertir el mundo entero al mensaje salvador de Jesús (Cfr. 2 Cor 4,1-3; Fil 1,19-26; 2 Tim 1,7-14, etc.): “El pacifismo de Jesús no es una huída, su no-violencia es activa y dinámica de forma que sus dichos, parábolas y actitudes subvierten el orden establecido de pecado y pesimismo del mundo y le llevan a la muerte como testigo de altos ideales”.

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