La solicitud es la amabilidad que se adelanta

amabilidadLa solicitud nos lleva a atender un deseo o satisfacer una necesidad antes de que nadie nos lo pida. Se trata de adelantarse a su petición, de captar lo que necesita y satisfacer amablemente su silenciosa petición. Por eso, la solicitud es un acto de caridad aún más hermoso que la simple disposición a servir al otro.

La solicitud es una lucha constante por obrar bien por iniciativa propia. Es una manifestación fascinante de la caridad. Hay algo divino en la solicitud. De hecho, la mayoría de los bienes que recibimos de Dios, nos los concede sin habérselos pedido.

La solicitud es causa de una alegría y felicidad mucho mayor que la mera disposición a servir. Cuanto más puro es un gesto amor, más abundantes son sus beneficios naturales y sobrenaturales. De algún modo, cuanto más damos, más recibimos.

Mantén los ojos abiertos para descubrir que es lo que necesitan los demás. Procura quitar los obstáculos de su camino; ocúpate en sorprenderle agradablemente; permanece dispuesto a hacer algún recado sin aguardar a que te lo pidan. Esta amabilidad aimoita el amor solicito de Dios.

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