La amabilidad es contagiosa

amabilidad2Tras el doloroso atentado terrorista en Bruselas quizás convenga apaciguar el temor y dar paz a nuestro alrededor. Qué mejor para ello que las acciones amables. Además la amabilidad es contagiosa. Un gesto amable no termina en él: uno lleva a otros. El buen ejemplo cunde. La amabilidad purifica y ennoblece cuanto toca. La amabilidad detiene el torrente de la ira.

Observaras con sorpresa que el mayor servicio que puedes hacer con tu empeño de ser amable es que hace amables a los demás, Cuanto más amabilidad se recibe más fácil resulta ser amable. Además, recuerda que no hay mejor obsequio que mostrarse amable: después de la gracia de Dios, es el mayor regalo.

A continuación te copio las reglas que propone Lawrence G. Lovasik para cultivar esta virtud:

NO DEBES:
1. Hablar mal de nadie.
2. Hablar mal a nadie.
3. Portarte mal con nadie.

DEBES
1. Hablarle amablemente a alguien al menos una vez al día.
2. Pensar algo amable de alguien al menos una vez al día.
3. Tener un gesto amable con alguien al menos una vez al día.

SI COMETES ALGUNA FALTA DE AMABILIDAD
1. Haz un breve acto de contrición, como «¡Perdón, Señor!».
2. En caso necesario, discúlpate.
3. Di una breve oración (por ejemplo, «¡Te pido por N., Señor!») por la persona con la que has sido antipático..

Un comentario en “La amabilidad es contagiosa

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