Un día como hoy, Vittoria Colonna…

vittoria-colona.jpgSigo en Puerto la Cruz, así que os dejo con esta entrada programada…

Un día como hoy, 25 de febrero de 1547, moría la marquesa humanista, Vittoria Colonna (1490-1547). Fue una auténtica mujer del Renacimiento. Aristócrata, culta, refinada, escribió poesía dedicada a su marido y prosa reflexiva sobre temas religiosos y espirituales. También cantaba magníficamente y sabía tocar el laúd. Fue admirada por grandes hombres de su tiempo como Baldassare de Castiglione o Leonardo da Vinci, quien llegó incluso a inmortalizarla con su genial pincel. También tuvo, sin embargo, detractores, aquellos que seguían empeñados en alejar a las mujeres del mundo del arte y la euridición. 

Rimas a un amor perdido

Vittoria Colonna nació en Marino en abril de 1490 en el seno de una familia noble, los Colonna. Era la segunda hija de Fabrizio Colonna, gran Condestable del Reino de Nápoles, y Agnese di Montefeltro, hija del duque de Urbino.
Vittoria recibió una refinada educación humanística que haría de ella una joven educada que cantaba, tocaba el laúd y escribía bellos poemas. Incluso al final de sus días llegó a componer varias piezas musicales que no se han conservado. 
Cuando Vittoria tenía 16 años no pudo mantenerse al margen de los intereses políticos de su familia. Su padre, en un intento de acercamiento político con el rey Fernando de Aragón, dispuso su matrimonio con Francesco Ferrante d’Avalos, noble napolitano de origen español. El enlace tuvo lugar en Ischia el 27 de diciembre de 1509.
A pesar de la naturaleza pactada del matrimonio, Vittoria y Francesco se amaron apasionadamente como lo atestiguan las cartas de amor que se escribieron durante las largas ausencias de Francesco y las rimas que Vittoria le dedicó tras su fallecimiento. Francesco participó en las continuas guerras que en aquellos años enfrentaron a Francia y España teniendo en Italia uno de sus principales escenarios bélicos. Francesco cayó herido de muerte en la famosa batalla de Pavía en 1525.
Vittoria ahogó su dolor en la pluma escribiendo bellas rimas de amor a su esposo desaparecido. 
La amiga del artista
La vida intelectual de Vittoria le facilitó conocer a distintos eruditos del momento pero con quien mantuvo una profunda amistad fue con el artista Miguel Angel Buonarroti al que conoció en 1537. De su relación quedó un amplio epistolario que se publicó tras su muerte, bellas poesías, un retrato y la posible aparición de Vittoria en el ingente fresco del Juicio Final de la Capilla Sixtina.
Vittoria Colonna, marquesa de Pescara, moría en Roma el 25 de febrero de 1547 después de sufrir una larga enfermedad.

2 comentarios en “Un día como hoy, Vittoria Colonna…

  1. Para su mejor conocimiento explico algún detalle que me parece interesante.
    Los Colonna, aliados de la familia Dávalos, concertaron el matrimonio de Vittoria con Francisco Fernando de Ávalos, noble napolitano de origen español, cuando era todavía una niña. Vittoria y Francesco se casaron el 27 de diciembre de 1509 en Ischia, en el Castillo Aragonés. Aunque el matrimonio había sido dispuesto para servir a los intereses de sus respectivas familias, resultó bien desde el punto de vista sentimental. Sin embargo, no pudieron pasar mucho tiempo en Ischia, donde se habían establecido, ya que Francesco Ferrante debió partir a la guerra, a las órdenes de su suegro, para combatir a favor de España contra Francia. Fue hecho prisionero en la batalla de Rávena, en 1512, y deportado a Francia.

    Más adelante se convirtió en oficial del ejército de Carlos V y fue gravemente herido en la batalla de Pavía, el 24 de febrero de 1525. Vittoria corrió a reunirse con él en Milán, pero antes de llegar le sorprendió la noticia de su fallecimiento en Viterbo.

    Cayó en una depresión, llegando incluso a pensar en el suicidio, pero la superó con la ayuda de sus amigos. Durante esta época escribió sus Rimas espirituales. Tomó la decisión de retirarse a un convento en Roma, e hizo amistad con varios eclesiásticos que trataban de impulsar una corriente reformista dentro de la Iglesia Católica, entre los cuales se encontraba el español Juan de Valdés.

    Poco después, su hermano Ascanio Colonna tuvo un conflicto con el papa Clemente VII. Vittoria se trasladó a Marino, y luego a Ischia, tratando de mediar en el conflicto. Este desplazamiento evitó que sufriese en propia carne las vicisitudes del Saco de Roma, en 1527, aunque contribuyó a sus propias expensas a ayudar a a la población y a rescatar prisioneros. Volvió a Roma en 1531, y en 1535 conoció a Pietro Carnesecchi, con el que entabló una relación de amistad. Poco después decidió viajar a Tierra Santa, para lo cual se trasladó a Ferrara, en 1537, en espera de obtener el permiso del Papa, con la intención de embarcarse en Venecia. Sin embargo, no llegó a partir, a causa de su mala salud. En Ferrara, ayudó a establecer un monasterio de capuchinos, a instancias del reformador Bernardino Ochino, quien después se haría protestante.

    En 1539 regresó a Roma, donde entabló una apasionada amistad con Miguel Ángel Buonarroti, quien la estimó enormemente, y sobre el cual tuvo una gran influencia. Miguel Ángel le dedicó varios de sus sonetos y la retrató en numerosos dibujos.

    En 1541 su hermano volvió a tener un enfrentamiento con el Papa, ahora Paulo III, y llevó a cabo un levantamiento contra el mismo que fracasó. Vittoria se trasladó entonces a Viterbo, donde conoció al cardenal Reginald Pole. En 1544 regresó a Roma, donde la sorprendió la muerte en el convento de San Silvestre, lo cual probablemente le ahorró algún disgusto con la Inquisición, ya que desde el año siguiente sus amigos eclesiásticos serían objeto de investigación.

    Su obra literaria comprende poemas de amor, dedicados a su marido, las Rimas, subdivididas en Rimas amorosas y Rimas espirituales, inspiradas en el estilo de Francesco Petrarca, y composiciones en prosa de tema religioso, entre las cuales están el Pianto sulla passione di Cristo y la Orazione sull’Ave Maria. Sus obras se imprimieron por primera vez en Parma en 1538, pero poco después aparecieron nuevas ediciones: en Florencia y Venecia, respectivamente.
    En 1540, Victoria Colonna le pidió a Miguel Ángel un pequeño cuadro de la Crucifixión que le ayudara en sus oraciones privadas. Tras presentarle varios bocetos, que se conservan en el Museo Británico y en el Louvre, el artista le pintó un pequeño Calvario. En ese momento sólo eran Cristo, la Virgen y San Juan. En 1547, a la muerte de Vittoria, el pintor recuperó el cuadro y la incluyó como María Magdalena abrazando la cruz de Cristo y portando sobre los hombros un pañuelo como símbolo de su viudez. A pesar de que se perdió el cuadro original, tenemos muchos dibujos y copias hechas por discípulos de Miguel Ángel. Una de esas copias, que algunos historiadores del arte atribuyen a Miguel Ángel, se encuentra en España en la Concatedral de Santa María de la Redonda de Logroño.

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