Siempre es hora de la gracia

2 comentarios en “Siempre es hora de la gracia

  1. «He aquí que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre, entraré y cenaré con él y él conmigo» (Ap 3,20). Cada gracia es una visita del Señor que llama al interior del hombre y pide que se le escuche, y después que se le abra.

    Muchas veces, en la Sagrada Escritura, se ve primeramente como un abrirse de la inteligencia a la verdad de Dios, que permite la entrada de Dios al corazón. El relato de la conversión de una mujer, Lydia, que escucha la predicación de san Pablo, lo hace patente: Dios le abrió la inteligencia para creer (cfr Hch 16,14).

    En otras muchas ocasiones aparece el influjo sobre la voluntad: Dios que llama y pide algo que requiere una decisión por parte del llamado; a veces para apartamos de algo, para hacernos salir de nosotros mismos, y en definitiva para dirigimos a Él. Así sucede en «el momento sublime en el que el Arcángel San Gabriel anuncia a Santa María el designio del Altísimo. Nuestra Madre escucha, y pregunta para comprender mejor lo que el Señor le pide; luego, la respuesta firme: fiat (…) -¡hágase en mí según tu palabra!-, el fruto de la mejor libertad: la de decidirse por Dios» (Amigos de Dios, 25).

    También, con ocasión de la llamada de los primeros discípulos: «Cuando Jesús partió de allí, vio a un hombre sentado en el telonio, llamado Mateo, y le dijo: Sígueme. El se levantó y le siguió» (Mt 9,9).

    El modo en que Dios toca el corazón y la mente del hombre, tiene siempre una dimensión interna. Pero llega a través de infinidad de caminos:

    —dentro del diálogo personal de la oración;

    —la lectura del Evangelio;

    —la predicación de la palabra de Dios;

    —la conversación de amistad que ayuda a caer en la cuenta de un error, o que abre horizontes de mejora espiritual;

    —el buen ejemplo, los actos virtuosos de personas cercanas que estimulan tanto a imitar, como a rectificar;

    —acontecimientos externos, a veces alegres; otras, dolorosos;

    —intervenciones especiales de Dios: En la Anunciación a María, Dios se sirve de un ángel; lo mismo en el posterior anuncio a san José.

    En definitiva, de un modo u otro, todas las circunstancias de la vida son camino para la gracia: «La vida presenta mil facetas, situaciones diversísimas, ásperas unas, fáciles quizá en apariencia otras. Cada una de ellas comporta su propia gracia, es una llamada original de Dios: una ocasión inédita de trabajar, de dar el testimonio divino de la caridad» (Conversaciones…, 97).

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s