No vale la pena andar por la vida al son de lo que los demás piensen o digan de nosotros

Probablemente recuerdes esa graciosa historia de aquel labrador que, despatarrado y orondo en su burro, volvía del campo con el hijo, que caminaba detrás. El primer vecino con quien se toparon afeó la conducta del labriego: —¿Qué? ¿Satisfecho? ¡Y al hijo que lo parta un rayo! Apeose el padre y montó al hijo. Unos cien pasos darían […]

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