La castidad es una virtud que mantiene la juventud del amor en cualquier estado de vida

pasiaje de primaveraLa castidad sin la fe es casi imposible, en todo caso muy dura. «Nos casti fide», escribe san Agustín. «Dios nos hace puros como también Él es puro: pero Él es puro desde toda la eternidad, y nosotros somos puros por la fe» [S. Agustín, Comentario a la Primera Epístola de san Juan, IV, 9].

El plan de Dios está fundado en la fe… Todavía hoy, en el melting pot de la gran ciudad o en el pueblo global de los medios y de las nuevas tecnologías, se confunde todo. Ahora bien, el amor viene de la fe.

La caridad da vida a la virtud de la templanza: el amor engendra la castidad. …Dios, comenta santo Tomás de Aquino, ha unido a las diversas funciones de la vida humana un placer, una satisfacción; ese placer y esa satisfacción son por tanto buenos. Pero si el hombre, invirtiendo el orden de las cosas, busca esa emoción como valor último, despreciando el bien y el fin a los que debe estar ligada y ordenada, la pervierte y desnaturaliza, convirtiéndola en pecado o en ocasión de pecado.
La castidad –no simple continencia, sino afirmación decidida de una voluntad enamorada– es una virtud que mantiene la juventud del amor en cualquier estado de vida. …. En el caso de personas no casadas, la renuncia al placer sexual va acompañada de una aceptación gozosa del don del celibato; la pureza de corazón conduce a una cierta identificación con el corazón de Cristo, total y exclusivamente orientado hacia su Padre, que es también el nuestro. Tanto si se está casado, como si no, la castidad conduce a la donación de uno mismo.

3 comentarios en “La castidad es una virtud que mantiene la juventud del amor en cualquier estado de vida

  1. La felicidad es la plenitud del amor en el alma. Para ser feliz y gozar plenamente del amor en esta tierra -del amor humano y del Amor con mayúsculas- y para gozar plenamente del Amor de Dios en el Cielo hay que vivir con plenitud la virtud de la Santa Pureza.

    La primera virtud cristiana no es la castidad sino la caridad: amor a Dios y al prójimo. La puerta de las demás virtudes es la fe: sin ella no se puede amar a Dios.

    Sin embargo, la castidad es muy importante, porque se refiere a sexualidad, que “concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar” (Catecismo, 2332). La castidad se ordena al amor; y sin ella no se puede vivir la caridad. Es una exigencia de la ley moral natural

    Bienaventurados los puros de corazón -dijo el Señor- porque ellos verán a Dios. La castidad es una exigencia de la dignidad del cuerpo humano, con el que debemos amar a Dios en esta tierra: “¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis?” (I Cor 6,18-19).

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