Que tu vida no sea una vida estéril. Sé útil. Deja poso. Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor.

El premio de la generosidad y del egoísmo. Cada uno cosecha lo que siembra. Así sucedió con aquel príncipe insensato del cuento. Había un rey que deseaba edificar un gran palacio y encargó a uno de sus hijos que lo construyera. Le entregó la suma de dinero necesaria, y el muchacho, que era un listillo, pensó: […]

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